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Comienza el nuevo curso

Tras el relajante verano, retomamos esta semana el ritmo habitual de publicación para afrontar el comienzo de un nuevo curso que se presenta lleno de retos, pero también, y por ello, de posibilidades. O así lo queremos ver los editores del blog, que no pretendemos -como se ha dicho- ser un Podemos notarial, sino animar un proceso de reforma y regeneración de nuestras instituciones corporativas que, a estas alturas, no es ya que sea conveniente, o necesario, sino pura y simplemente inaplazable; y un proceso además que, salvo algunos alarmistas interesados, nadie pretende que sea traumático ni rupturista, porque no necesita serlo para dar plena respuesta a las actuales carencias y necesidades del notariado.

Como decía uno de los editores en otro blog, en muy diversas corporaciones, incluso en la nuestra, se dan alguno de los males propios de las estructuras de poder. Está claro que un órgano directivo eficaz podrá sortear los males previsibles que nos encontremos en el camino, paliar los previsibles pero inevitables y realizar un “control de daños” de los inevitables e imprevisibles. E incluso podrá formular estrategias y plantear iniciativas que, siendo útiles a la sociedad, y especialmente a los ciudadanos más necesitados de protección, reafirmen y potencien nuestra función (más allá del habitual anuncio a bombo y platillo de la última aplicación de ANCERT, presentada como la gran contribución a la centralidad y a la proactividad del notariado).

Pero para eso, como dirían Acemoglu y Robinson, es necesario que esas instituciones sean “inclusivas” y no “extractivas”, de manera que haya una importante participación de los interesados en el nombramiento y en el control de los dirigentes y que estos, conscientes de su obligación y responsabilidad, actúen en beneficio de quienes los nombran con diligencia y eficacia, y no se encierren en su torre de marfil, alejándose de la realidad y disfrutando de las comodidades del poder. Si no, corremos el riesgo de que ocurra lo que dicen los autores de Por Qué Fracasan Las Naciones con aquéllas que no son capaces de permitir la renovación y la participación: el fracaso.

No hace falta aclarar que nos estamos refiriendo a cuestiones como la tan traída y llevada elección directa, esto es, la reforma del actual sistema de elección de nuestros representantes, que produce un verdadero déficit democrático y que propicia la inestabilidad, las componendas y los personalismos; al establecimiento de unos mecanismos de control de su actuación que resulten eficaces; a que exista una verdadera transparencia, más allá de los gestos en tal sentido que al final se quedan en eso, en gestos; o a la necesidad de reconsiderar lo que no es sino una agencia notarial, ANCERT, y que sin embargo ha ido generando su propia dinámica y sus propios intereses, adquiriendo un papel cada vez mayor y más intrusivo en la práctica cotidiana de nuestros despachos y condicionando progresivamente el ejercicio de nuestra función.

Y no se trata de ir contra nadie: el espíritu de este blog no es el ataque personal o la descalificación permanente, sino la crítica de una situación institucional que impide que el notariado pueda ir dando una respuesta adecuada a la cambiante realidad que estamos viviendo y evolucionar como convendría. Eso sí, como bien dice Michel Ignatieff, “el reto de escribir sobre la política democrática está en ser implacable con su realidad sin abandonar la fe en sus ideales”; y si esa “implacabilidad” -que, en un cuerpo tan poco amigo de los enfrentamientos como el nuestro, muchas veces no consiste sino en llamar a las cosas por su nombre- hace que al criticar determinadas situaciones o actuaciones, los responsables de las mismas se sientan atacados, pues que se le va a hacer.

El Consejo General del Notariado parece encontrarse, por el momento, en una situación relativamente más estable que hace unos meses. Y se dice que tras el desenlace de la última crisis corren nuevos vientos en su seno, por difíciles que sean de percibir para los notarios de a pie (que cada vez nos vemos más en el papel de aquellos kremlinólogos que antaño se ocupaban de desentrañar el significado de gestos y órdenes de protocolo en la tribuna presidencial de la Plaza Roja durante las celebraciones del uno de mayo). Pues bien, pedimos al Consejo, pedimos a sus integrantes, nuestros Decanos, que asuman su responsabilidad y aborden el proceso de regeneración del notariado. Porque no hay duda de que lo más deseable es que este proceso sea desarrollado por nuestro Consejo.

Pero, en cualquier caso, es esencial que sea la “sociedad civil” notarial la que impulse esas reformas que, insistimos, son ya ineludibles, apoyando las iniciativas en tal sentido. Y la más importante que nos encontramos en los próximos meses es la celebración del Congreso que debe debatir sobre todos estos asuntos. Os animamos a respaldarlo y a participar en él. Todos juntos podemos. Aquí sí podemos.

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2 Responses to "Comienza el nuevo curso"

  • Escribano
    4 septiembre, 2014 - 13:54 Reply

    El tema del Congreso es esencial. Esperemos que el Consejo no dé largas. Se supone que tendría que haberlo aprobado ya, quizá es que los decanos no se les diga lo que tienen que hacer. Pero es lo contrario, demostrarían sensibilidad y capacidad política, porque esto no es una cosa de unos pocos, sino algo debido a los más de mil notarios que secundaron al actual Presidente y a todos los que fueron a Málaga. Necesitamos hablar de nosotros mismos por razones prácticas y hasta por razones sicológicos. Esperemos que no nos defrauden.

  • Enrique Arana Ruiz-Cámara
    4 septiembre, 2014 - 21:20 Reply

    Para los nuevos notarios el curso no ha empezado nada bien. Según informa Paco Herrero (el único que informa de algo),la demarcación se retrasa.
    Veremos si ahora cumplen con su palabra aquellos que nos prometieron que en septiembre, con o sin demarcación, habría concurso.

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