Go to Top

El decálogo del buen Decano

Como supongo que le ocurre a la mayoría de los que inician su andadura profesional como notarios, cuando a finales de 1997 comencé a desempeñar el cargo en mi primer destino, un pequeño pueblo en la ribera del mediterráneo, las cuestiones de política corporativa me resultaban muy remotas: dedicaba todo mi tiempo a, por una parte, familiarizarme con la tarea de subsumir el derecho que había aprendido en los concretos problemas de las personas de carne y hueso que entraban por la puerta de mi despacho; y por otra, a aprender lo que la oposición no enseña, esto es, a gestionar una empresa, que es lo que (también) son las notarías. Y presuponía, además, que los Decanos ocupaban el cargo por ser compañeros especialmente preparados y solventes.

Pero esa actitud desentendida y confiada no duró mucho. Exactamente, hasta el Real Decreto-Ley 6/1999, por el que se estableció una rebaja del veinticinco por ciento a los honorarios a percibir por los notarios por las escrituras de compraventa de viviendas y de constitución, novación y subrogación de préstamos hipotecarios con dicha finalidad. Y los quince años siguientes, como bien sabemos, han sido pródigos en reveses de todo tipo para el notariado.

Pues bien, el discurso justificativo que indefectiblemente he escuchado en todos estos años se puede resumir en los puntos del siguiente decálogo, la soltura en el manejo de los cuales parece garantizar a cualquiera un airoso paso por los más altos cargos corporativos, sean cuales sean los resultados de su gestión:

I.- No se pudo evitar.

II.- Pudo ser peor.

III.- Se hizo lo posible. Pero, como es obvio, no procede entrar a rendir cuenta de la intensa actividad desplegada. Dados los altos niveles de interlocución implicados, se trata de cuestiones que han de ser tratadas con la mayor discreción.

IV.- Y, si bien se mira, la medida aprobada en el fondo tampoco es tan mala, porque viene a reafirmar la centralidad de la figura del notario y a reforzar la proactividad de su función.

V.- No es el momento oportuno para plantear la revisión del Arancel. No abramos ese melón.

VI.- En general, no es el momento oportuno para plantear nada. Graves retos y amenazas se ciernen sobre nosotros. No incurramos en errores de cálculo político que nos pueden restar seriedad ante el Gobierno y perjudicar nuestro prestigio como interlocutores. Prudencia, mucha prudencia.

VII.- Sin el Indice Unico ya habríamos perdido importantes ámbitos competenciales. En la Administración están encantados con nosotros, por lo mucho y bien que colaboramos con ellos. El notariado no puede vivir anclado en viejos y superados moldes: el futuro es ANCERT.

VIII.- La actuación de nuestros representantes corporativos es siempre democrática. Todo lo que ocurre en el seno del Consejo obedece al adecuado funcionamiento de los mecanismos internos de la estructura organizativa, en cumplimiento de la normativa prevista.

IX.- Nuestros enemigos son poderosos y arteros. Es necesaria frente a ellos una unidad sin fisuras. Las discrepancias o críticas suponen una actitud irresponsable y desleal que debilita al notariado y procura munición al enemigo exterior.

X.- Tengamos una fe ciega en el futuro de nuestra secular función, que seguirá sobreviviendo a toda suerte de coyunturas pasajeras.

La primera vez que como notario escuchas este discurso no es que te convenza, porque algo suena a hueco ya desde el primer momento, pero tampoco sabes la parte de razón o de verdad que pueda haber detrás. Pero la tercera vez que te vienen con él, ya no puede caberte duda de a qué atenerte.

El resultado al que nos han conducido las estrategias y las actitudes que se amparan tras ese discurso, después de todos estos años, está a la vista. Si nos atenemos al punto décimo del decálogo, me quedan veintidós años de vida profesional, así que confío en que esas estrategias y esas actitudes empiecen a cambiar. Claro que para ello el primer paso sería que los notarios dejáramos de conformarnos con tan manido discurso.

