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¿Hay razones para NO convocar un Congreso?

Los integrantes del comité de Jornadas de Málaga, que firmamos este escrito, queremos en primer lugar agradecer a Transparencia Notarial la deferencia de permitirnos publicar en su blog estas reflexiones. El próximo sábado día 20 el Consejo se reúne en Madrid y, según nos han informado, uno de los puntos del orden del día es la posible convocatoria de un Congreso notarial a celebrar en los próximos meses. Pensamos que el tema tiene una importancia crucial para el futuro de nuestra profesión, por lo que cualquier ayuda a la hora de divulgar nuestro punto de vista, máxime si se trata a través de una plataforma con tanta repercusión como esta, sin duda debe ser reconocida.

Como todo el mundo sabe a estas alturas, Jornadas de Málaga lleva abogando por la convocatoria de un Congreso desde el pasado 29 de marzo, fecha en la que 236 notarios reunidos en dicha ciudad aprobaron unas conclusiones demandándolo, respaldadas a las pocas semanas por más de setecientos compañeros. Tuvimos el honor de ser recibidos por el pleno del Consejo el día 16 de junio para transmitirles esa petición y nuestro punto de vista al respecto, en una reunión muy cordial en donde apreciamos mucha receptividad ante nuestras propuestas. Pero ahora llega el momento de tomar la decisión, y sabemos también que existe cierta oposición interna al respecto y que el resultado es incierto. Lo que nos preocupa es que no llegamos a adivinar las posibles razones para oponerse a esta iniciativa, lo que nos permitiría combatirlas dialécticamente y, de esta manera, aspirar a convencer a los más reticentes. En cualquier caso, este post es un intento de hacerlo, un esfuerzo leal de argumentación hipotética, con la esperanza de que pueda ser útil para todos.

No debe convocarse un Congreso porque hacerlo sería ceder a la petición de un grupo de notarios sin ninguna legitimidad para exigirlo. Reconocemos que el Consejo es nuestro legítimo órgano de representación y dirección en las materias que legalmente tiene atribuidas, como es obvio. Ni podemos ni queremos discutirlo. Por eso, frente a esa realidad evidente no oponemos las conclusiones apoyadas por centenares de compañeros, con ser un dato relevante, sino que simplemente queremos trasladar la inquietud de un grupo importante de notarios por el futuro de nuestra profesión y su disposición a colaborar en el esfuerzo de encontrar las soluciones más adecuadas. Oponemos solo la fuerza de nuestros argumentos: la situación política y económica del Notariado es muy preocupante, el cambio tecnológico es irreversible y si nos equivocamos a la hora de encararlo podemos cometer un error irreparable, nuestra organización corporativa debe ser repensada para darle mayor unidad y agilidad, nuestro producto estrella (la escritura) está injustificadamente en entredicho y necesita ser revalorizada, etc. Tenemos que reflexionar de una manera abierta sobre estos problemas, con la participación de todos, porque todos podemos aportar algo y porque nos jugamos mucho. Convocar el Congreso no implica más que compartir este diagnóstico.

El Congreso ha sido invocado fundamentalmente por razones de política interna para defender uno de los bandos en conflicto. Es cierto que una de las razones por las que solicitamos un Congreso es porque apreciábamos que existía una situación enquistada de conflicto, y es bien sabido desde antiguo que los problemas de la democracia se solucionan con más democracia. Eso no implica tomar partido por nadie, sino que solo demuestra nuestra convicción de que la mejor manera de solucionar la controversia consistía en apelar a las bases del Notariado, con la confianza de que estas sabrían decidir lo más conveniente, cualquiera que fuese su resultado. Pero la mejor prueba de que el argumento no se sostiene es nuestra renovada voluntad de que el Congreso se convoque de una vez, incluso ahora que el Consejo parece más pacificado. Nuestra inquietud no es táctica, sino profundamente estratégica. Nos preocupa el Notariado de dentro de diez, quince, veinte años, pero nos tememos que su futuro se puede decidir en los próximos meses. Y queremos estar presentes.