Compartir:
FacebookTwitterGoogle+LinkedIn

20 Responses to "El decálogo del buen Decano"

  • fernando de peralta ortega
    11 noviembre, 2014 - 19:35 Reply

    una vez señalados los resultados a los que nos ha conducido la gestión de unos compañeros que pensábamos estaban especialmente preparados y solventes y que evidentemente, siguiendo el hilo argumental del post, no lo han sido ¿qué cree el autor que debemos hacer? ¿alguna mani? ¿huelga? ¿escrache? Conviene antes que nada, fundamental en toda acción política que se precie, fijar el objetivo a batir: ¿el decano correspondiente que ha ganado -quiero suponer limpiamente- las elecciones en cada colegio? ¿la junta de decanos? ¿la DGRN? ¿nuestros fraternales compañeros? ¿la administración? ¿el sistema? ¿la casta?.

    • Fernando Olaizola
      12 noviembre, 2014 - 00:29 Reply

      Fernando:
      Si por “objetivo a batir” te refieres a cual es el cambio o la reforma más necesaria, posiblemente sea la del sistema de elección y funcionamiento de nuestro Consejo. Y en cuanto a lo que los notarios deberíamos hacer, frente a las actuaciones que tu planteas, me parece más sensato que todos los notarios nos reunamos en un congreso nacional y debatamos esta y otras cuestiones. Espero que asistas a ese congreso.
      Un saludo

  • notario
    11 noviembre, 2014 - 21:38 Reply

    Addenda al punto VII: “y tened en cuenta que gracias a la nueva aplicación de ANCERT vais a poder cobrar una copia simple extra y la diligencia de remisión”.

  • SUS EXCUSAS
    11 noviembre, 2014 - 21:46 Reply

    Todos los gastos son en beneficio de la CORPORACIÓN y a mi el cargo me cuesta dinero ,disgustos ,desatención del despacho y sacrificios en mi vida familiar.

    Y no preguntes sobre el primer tema , que hay gastos o mejor desembolsos que sólo entenderías si estuvieses en mi puesto.

  • Notari II
    11 noviembre, 2014 - 21:50 Reply

    Las intenciones de la entrada del Sr. Olaizola podrían ser inicialmente benéficas, pero su relato ¿analítico? le desmerece y el producto final deja mucho que desear. Parece como si todavía pensara que los Decanos, la Junta que los reúne o el Presidente del CGN tuvieran peso específico en la Admón. al margen de cual sea el sesgo político del gobierno de turno. Una representación, o lo que sea, sin atributos. Los resultados a la vista están, y el último, por ahora, es la “demarcación catalana” que consagra la división real del Notariado, más allá de la retórica formalista y vacía con la que pretenden despistarnos los voceros de guardia. Espero que la superación del decálogo con que nos regala le sirva para tener los próximos veintidós años de ejercicio profesional lleno de venturas para sí, los suyos y la sociedad a la que nos debemos.

    • Fernando Olaizola
      12 noviembre, 2014 - 00:37 Reply

      Hombre, Notari, la superación del decálogo, como tu dices, es condición necesaria pero no suficiente. Si las cosas tienen que cambiar (puede que tu consideres que no, o que no tienen remedio) un primer paso sería que los notarios abandonáramos nuestra habitual actitud incomprometida y conformista en cuestiones corporativas. ¿O no?

      • Notari II
        12 noviembre, 2014 - 05:14 Reply

        Tiene Vd. toda la razón, y prueba de ello es que hay Notarios, incluso Notaris, que a esta web y su equipo de dirección le concedemos un amplio margen de confianza e ilusión.

    • tu mismo
      12 noviembre, 2014 - 11:28 Reply

      Tal como reconoces, hay un Decano (el del Principado y no de Asturias ) al que la Admón. al menos la secesionista le escucha y le toma en consideración y otros cuya capacidad de interlocución es discutible pero la de influencia es indiscutible (NULA O MENOS CERO)

  • notario
    13 noviembre, 2014 - 20:06 Reply

    Addenda al punto IX: “no quiero unanimidades ni pensamiento único, no busco ni deseo decanos silentes o complacientes, pero la minoría debe acatar con lealtad la decisión de la mayoría”

  • Séneca
    15 noviembre, 2014 - 09:43 Reply

    Es evidente que hay sectores del notariado que no quieren comprender y asumir la realidad, y este post es un nuevo ejemplo.
    A.- En relación a la presunta capacidad de interlocución e influencia en el gobierno catalán, sólo decir que es radicalmente falsa. El Gobierno catalán, frotándose las manos, ante la irresponsable propuesta del decano se ha limitado a consagrar la división del notariado. Tengo claro que no por capacidad de influencia del señor Ollé sino por el mismo motivo por el que por poner un ejemplo prohibieron los toros, simplemente por arrasar todo lo que huela a España, y un notariado único, sin duda, lo hace. El señor Ollé es un nacionalista catalán, lo cual en sí mismo no es ni bueno ni malo (otra cosa son los métodos de estos señores), que colabora con la demolición del cuerpo único. No estaría mal conocer si este señor votó en la consulta ilegal del 9N, más que nada por saber si hace un cierto “control de legalidad” de los actos en que participa.

    B.- Y en relación al rosario de excusas que según el autor del post han empleado los sucesivos decanos a lo largo de los tiempos, creo que hay poco que decir. Achaco a la juventud del señor Olaizola el desconocimiento de eventos como la pretensión de funcionarización del ministro Otero Novas en tiempos de la UCD, el proyecto de Ley de Tasas del señor Borell en tiempos del PSOE, los proyectos radicalmente liberalizadores del equipo del PP previos a su acceso al poder, y tantos otros eventos semejantes.
    Los notarios nos debemos a la sociedad que servimos, y por supuesto a la Administración de la que formamos parte. Somos nosotros los que, haciendo ver nuestro valor, nos tenemos que acomodar a ellos, no al revés. Quien no quiera ver esto, nos conduce, altiva y vanidosamente eso si, al abismo.

  • Fernando Olaizola
    15 noviembre, 2014 - 18:05 Reply

    Séneca, que no haya vivido como notario los eventos de los años setenta y ochenta a los que te refieres, no significa que no los conozca. Y precisamente, los que tu citas son ejemplos de lo que ocurría cuando las cosas se hacían bien: ni en los setenta hubo funcionarizacion ni en el ochenta y nueve la Ley de Tasas fue la del proyecto del señor Borrell. Si por tu mayor veteranía viviste esos episodios, deberías saberlo de sobra.
    En cuanto a las medidas liberalizadoras del Partido Popular, esas ya me tocaron como notario ejerciente. Y si cuando hablas de “los proyectos radicalmente liberalizadores del equipo del PP previos a su acceso al poder” lo que quieres decir es que las medidas finalmente aprobadas no fueron tan malas como podrían haber sido, lo que estas haciendo es recitarnos los puntos I y II del decálogo.

  • Notario
    15 noviembre, 2014 - 19:19 Reply

    Oye, Seneca, a ver si te aclaras. ¿Servimos a la sociedad o servimos a la Administración? Porque en cuanto a lo de los caminos que conducen al abismo, esa es precisamente la cuestión.

    • Séneca
      15 noviembre, 2014 - 19:30 Reply

      ¿acaso consideras que es antagónico servir a la sociedad y servir a la Administración? Yo, desde luego, no. Es mas, creo que ni los anarquistas mas puros lo pensarían….

      • Notari II
        16 noviembre, 2014 - 00:27 Reply

        No deja de ser curioso, Sr. Séneca, como cualquier alusión al Sr. Ollé – ahí está la jornadita que organizó recientemente donde con el reclamo de Ancert “coló” un modelo de oposición para los catalanoparlantes diferenciada en idioma y dcho. catalán de los que no lo son- carece, no ya de respuesta, sino de simple mención por el autor de la entrada. Se quiera, o no, admitir, hay un Notariado antes de la “demarcación catalana” y otro, dividido, después. Habrá más pasos en esta línea como la jornadita autocomplaciente dejó ver.