La representación y gestión del Notariado corresponde al Consejo, y no a una puntual reunión asamblearia de notarios, por muy amplia que sea su asistencia. Sabemos que la presencia de notarios en los últimos congresos no ha sido muy abundante, precisamente. De hecho, a las Jornadas de Málaga concurrió un número mayor de notarios que a los últimos Congresos notariales. Sabemos también que el Consejo está específicamente diseñado para ejercer esas funciones con ventaja. Pero es que con el Congreso no pretendemos sustituir sus competencias. Un Congreso bien preparado es un motivo de reflexión, estudio y participación colectiva en relación a los problemas del Notariado, de carácter dilatado en el tiempo, cuya finalidad principal es proveer los materiales adecuados para facilitar la gestión y representación de los intereses generales del cuerpo por parte del Consejo. Para el Consejo, un Congreso notarial constituye siempre una ayuda eficacísima, mayor cuanto mejor haya sido preparado, y nunca un contrapoder o un estorbo. Pulsar el tono al Notariado es siempre un instrumento para gestionar mejor, máxime cuando se trata de un cuerpo de profesionales altamente capacitados y con un conocimiento directo e inmediato de sus problemas.

Un Congreso, máxime en tiempos de crisis, puede adoptar decisiones precipitadas contrarias a los intereses del Notariado que luego sean muy difíciles de revocar. La cuestión, en el fondo, es si nos creemos la democracia o no nos la creemos. Toda decisión democrática tiene sus riesgos, como es obvio, pero cuanto mejor -y de manera más abierta- esté diseñada la reunión, más garantizada resultará la adopción de una decisión racional. Es necesario involucrar a todos los Colegios, crear anticipadamente equipos de trabajo, reunir a los compañeros que más hayan trabajado los diferentes asuntos, organizar adecuadamente las ponencias, las comunicaciones y el desarrollo de los debates. Si así se hace, el resultado siempre será conveniente y útil. Al menos habrá más garantía de ello que si la decisión es pergeñada entre unos pocos, por muy informados y competentes que sean.

Un Congreso puede tomar decisiones que pueden ser convenientes desde un punto de vista colectivo, pero no desde el punto de vista de un determinado Colegio.Este argumento solo sería aplicable al tema de la organización corporativa, en el caso de que se adoptaran decisiones que implicasen mermar la capacidad de influencia política de determinados colegios en el seno del Consejo. No aventuramos ahora qué se pueda decidir en un Congreso al respecto, pero aun en el caso de que las conclusiones que se adoptasen fuesen en esa línea, es muy discutible que la merma de influencia de un Colegio (o más bien de un Decano) vaya en detrimento de los intereses de sus colegiados, al menos si a cambio se gana en una gestión mucho más eficaz de los intereses fundamentales –absolutamente compartidos- de todo el colectivo notarial. Si la principalpreocupación de un Decano es defender los intereses de sus colegiados, entonces debería apoyar esa reforma sin duda alguna.

En fin, hemos hecho un esfuerzo de imaginación con la finalidad de ayudar a que el Consejo adopte la decisión que nos parece más conveniente. Pero podemos habernos equivocado y que sean otros los argumentos que inclinen en contra la balanza. Por eso, en el caso de que la decisión se negativa, nos gustaría conocer, por un elemental principio de transparencia, qué Decanos han votado no al Congreso, con la finalidad de poder solicitarles que nos expliquen las razones concretas de su oposición. Nosotros nos hemos comprometido a convocarlo por nuestra cuenta en ese caso –con las enormes dificultades y limitaciones que ello implica- pero puede que, si los argumentos que nos oponen son convincentes, nos libremos de esa pesada carga.

EL COMITÉ ORGANIZADOR DE JORNADAS DE MÁLAGA

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21 Responses to "¿Hay razones para NO convocar un Congreso?"

  • Fernando Olaizola
    16 septiembre, 2014 - 01:02 Reply

    Desde luego que sería muy interesante saber qué vota cada Decano y cuáles son sus razones. Sobre todo porque, como de modo impecable se expone en este post, no hay razones para no convocar el Congreso. Al menos, no razones confesables.
    Por eso no creo que, en su caso, se votase abiertamente que no a su celebración, sino que se pretendería presentar la negativa como un mero aplazamiento, utilizando una variante del argumento hipotético cuarto (un Congreso, máxime en tiempos de crisis, puede adoptar decisiones precipitadas contrarias a los intereses del Notariado) haciendo hincapié en lo de los tiempos de crisis:
    “Ahora no es el momento oportuno para celebrar el Congreso, los próximos meses van a ser críticos, se van a decidir grandes cuestiones, tenemos muchos frentes abiertos, graves amenazas se ciernen sobre el notariado”, etcétera, etcétera.
    A ello se podría contestar, como se dice en el post, que en la democracia se cree o no se cree; que temer los riesgos de una decisión democrática revela, en el mejor de los casos, un paternalismo inaceptable por parte de quienes no dejan de ser nuestros iguales, por mucho cargo que ocupen; que si la situación es grave, razón de más para que se celebre el Congreso cuanto antes, y no cuando ya sea tarde; que los primos celebraron el año pasado un congreso nacional en una situación no menos crítica que la nuestra, y tomaron decisiones no menos cruciales que las que a nosotros nos incumben.
    Y sobre todo: que ya hemos escuchado muchas veces lo de los momentos críticos por los que atravesamos. ¿Cuándo no? La espada de Damocles siempre pende sobre nosotros.

  • Fernando
    16 septiembre, 2014 - 09:59 Reply

    Personalmente estaría de acuerdo en la celebración de un Congreso en el que podamos debatir de todas estas cuestiones. Concretamente, en relación con la posibilidad de establecer un sistema de elección directa del Consejo General del Notariado, algunos Colegios, entre ellos el mío, el de Cataluña, defienden esta posibilidad siempre que se pondere el “peso específico” de cada Colegio. Nunca lo acabo de entender. Si se defiende el valor de la escritura pública y la función notarial debidamente a través de un Consejo fuerte, es evidente que beneficia a todos. ¿Qué más da el “peso específico” de cada Colegio?. El Colegio Notarial de Cataluña sí que deberá tener suficiente fuerza en Cataluña para negociar dentro de su territorio aquellas competencias que son propias de esta Comunidad en el marco del Estatut. Pero no entiendo el porqué de ese argumento. ¿Alguien que lo pueda explicar? En todo caso, ánimo con la iniciativa.

  • Carlos Pérez Ramos
    16 septiembre, 2014 - 10:21 Reply

    ¿De verdad hay alguna razón para no celebrar un Congreso en el que entre nosotros debatamos de los temas que afectan a nuestra profesión?
    No es un tema de oportunidad política, de respetar los tiempos. Cualquier momento es bueno para un debate sosegado, una reflexión profunda sobre a dónde vamos, qué se hace bien y qué se hace mal.
    Por supuesto que la obligación y la responsabilidad de tomar decisiones corresponde a nuestros decanos pero sólo puede redundar en beneficio de todos que se intercambien puntos de vista.
    Si en Málaga, sin infraestructura oficial alguna, se reunieron un grupo de compañeros que son muchos más que los que acuden a cualquier acto oficial. Si un grupo de notarios son capaces de sacrificar su fin de semana y acudir a Málaga desde distintos sitios de España, y luego cerca de mil se adhieren a sus conclusiones es que ALGO ESTÁ PASANDO, y nuestros representantes no pueden quedarse de perfil.
    ¿Hace cuánto el notariado no reflexiona profundamente y debate sobre si mismo?
    Ahora es el momento.

  • Joaquín Fernández-Cuervo
    16 septiembre, 2014 - 10:58 Reply

    Probablemente los que voten en contra del congreso aleguen que “no es momento” pero entonces ¿cuando lo es?, no creo que ni se acabe el mundo con su convocatoria, ni que tampoco se solucionen todos nuestros problemas por arte de magia evidentemente. Pero los míedos mal entendidos conducen al fracaso, ¿de verdad no es sano para el Notariado, que nos reúnamos y debatamos sobre todas las cuestiones que nos importan? Ojalá pudiéramos hacerlo todos los meses….
    Siendo prácticos, los votos en contra, se reducen a egos y posiciones políticas dentro del Notariado, lo cuál sólo puede producirme tristeza.
    Espero que el sábado nuestros Decanos superen esos egos e intereses personales y voten escuchando lo que demandamos muchos de nosotros, que se celebre el Congreso, y que de su celebración, el Notariado salga mucho más fuerte y unido

  • Luis Bustillo
    16 septiembre, 2014 - 13:21 Reply

    Y frente a tan sólidos argumentos en pro del Congreso¿Qué nos podemos temer? La intervención del factor humano, de la visión sesgada y personalista de quienes han de votar. Sólo queda pedir que el día 20, quienes tienen en sus manos el futuro del Notariado, quienes tienen tan grande responsabilidad, tomen perspectiva y sean conscientes de lo que nos jugamos. Y de que el mejor legado que pueden dejar a las sucesivas generaciones de Notarios y a la sociedad en su conjunto es haber encarrilado, con gallardía y amplitud de miras, otros 150 años contribuyendo a la paz social, al crecimiento armónico, a la justicia y a la igualdad. Y si alguno quiere ocupar un lugar en la historia pequeña del Notariado que piense que el sábado tiene su oportunidad. El cambio es imparable, de un modo u otro, nadie agradecerá nada a quien lo obstaculice.

  • Laura Villalba
    16 septiembre, 2014 - 18:38 Reply

    Asistí a las jornadas de Málaga , de las cuales considero se obtuvieron importantes conclusiones, una de las cuales fue la necesidad que el Consejo convocara un Congreso.
    Conclusión con la que estoy plenamente de acuerdo y por ello considero sería muy conveniente y necesario su celebración.
    Su celebración permitiría que cualquier compañero pudiera expresar su opinión; lo que podría ser muy beneficioso para todo el notariado.

  • carme Ruiz de Adana Jurado
    16 septiembre, 2014 - 18:56 Reply

    Es evidente que necesitamos un congreso, pero por Dios, para hablar claro sobre asuntos concretos y temas puntuales, no para divagar en la inmensidad de los grandes temas, con las palabras e ideas rimbombantes, grandilocuentes y alarmistas de siempre, y, tambièn como siempre, salir igual que entramos.

  • José María Salgado Vallvey
    16 septiembre, 2014 - 22:25 Reply

    Nos encontramos ante un momento histórico. Todo está cambiando. Los nuevos medios de comunicación, que permiten que todos podamos tener la más variada información de cualquier materia; la formación que, aunque en muchos casos pueda ser superficial, permite a todos los ciudadanos opinar sobre cualquier materia; el debilitamiento generalizado del principio de autoridad; la idea extendida de que las normas están ahí para ser cumplidas, pero sólo por algunas personas, son algunas de las incontables causas de la desafección que se está intensificando en la sociedad hacia sus legítimos representantes. Los notarios debemos pensar en cuál es, en cada momento, la forma de prestar un mejor servicio a la sociedad, de lo contrario seremos algo superfluo. El oído ha de estar atento. Y cuantos más sean esos oídos, mejor podremos captar una respuesta más acertada.
    Desde la modestia de un simple colegiado me permito indicar que, los que piensen, ya sean representantes o corporaciones, que se puede desoír a los que piden que sus opiniones sean consideradas, estará cometiendo un error.
    El Congreso debe ser convocado.

  • Emilia Cuenca
    16 septiembre, 2014 - 22:51 Reply

    Creo que cada vez somos más los notarios que queremos y necesitamos un cambio. Todo cambio implica un miedo y aquí el miedo es libre, porque si no, no entiendo tanta reticencia.
    El congreso de Málaga ya supuso un pequeño cambio, que ha continuado con esta página sobre transparencia. A diferencia del congreso, no me ha parecido leer a ningún Decano aquí. Lo que, en su día fue sacar pecho, nadar en contra de la corriente, intentando meter miedo, hoy se ha convertido en silencio. Es una nueva estrategia. Habría que pensar a dónde nos lleva…
    Me alegro de que cada vez seamos más los que opinemos.
    Al hilo del anterior post sobre nuevas tecnologías… No sería genial que pudiéramos asistir on line a las reuniones de nuestro Colegio, a las jornadas prácticas que se organizan en cualquier Colegio e, incluso a las reuniones del Consejo del Notariado? Ya sería una pasada poder votar en ellas, pero tampoco me voy a poner exigente.
    Es que estoy en una isla no muy bien comunicada y me da por pensar. Y me gusta pensar que opinar es lo que realmente me da la libertad. Corten sus cadenas señores Decanos!

  • Jesús García
    17 septiembre, 2014 - 10:33 Reply

    Los retos y vicisitudes de los últimos tiempos han supuesto un despertar de las conciencias de muchos que no se venían implicando en los asuntos corporativos y reafirmado a quienes, desde hace largo tiempo, habían participado en distintas facetas relacionados con ellos.

    Pocos podrán negar que los afrontar los retos, desafíos y oportunidades que ya se nos están presentando requerirán la mayor participación y, por medio de ella, del mayor consenso posible. Para llegar a él, nada mejor que un Congreso donde se aborden las cuestiones que a todos nos preocupan.

    El hecho de que los Decanos adopten una u otra decisión no altera la realidad de las circunstancias que estamos viviendo. A ellos corresponde, con su voto, decidir si se convoca dicho Congreso o no: de hacerlo, el proceso se encauzará en vías institucionales y tendrá la virtud revestir de mayor legitimidad una política corporativa consecuente con sus conclusiones; de no hacerlo, sucederá exactamente lo contrario.

    A estas alturas, no sirven los argumentos simplistas ni pretender que una base tan amplia de compañeros que desean abordar un diálogo franco de los asuntos corporativos que afectan al día a día no están capacitados para hacerlo.

  • Error
    17 septiembre, 2014 - 18:24 Reply

    Estimado Sr. Olaizola, llama paternalismo a lo que es una pseudo-democracia o para que nadie se ofenda democracia imperfecta.

    Los que usted llama primos, y me imagino son los Registradores, hacen o pronto harán de todo menos el primo, baste recordar el Congreso del año pasado en Zaragoza, que cita.

    La Historia enseña que la democracia no la regala jamás el poderoso hay que conquistarla y no todos están dispuestos a pagar el precio.

  • Carlos de Prada Guaita
    17 septiembre, 2014 - 21:45 Reply

    Creo que pocas dudas hay de que nos encontramos en un momento de importantes cambios sociales, en el que, del Rey a abajo, se está cuestionando a todas las instituciones sociales y, entre ellas como no, la institución del Notariado. Una situación similar se vivió en nuestro país a principios de los años 80, a raíz de la aprobación de la Constitución de 1978 y de la necesidad de adaptar nuestras instituciones sociales a la nueva realidad democrática derivada de la misma.
    Los decanos que regían entonces los destinos del notariado, con José Luis Martínez Gil a la cabeza, fueron conscientes de que, ante los cambios que se avecinaban, el notariado no podía quedarse viéndolas venir, sino que era imprescindible realizar una labor de revisión, estudio y adaptación de la institución notarial a la nueva realidad social en la que nuestra profesión debería desenvolverse en los años venideros y, con una visión de futuro y espíritu de trasparencia loable para esa época, decidieron que esa labor no podía hacerse desde la Junta de Decanos a espaldas de los notarios, sino que se debía involucra en ella al mayor número de compañeros.
    Con esa finalidad se convocó el Simposio de Barcelona 83 en el que, además de nombrar unos ponentes de gran prestigio, se solicitó a todos los notarios que enviaran comunicaciones y se designaron unos comités de apoyo a los ponentes que recibieron las numerosísimas comunicaciones enviadas. Las estudiaron, analizaron y, en base a ellas, elaboraron informes para que los ponentes pudieran contar, en la redacción de sus ponencias, con el mayor número de opiniones posibles.
    El resultado fue que el Simposio tuvo un éxito de participación sin precedentes en congresos anteriores y que las esplendidas conclusiones aprobadas en él, fruto del trabajo colectivo del Notariado, fueron la base de la que partió el Ministerio de Justicia de entonces para realizará muchas de la reformas que acometió para la modernización y actualización del Notariado en los años siguientes, siendo algunas de las propuestas aprobadas en el Simposio asumidas y aplicadas por la Administración.
    Pues bien, ante la actual situación de revisionismo social y cambios radicales, el Notariado debe hacer un nuevo esfuerzo de revisión y adaptación de nuestra profesión a la realidad en la que ha de vivir en las próximas décadas. Nadie sabe mejor que nosotros qué cambios deben introducirse en nuestra profesión para que la misma siga siendo útil y valiosa para la sociedad. Es fundamental estar preparados para los cambios que se avecinan y así poder ofrecer a la administración soluciones a los retos que se nos van a plantear.
    Y la búsqueda de esas soluciones tiene que volver a hacerse con la colaboración del mayor número de notarios posibles y, sin duda, la forma de hacerlo es a través de un Congreso Notarial, que debe contar, como sucedió en el Simposio del 83, con la mayor participación e implicación de los notarios, tanto para permitir que esas soluciones sean las mejores posibles, como para que las mismas reflejen el sentir mayoritario de los notarios y puedan aplicarse sin oposiciones ni enfrentamientos.
    Son demasiadas las modificaciones que el ejercicio de nuestra profesión ha sufrido en los últimos 10 años, decididas unilateralmente por los Órganos Corporativos, que se han limitado a imponerlas, sin oír el sentir de los afectados y sin siquiera molestarse en explicarlas y justificarlas.
    Es por eso por lo que somos muchos los notarios que pedimos al CGN que vuelva a mostrar la inteligencia y amplitud de miras que, en situación similar, tuvieron quienes les precedieron en sus cargos y nos convoquen a los notarios a reflexionar sobre el diseño del futuro de nuestra profesión, en un ambiente abierto, libre y participativo, aprobando este sábado la celebración de un Congreso, cuyo formato permita la mayor participación de los notarios en el mismo, tanto en la preparación de las ponencias como en la celebración del Congreso, algo que los actuales avances informáticos permite hacer con gran facilidad.

  • Notar
    17 septiembre, 2014 - 21:48 Reply

    Todos esperamos que el día 20 impere la cordura y la sensatez y el Pleno del CGN convoque el Congreso, que por cierto ademas tocaba este año. No puede ni debe haber ninguna razón para no hacerlo; y un Congreso en el que se traten con valentía los temas que nos acucian y que todos sabemos los que son.

  • Ignacio Gomá Lanzón
    17 septiembre, 2014 - 23:11 Reply

    Me parecen muy acertados y mesurados todos los comentarios y particularmente acertado el recuerdo histórico que hace Carlos de Prada de un notariado en una época convulsa y de cambio que se une para ver cuáles son los caminos de que dispone para afrontar la nueva situación. Lo era, ciertamente, en política con abruptos cambios, en la economía con crisis permanente y era preciso estar a la altura. Mañana publico en este blog un post abundando en esta misma idea.

  • Manuel Lora Tamayo Villacieros
    17 septiembre, 2014 - 23:15 Reply

    Me uno al sentir general de los comentarios sobre la necesidad de que el consejo adopte la decisión de convocar un congreso. Hay muchos temas que nos preocupan: la estructura y dirección del propio consejo, sometido a constantes cambios por diversas razones y nunca en interés del notariado; la definición de nuestra esencia ahora que las injerencias legislativas en nuestra profesión (bases de datos cedidas, índices únicos con demasiada información, consentimiento manuscrito de los deudores hipotecarios…); la definición de una estrategia del notariado a medio-largo plazo tal y como han hecho los registradores, entre otros

    Me da la impresión de que nuestro ejercicio profesional, en despachos individuales o con convenios de dos o tres notarios, nos hace indidividualistas, nos aisla, y nos hace temerosos de amenazas externas continuas. La sensación que a mi me quedo tras las jornadas de Málaga es el enorme potencial y valía de nuestro Cuerpo del que debemos estar orgullosos y defender. Que esa sensación sea recogida en un congreso nacional, cconvocado a través de cauces institucionales sería muy importante

    Por ultimo, si como consecuencia de una decisión en contra del consejo el congreso debe convocarse fuera de los cauces institucionales y se ejecutara de manera exitosa los decanos deberían pensar a quién están representado.

  • tomas michelena de la presa
    18 septiembre, 2014 - 00:48 Reply

    Poco podemos añadir al post del día, que moderadamente, adelantándose a posibles argumentos contrarios, y casi diría con humildad, solicita la convocatoria oficial de un Congreso Notarial .Pero como estamos en época de compromisos, voy a hacer lo propio, citando las razones que me mueven al SI y utilizando para ello la recurrida muletilla del porque y la licencia gramatical del plural .Este es el resultado.
    Porque el notariado actual, a remolque de los cambios que mundo, país y sociedad padecen, está pasando por una etapa dificilísima, casi crítica, con componentes jurídicos, económicos y psicológicos que afectan a su identidad. Porque la mayoría de nosotros estamos cansados ,desmotivados y desconcertados , faltos de unión y de comunicación. Porque la inflación legislativa que padecemos hace que nuestra profesión esté actualmente mas encaminada a la inmediata aplicación de la norma que a la necesaria preparación para aplicarla. Porque cada día que pasa nos sentimos mas solos en nuestros despachos -la soledad del notario- con tiempos muertos ,baja autoestima y dudas ,muchas dudas, sobre lo que tenemos que hacer para la aplicación del temible derecho de fin de semana . Porque la máxima de que nadie puede dar mas de lo que tiene, nos podría llevar a la conclusión de que un notario inseguro no puede prestar seguridad. Porque cada vez sabemos menos derecho del que se nos impone y mas informática de la que nos gustaría saber. Porque el exceso tecnológico que padecemos y la abundante aportación de datos a la administración , so pretexto de potenciar la institución, desvirtúan nuestra verdadera función , y nos convierten en mas funcionarios y menos notarios. Porque los nuevos notarios no encuentran la puerta de entrada y muchos de los antiguos intentan buscar anticipadamente la puerta de salida. Porque somos herederos de un gran legado, enriquecido en el tiempo por muchos compañeros, algunos grandes juristas, que han llevado al notariado a lo mas alto en prestigio y consideración social, y consecuentemente tenemos la obligación moral de conservarlo ,mejorarlo y transmitirlo a quienes vienen después. Porque somos un cuerpo consagrado, calificado y cualificado ,capaz de tomar nuestras propias decisiones, debidamente informados, con el consenso de todos, organizadamente y evitando sobre todo un exceso de responsabilidad de nuestros representantes.
    Por todo ello, porque solo encuentro razones a favor y ninguna en contra, me uno a los firmantes del post, pidiendo con la misma humildad, pero también con firmeza, la celebración de un Congreso Nacional convocado, como no puede ser de otra manera, por el Consejo, para que todos, dirigentes y dirigidos, podamos debatir y definir nuestro futuro.
    Y como estamos ante una decisión importante y nos jugamos mucho ,quizá demasiado, que el voto de nuestros Decanos ,por ésta vez, pueda ser conocido. Responsabilidad obliga. Que así sea.

  • Marta Mulet
    18 septiembre, 2014 - 11:19 Reply

    Quería manifestar mi total acuerdo con la celebración de un Congreso Notarial. Desde mi punto de vista ello ayudaría a unir a nuestro colectivo, que tanta falta le hace, y además, debería celebrarse periódicamente para intercambiar puntos de vista y conseguir unirnos en estos tiempos tan difíciles para luchar todos en una misma dirección.
    Creo que no hay que tener miedo porque no supone una amenaza sino una oportunidad para lograr la defensa de nuestros intereses comunes.
    Es importante en estos momentos actuar y unir fuerzas, necesitamos un cambio para defender ante la sociedad nuestro papel fundamental en la misma y evitar así que con el tiempo se nos limiten las facultades y se nos reduzcan nuestras competencias. Hay que actuar ya y mucho mejor si lo hacemos unidos.

  • Concepción Barrio del Olmo
    18 septiembre, 2014 - 12:25 Reply

    Algunos integrantes de la denominada cúpula nos han acusado a los notarios de pasividad y falta de interés por los asuntos que afectan al notario, hay frases en este sentido que todos recordamos y que no quiero reproducir aquí.
    Si eso en algún momento ha sido cierto que creo que no, no es más que una generalización y como todas injustificada y errónea, los notarios estamos demostrando que las cosas han cambiado, que queremos debatir y reflexionar sobre los problemas del Notariado, que queremos participar en las decisiones referentes a nuestro futuro y quien no se de cuenta demuestra una miopía preocupante y probablemente interesada.
    Quien crea que se pueden olvidar o dejar morir las conclusiones de las Jornadas de Málaga o este blog se equivoca porque somos los notarios los que nos vamos a ocupar de que no sea así.
    Los decanos fundamentan su legitimidad en la elección democrática de sus cargos pero olvidan que ese origen les obliga a escuchar a sus electores, porque somos precisamente los que votamos los que, preocupados por la situación del Notariado, firmamos manifiestos, nos reunimos en Málaga, aprobamos conclusiones y queremos la celebración de un Congreso nacional, los que se callan lo hacen ahora y en el momento de votar.
    Por eso y por todo lo que ya se ha dicho en el post y en comentarios anteriores yo tampoco encuentro razones para no celebrar un Congreso notarial.

  • Miguel Vicente-Almazán Pérez de Petinto
    18 septiembre, 2014 - 12:59 Reply

    Vamos a ver, más de doscientos notarios que solo pueden ser calificados de desprendidos de su tiempo, preocupados por el bien común del notariado y capaces para analizar la situación que atraviesa el cuerpo, se reúnen en Málaga y de manera educada, con respeto a las personas e instituciones, y con observancia de formas exquisitas, van y elaboran unas conclusiones que han sido suscritas expresamente por casi mil compañeros -presuntamente por muchos más, reacios a significarse- y trasladan al CGN esas conclusiones y solicitan que se reúna el notariado en formato Congreso para tratar específicamente los más que urgentes y graves problemas que plantea la actual configuración del órgano de representación y dirección del notariado con el ánimo de, entre todos, analizar las posibles soluciones y alternativas para algo que evidentemente no funciona como debiera.
    El Consejo tiene ahora que contestar a esta petición.
    Mi pregunta es múltiple ¿en qué torre de marfil se encuentra prisionero el CGN para no ver esta realidad? ¿qué más necesita para coger el toro por los cuernos antes de que el astado nos empitone y nos mande definitivamente al hospital o al camposanto? ¿pecamos de ingenuos y no vemos que no hay solución, que los intereses personales de algunos y la miopía de otros nos van a llevar irremisiblemente al precipicio que hay al final del plano inclinado descendente en el que nos encontramos?

  • JOSE-JAVIER CUEVAS CASTAÑO
    18 septiembre, 2014 - 13:51 Reply

    Los congresos notariales han servido tradicionalmente para que unos pocos trabajen sobre unos temas de muy discutible interés práctico que otros pocos han decidido, unos muchos se reúnan durante un fin de semana largo, cuatro o cinco se luzcan en sus intervenciones y al final alguien redacte con precipitación y nocturnidad unas “conclusiones” (mezcla de carta a los reyes magos y de declaración de los derechos humanos) que se aprueban asambleariamente y se proclaman como verdad revelada. Luego la cena de clausura y todos a casa.
    La excepción fue el Simposium NOTARIAL 83, que tuvo una fase previa de preparación, con reuniones de trabajo en todos los colegios, con encuestas, cuestionarios, ponencias y comunicaciones. Las sesiones propiamente congresuales o plenarias se celebraron en el hotel Magéstic de Barcelona y fueron participativas y valientes, poniéndose de manifiesto ante los nuevos políticos la unidad y el rigor de un colectivo merecedor de todo el respeto. Aquello fue posible gracias a la acertada visión y el “saber dejar hacer” de JOSE LUIS MARTINEZ GIL y la laboriosidad, inteligencia y dedicación de los dos codirectores: ANTONIO RODRIGUEZ ADRADOS y VICENTE FONT BOIX, que se recorrieron gran parte de los colegios proclamando los valores de nuestro oficio, las exigencias que ello comporta, el rigor que nos es exigible y el orgullo de hacer lo que hacemos, frente a los que siempre están dispuestos a arrodillarse y a pedir perdón por existir.
    Sirvió para que se nos tuviese en cuenta y para ganarnos la consideración (ni temor ni cariño) de los que tenían la llave del BOE, como el arrogante ministro de justicia FERNANDO LEDESMA.
    Han pasado mas de treinta años y a lo mejor es el momento de NOTARIAL 2015.

  • Carlos Pérez
    18 septiembre, 2014 - 19:35 Reply

    Totalmente de acuerdo con Jose-Javier Cuevas. Lo que comenta debe ser el modelo y el camino a seguir.
    Ya se hizo antes ¿por qué no ahora? Señores decanos estén a la altura de FONT BOIX y de RODRÍGUEZ ADRADOS

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