        • Fernando Olaizola
          16 noviembre, 2014 - 01:07 Reply

          Notari:
          La postura de los editores de este blog respecto de la unidad del Notariado creo que ha quedado expuesta con bastante claridad en el post de cuatro de noviembre, firmado por todos, sobre el concurso en Cataluña. Al que, ademas, hiciste un comentario. No es el tema de este post, pero no te preocupes, que le seguiremos dedicando la atención que merece. Y si te animas a utilizar tu verdadero nombre, te brindamos la página para que escribas una colaboración.

  • Notario
    16 noviembre, 2014 - 00:42 Reply

    Primero Podemos y ahora el anarquismo. Séneca, te superas.
    ¿Somos servidores de la Administración, o colaboramos con la Administracion? ¿Debemos prestarnos humildemente a cuanto se nos pretenda exigir, aunque comprometa los elementos definidores de nuestra función?

    • Séneca
      16 noviembre, 2014 - 12:52 Reply

      Notario, es muy sencillo: somos Administracion.

  • Cicerón
    18 noviembre, 2014 - 14:36 Reply

    Como notario ni sirvo ni serviré jamás a la administración, a la que no pertenezco, pues mi carácter de funcionario público se predica de mi función y no de mi adscripción a efectos disciplinarios y organizativos del Ministerio de Justicia (u organismo autonómico correspondiente). En todo caso colaboraré y cumpliré las exigencias que como tal me imponga el ordenamiento jurídico, conservando como ciudadano mi derecho a la crítica. Servir, sólo serviré a los ciudadanos que soliciten mis servicios a quienes procuraré dar lo mejor de mí mismo y mediatamente, a la sociedad. Confundir e identificar administración con sociedad es fascismo o comunismo. A elegir.

  • Catalonian
    18 noviembre, 2014 - 18:31 Reply

    http://intranet.notariosdecataluña.org//content/public/F1/F1FFAFF850D80150C1257D900034082C.04A33E04C50540FCC1257C14003E4568.pdf#page=21

    Joan Carles Ollé sobre José Félix Belloch en el último número de la revista La Notaría:
    “En el ámbito estatal del Consejo General del Notariado, su carácter emprendedor y pionero, y en cierta medida visionario, le llevó a liderar un conjunto de medidas de modernización del servicio público notarial. Fue el principal impulsor de la histórica fusión con el cuerpo de corredores de comercio en el año 2000. En aquel momento fue una decisión controvertida, pero el paso del tiempo le ha dado la razón al Decano Belloch, como en tantas otras cosas. A medio plazo, la decisión se ha revelado acertada y positiva para la sociedad”.

  • Javier
    18 noviembre, 2014 - 20:11 Reply

    Sin duda, la llegada del Partido Popular con su agenda liberalizadora supuso un nuevo reto para el notariado. No más grave que las tendencias funcionarizadoras de las décadas anteriores, en tiempos no más convulsos que la Transición y ante Gobiernos no más fuertes que los socialistas de los ochenta.
    Y ante ese nuevo reto, se optó por la estrategia de avanzar nuestra condición de funcionarios y servidores de la Administración, al servicio de lo cual se pusieron las nuevas tecnologías también por entonces incorporadas a nuestra función.
    Pero han pasado ya casi veinte años. Y ahora la circunstancia es otra ¿Tiene sentido insistir en una estrategia que -presupongamos la voluntad de quienes la impulsaron de actuar en bien del notariado- respondía a unas circunstancias muy distintas a las actuales? Una estrategia que no sabemos si evita males peores -todo puede siempre ser peor- pero que desde luego no ha evitado, ni ha acertado a dar respuesta, a lo largo de estos años, a una sucesión ininterrumpida de medidas que podrán haber sido malas en lugar de peores, pero que desde luego no han sido buenas.
    Ya se ha citado en este blog el comentario de uno de los decanos de entonces: “si examinamos con objetividad lo que algunos llaman retroceso durante estos años, ¿realmente se ha perjudicado la función o sólo nos hemos dejado unos cuantos pelos en la gatera?”. Pues respondámonos a esa pregunta y decidamos si no ha llegado ya el momento de cambiar de estrategia. Y si los intereses creados en torno a esas nuevas tecnologías son un obstáculo para que los notarios respondamos a esa pregunta y decidamos en consecuencia, removamos ese obstáculo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *