Go to Top

La reforma de las oposiciones libres. Algunas ideas

El Consejo General del Notariado, en la reunión del Pleno celebrada el día 26 de septiembre de este año, decidió formar una comisión que estudiase las posibles reformas a introducir en la oposición libre para la obtención  del título de Notario. Así se consigna en la habitual reseña de acuerdos que el SIC publica tras cada reunión de dicho órgano. No se expresan en tal comunicación los motivos que empujan al Consejo a acometer tal estudio, mas una inquisición periodística por parte de quien suscribe permite averiguar que en el Consejo preocupa fundamentalmente el descenso del número de opositores registrada de manera sucesiva en las últimas convocatorias y el excesivo tiempo necesario para aprobar. Todos coincidiremos que es importante esta cuestión y que el Pleno hace bien en preocuparse por ello. Buena parte del prestigio de nuestra profesión y de la confianza social de la que el Notariado es depositario se explica por la elevada preparación técnica que se nos supone, y esta presunción deriva de los acreditados rigor y dureza del proceso de selección.

Pues esos motivos que empujan al Consejo a examinar la cuestión mediante el nombramiento de la referida comisión, en la que están integrados compañeros de reconocida experiencia y valía, deben también llevar a la preocupación de todos y cada uno de los Notarios por la cuestión, pues la oposición es, como digo, uno de los pilares sustentantes de nuestro ser y nuestra consideración social. Este blog, desde sus inicios, se ha propuesto servir de instancia de debate y reflexión acerca de los asuntos que interesan al Notariado, a los Notarios, y este asunto no puede quedar aparte. En este post pretendo únicamente señalar algunos aspectos que me parecen relevantes en esa reforma, algunos que deben ser modificados y otros que, a mi juicio, no deberían alterarse.

Quizá en primer lugar habría que examinar si el dato objetivo que aparentemente justifica la acción del Consejo, es relevante. Es decir, si el descenso en el número de opositores se debe a algún defecto o falla del sistema que deba ser corregido o si, por el contrario, obedece a causas exógenas. A modo de suposición, y sin disponer de datos estadísticos que apoyen esta afirmación, creo que buena parte de ese descenso obedecerá a estas últimas causas. Así, pueden citarse el descenso de la natalidad; la multiplicación de las opciones profesionales tanto en el sector público ( expansión de las Administraciones) como en el privado, así en España como en el extranjero; en este último campo ( el sector privado), la proyección de ingresos es elevada, sobre todo para los estudiantes más brillantes, en un plazo razonable; cierto cambio de paradigma cultural en la juventud, que puede que ya no vea con tan buenos ojos el ideal de esfuerzo y renuncia absolutos para la consecución de un objetivo futuro, lejano e incierto y busca las satisfacciones inmediatas.

Por otra parte, la prolongación del periodo “opositor”, siempre ha sido especialmente acusada en las oposiciones a Notarías , por motivos que probablemente giren en torno al carácter vocacional de la profesión en algunos casos, pero sobre todo a la valoración del coste-beneficio, con una razón más favorable en el caso del Notariado que en el de otros cuerpos. Aparte de la relevancia de un factor inherente al modo en que se ha venido organizando la oposición, cual es el de la periodicidad de las convocatorias.

Lo anterior no obsta a que deban introducirse modificaciones en el sistema. Ahora bien ¿en qué aspectos del mismo?

En primer lugar, señalaré lo que creo que no debería hacerse; es decir, lo que no tiene que cambiar.

Creo que no debe abandonarse el sistema de oposición. Es el más objetivo e igualitario, que coloca a todos en la misma posición y protege al cuerpo de la arbitrariedad en el sistema de selección, así como permite mantener el elevado nivel técnico de los miembros del cuerpo.

Esta última afirmación, despachada en tres líneas, no desconoce el vivo debate sobre la cuestión, que dista de estar resuelto. Como muestra, véase este post ( que defiende como prueba más idónea para el acceso al servicio público el test de inteligencia: me permito recomendar al autor el ensayo ucrónico The rise of meritocracy, Michael Young, 1958. Si la inteligencia medida en tests objetivos es el criterio ¿por qué no ahorramos tiempo y seleccionamos a los individuos para las distintas ocupaciones y destinos a los, por ejemplo, ocho años de edad?) o este otro, y este. Aunque debe notarse que la profesión notarial requiere, ante todo, conocimientos técnicos, y que las habilidades, no bastarán para dar el asesoramiento y la respuesta buscados por quien acude a la Notaria. Es decir, si el ingreso se basa en esas habilidades, después habrá que adquirir el conocimiento técnico antes de poner a un individuo al frente de una Notaría a desempeñar sus funciones ( y no se tardan dos días; como nota curiosa: apunté las horas de estudio-cada día- de mi oposición, me llevó unas 15.000 horas en cinco años, diez meses y diecisiete días desde el primer día hasta la fecha del dictamen).Con lo que no se ve tan claramente  la ventaja de otros sistemas. Sin embargo es un debate de más calado y que trasciende de las posibilidades de este post.

En segundo lugar, creo que la oposición debe seguir, en lo sustancial , la estructura y dinámica actuales. No debe, en las oposiciones libres (otra cosa podrá decirse de las restringidas), abandonarse el sistema que combina exigentes exámenes teóricos prácticos, ni el carácter oral de los primeros. Y es que no debe caerse en el error de considerar que inteligencia y memoria son incompatibles(como dice Montaigne en sus Ensayos: las memorias excelentes suelen ir unidas a juicios débiles). La memoria es un presupuesto del adecuado razonamiento, y a medida que vamos memorizando, todos lo hemos experimentando, vamos aumentando nuestra capacidad de relacionar elementos y asociar ideas, y , por tanto de formar discursos racionales y argumentados, que es de lo que se trata cuando se pretende formar una solución jurídica.

Si la oposición ha de ser así, lo cierto es que parece ineludible la afirmación de que la oposición es algo intrínseca y necesariamente difícil. Y que, por tanto, hay que rechazar cualquier reforma que, desde el punto de vista de la exigencia de conocimientos, la facilite. Así como el Everest ha perdido parte de su prestigio merced al uso de oxígeno, cuerdas fijas, legiones de sherpas y helicópteros hasta campos avanzados, rebajar el nivel de exigencia para hacer la oposición más atractiva terminaría por afectar a la solidez y el prestigio de la profesión.

Si que interesarían (siempre según mi individual parecer) reformas en el modo en que la oposición se gestiona, así como en el modo en el que la misma se prepara.

En primer término, establecer criterios fijos y constantes de periodicidad de convocatoria que permitan la planificación por parte de los opositores y la valoración de sus expectativas. Parece ser que este es el propósito y yo mismo se lo he oído decir al actual Director General. Unido a cierto acercamiento entre los programas de Notarías y Registros, esto supone una ampliación de las posibilidades sin afectar a los niveles de exigencia.

En segundo lugar, creo que sería interesante la “profesionalización” de los Tribunales. No significa esto una crítica a los que son o han sido miembros de los Tribunales, en modo alguno. Me refiero a que la conformación de unos tribunales de oposición estables, posibilitará apreciar la evolución individual de cada opositor en las sucesivas convocatorias,  y proveer soluciones más justas y equitativas, así como disminuir el posible margen de error en la apreciación de lo exigible que los tribunales pueden tener, sobre todo al inicio de cada oposición, mientras están “calibrando el cañón”. Siempre me ha parecido ilustrativa de esta idea una anécdota que cuenta un compañero jubilado, veterano en la preparación y miembro de tribunales: iniciada una oposición,  y siendo miembro de un tribunal, criticó un examen de un opositor al que, según su parecer, le faltaban cuestiones básicas en materia de inversiones extranjeras. El presidente del tribunal, eminentísimo Notario, le corrigió, haciéndole ver la diferencia entre lo que él, Notario de primera y en plaza de extranjeros, sabía, y lo que era exigible al opositor.

En esta misma línea creo que, en todo caso, deben evitarse las oposiciones con un solo Tribunal: el azar del sorteo puede llevar a diferencias manifiestamente injustas entre opositores, en cuanto a tiempo de preparación de los sucesivos exámenes.

En tercer lugar, creo que debería darse más importancia a los exámenes prácticos. Sin que eso suponga que todo el mundo  debe aprobar los orales, lo cierto es que el dictamen ( y quizá también, por qué no, la escritura) debería ser la prueba realmente eliminatoria y en la que se decida todo, lo que no está ocurriendo con toda su intensidad en las últimas convocatorias. Esto iría vinculado con lo anteriormente indicado en relación con la composición de los Tribunales.

Pero la importancia de los exámenes prácticos también debe potenciarse en la fase de preparación. No es infrecuente, de todos es sabido, que un opositor haga su primer dictamen después de haber aprobado el segundo oral, en ocasiones a pocas semanas de celebrarse el tercer ejercicio. Esta es una labor que corresponde a los preparadores. Y en el sistema de preparación creo que debería centrarse también una posible reforma de la oposición.

Una serie de televisión de principios de los ochenta, “Turno de Oficio”, comienza con el protagonista, un opositor a Notarías interpretado por Juan Echanove, yendo a cantar temas al preparador. Aparte de que va con corbata y traje, llama la atención y mueve al asombro, ver la similitud entre la preparación de hace treinta años y la de hoy (y tampoco parece muy distinto lo que se infiere del modo en que, hace setenta años, “preparaba” Ventura Aguado, personaje de  La Colmena) . El sistema actual que gira en torno al “cante” semanal, está obsoleto, y, proveerá aprobados, pero es insuficiente en cuanto a la formación del jurista que va a ser el Notario y a las exigencias y complejidades actuales de la profesión . En este sentido, cobra especial importancia el papel de los Colegios, de sus Academias y del Consejo. Me explico. Los Colegios grandes (Madrid, Valencia, Cataluña, Andalucía, Aragón, Galicia) cuentan con muchos notarios dispuestos a colaborar en la preparación, no solo tomando temas y preparando dictámenes, sino también en la elaboración de temas y actualización de los modificados. Los Colegios pequeños no cuentan con este capital. Sin quererlo, se fomenta una suerte de desigualdad territorial, pues habrá aspirantes que no tengan acceso a los medios de los grandes Colegios, sino a un preparador, quizá aislado y con muchas más ocupaciones , que no pueda por si solo ayudar a sus alumnos al mismo nivel. Creo que sería interesante que la preparación estuviese centralizada, organizada por una academia dependiente del Consejo, que estableciese unas pautas para los preparadores ( todo  se puede aprender y mejorar, ¿por qué no la profesión de preparador?), que proporcionase materiales para la elaboración y actualización de los temas y que facilitase el acceso de todos a la mejor preparación posible, con un programa pautado de formación. Incluso que pudiera emitir algún tipo de certificados que sirviesen al opositor que finalmente no alcanzase su objetivo para acreditar su nivel y que los años de estudio pudiesen cuantificarse objetivamente en el mercado de trabajo.

Estas son solo unas ideas para la reflexión, que no pretenden sentar ninguna solución ni imponerse. Como siempre en este blog, los comentarios y críticas serán bien recibidos.

Post scriptum.- En el mismo día de la publicación de este post, nuestro compañero Marcos Serrano, en su blog específicamente dedicado a las oposiciones a notarías, ha publicado un post sobre la misma cuestión, que enlazo a continuación (aquí), por su interés

Compartir:
FacebookTwitterGoogle+LinkedIn

7 Responses to "La reforma de las oposiciones libres. Algunas ideas"

  • NOTARIO RASO
    15 noviembre, 2015 - 18:02 Reply

    Decía la parodia de José Mota, algo así como “si hay que ir se va, pero ir para nada…”. Creo que le viene como anillo al dedo al tema que esta vez nos trae nuestro compañero Luis. Son varias las apreciaciones que haría, algunas de las cuales ya han sido tratadas en este foro:

    1.- Recientemente se ha modificado el temario de ingreso, pero siguen teniendo un peso excesivo materias que podemos considerar muertas, y por otro lado se tratan de soslayo otras materias de muchísima importancia, como la fiscalidad, por ejemplo y no me refiero a los típicos impuestos de sucesiones y transmisiones. Creo que es imposible interpretar la realidad societaria, sin una sólida base de contabilidad y de impuesto de sociedades.

    2.- La enseñanza debe de ser práctica desde el primer día. Efectivamente no puede trasladarse la preparación de los casos prácticos al momento en que se está en ciernes de examinarse de ellos. Se ha dicho que la gente no esta madura para hacer dictámenes hasta que tiene una elevada base teórica, pero hemos de señalar que puede haber distintos tipos de dictámenes ajustados al nivel de preparación.

    3.- A mi entender debería haber algún tipo de escuela Notarial, antes de lanzarse a la vida real, que actualmente se desarrolla a través de la colaboración desinteresada de algunos notarios.

    Pero la disminución del número de opositores depende de otros muchos factores, y el primero a mi entender son las perspectivas unas vez que has ingresado en la profesión. No hay una carrera profesional definida, se desarrolla en un ámbito muy pequeño por las enormes incertidumbres que genera el paso a la ciudad, y también en situación de enorme soledad, donde los compañeros más próximos son vistos como meros partícipes de un pastel cada vez más pequeño.

    Es decir, debe de definirse que es un notario, y cuales las son las condiciones tanto humanas como técnicas para el desarrollo de la profesión, y en base a ello determinar el sistema de elegir a los mejores, en un plano de igualdad.

    Harcambiarse el sistema de oposiciones, para introducir mater

  • Ignacio Gomá Lanzón
    17 noviembre, 2015 - 10:29 Reply

    Yo creo que lo que dice Luis es de cajón y debe tenerse en cuenta. Tengo yo la sensación, quizá porque ingresé hace algo más de tiempo, que la oposición se ha complicado notablemente mientras que el atractivo de la profesión, en relación inversa, se ha reducido bastante. No es que la profesión haya que hacerla más fácil porque sea menos atractiva, pero tampoco hacerla más difícil. La división en dos ejercicios escritos, el aumento de temas y de tiempo, la falta de periodicidad, hacen que la media de tiempo usada por un opositor normal se haya incrementado, convirtiendo el acceso al cuerpo en una prueba dramática, cuasiheróica y eso no tiene mucho sentido. Habría que racionalizar la oposición para el bien de opositores (y también de tribunales), sin mengua del nivel. Creo que se puede conseguir perfectamente.
    Otra cosa es el debate más amplio, y muy interesante, que apunta Luis, de las críticas al sistema de oposiciones como modo de selección de élites y que no es cuestión tratarlo aquí. Baste decir que la sustitución sólo sería posible si dispusiéramos de un país, de unas instituciones, de un sistema en definitiva, que permitiera seleccionar servidores públicos con imparcialidad igual, cosa que creo aun no es posible, aunque estoy seguro de que puede haber sistemas más perfectos e igualmente imparciales y neutros. Pero, eso sí,lo peor que puede ocurrir es que demos el salto a algo nuevo sin saber si funciona el repuesto.

  • predicar en el desierto
    17 noviembre, 2015 - 18:18 Reply

    Pensar que los Notarios latinos son imprescindibles es una equivocación, otros no Notarios pueden redactar documentos, como en los países anglosajones, nórdicos y no pasa nada, ¿o son EEUU, Noruega paises tercermundistas?

    Este sistema parece que se mantiene, mientras interesa por otras razones, por ejemplo digo por rellenar el Índice, que tampoco habría problema en que lo hicieran otros

    ¿O es que un buen Letrado no puede preparar una venta, poder, una herencia, una sociedad…? por falta de preparación no es, ¿ o sí? ¿Alguien se cree que no pueden?

    Decir que la Oposición es objetiva no es verdad del todo. Carece de un exámen tipo test igual para todos que garantice la imparcialidad de los resultados, que ni se pone ni se plantea poner, ¿por qué no se ha hecho nunca?, ¿no es un exámen objetivo un tipo test?

    Pero no responder con otras cuentiones, responder a lo que yo comento

    El Tribunal cambia, cada opositor dice unos Temas y el criterio del Tribunal es ¿infalible?, ¿son recurribles sus decisiones?

    Se ha formado una Comisión, ¿para hacer qué? ¿cambiar el Programa?, ¿alquien se imagina que la Comisión proponga un verdadero exámen objetivo tipo test e igual para todos en Notarías? como Médicos o Jueces que lo tienen

    Hagamos una encuesta objetiva con Sigma- Dos a ver qué piensa la gente del sistema de ingreso, pero una encuesta independiente, no a la carta y bien pagada

    Debatir aquí, solamente, y concluir no haciendo nada, es como debatir el sistema democrático de elección del Consejo, que sigue igual desde 1944, ¿o se modificó en 1978 o después?, aquí poco debate ha habido

    Y además no cambiar el sistema de ingreso objetivándolo es una torpeza, porque es lo que fomenta el debate, aunque éste se ignore

    En cuanto a los miembros de la Comisión, no se discute su valía, sino ¿quién elige democráticamente los miembros de las comisiones, ediciones, …? ¿Cómo es posible que haya quien lleva años y años en cargos con el sopor que supone?, ¿qué ventajas se obtienen?

    Esto tampoco se entiende aunque este tema se orille

    Pongamos que un Gobierno inventa que quien tenga Derecho, Económicas y Relaciones Internacionales va a poder autorizar determinados documentos con carácter exclusivo, ¿por qué nos va a parecer injusto si hay quien ha decicido que quienes se sepan tal programa a juicio de un determinado Tribunal en unas horas van a autorizar otros?

    ¿Me publicarán esto?

  • Ignacio Gomá Lanzón
    18 noviembre, 2015 - 10:24 Reply

    Claro que te publicamos tu comentario querido Predicar, e incluso hasta te contesto algo, aunque por el tono de tu comentario me temo que será difícil convencerte, y además no nos dejas “responder con otras cuestiones”. Como son muchas las que planteas, y para no desairarte.
    1) Que el Notariado Latino no es el único sistema. Lo acepto, pero es el mejor para un estado social y democrático de Derecho.
    2) Que la oposición no es objetiva del todo. Lo acepto, aunque matizo que quizá es de momento el sistema más objetivo.
    3) Que se haga una encuesta. Que se haga.
    4) Quien elige a los miembros de la comisión. No lo sé.
    5) Que no vale la pena discutir. Yo creo que sí y tú también porque si no no harías comentarios en este post,
    Saludos cordiales.

  • F. Javier Oñate Cuadros
    18 noviembre, 2015 - 11:21 Reply

    Lo que es tercermundista es hablar de oidas o ni siquiera eso. La razón por la que los países anglosajones no tienen un sistema de notariado latino es sencillamente porque parten de un sistema jurídico diferente, el common law frente al civil law.
    Los países postcomunistas que han tenido que implantar un sistema de notariado, han optado en su inmensa mayoría por uno de tipo latino. Ejemplos: China y Rusia.
    Infalible sólo lo es el Papa y exclusivamente cuando se pronuncia ex cathedra sobre un dogma de fe.
    Un examen tipo test no garantiza acierto en la selección, sólo en la valoración de los resultados. Ni siquiera garantiza objetividad, pues está condicionado tanto por quien redacta las preguntas como por las respuestas ofrecidas.
    Por otra parte que el sistema de selección sea tipo test/oposición/enajenación de oficio, numerus clausus o apertus es independiente del tipo de notariado latino o anglosajón. Idem respecto del sistema de elección y competencias del CGN.
    Cuando uno respira por la herida es difícil razonar, lo que sale es precisamente lo que hace usted después de su nick: predicar. Y la predicación se sigue o no, no se debate.

  • F. Javier Oñate Cuadros
    18 noviembre, 2015 - 18:38 Reply

    Estoy muy de acuerdo con lo que dice Luis. La base del problema es la percepción de que el ingente esfuerzo necesario para encarar la oposición (con un resultado incierto) no compensa con el magro premio que se obtiene en caso de éxito, al menos a corto plazo.
    Añádanse las incertidumbres sobre el futuro de la profesión y ahí tenemos el resultado de la caída de opositores. Sin embargo tras las últimas reformas legales parece que la profesión ha quedado mucho más blindada legalmente y aunque nunca es descartable, parece difícil una vuelta atrás, de modo que muchos que jamás habríamos recomendado a nuestros hijos el tortuoso camino de acceso al notariado, quizás cambiemos de opinión.
    Centrándonos en el acceso, yo soy firme partidario de la selección por oposición, si bien adaptándola a los nuevos tiempos. Algunas ideas adicionales a las ya aportadas:

    1.- Programa de la oposición:

    – Deben eliminarse los temas sobre cuestiones zombies y limitarse estrictamente las de escasa relevancia para la práctica profesional (servidumbres, censos, …); suprimirse las materias duplicadas (parte general de los negocios y jurídicos y los contratos, temas sobre la partición).
    – Debe afrontarse el estudio del derecho civil desde una perspectiva más amplia: No sólo existe el Código Civil, están los derechos forales-autonómicos y convendría un estudio de todos los temas desde la perspectiva del derecho interregional comparado, sin perjuicio de los temas específicamente dedicados a instituciones concretas de derecho foral.
    – Y debe incluirse un estudio sistemático de todo lo relativo al derecho internacional privado, que ha pasado de ser el patito feo al cisne majestuoso y su presencia en el programa sigue siendo anecdótica.

    2.- Ejercicios:

    – Con un cierto cambio de enfoque, en el que prime más el conocimiento teórico y el encaje sistemático de las instituciones que el puramente memorístico de los preceptos legales (más en un entorno legislativo tan caótico como el actual), me parece correcto el planteamiento actual, si bien debería potenciarse la parte de derecho notarial que no puede ser una “medio María”.

    – Debería añadirse una prueba general de conocimiento de un idioma extranjero (francés, inglés o alemán), si no con carácter eliminatorio, si que al menos que permitiese ganar puestos.

    3.- Valoración relativa de los ejercicios. Debería objetivarse la puntuación del dictamen y la escritura, equiparándolas a los exámenes orales o al menos, fijando ex ante la ponderación relativa y que no quedase al arbitrio o criterio de cada tribunal.

    4.- Post oposición. Con carácter previo al inicio del ejercicio profesional debería ofertarse un máster intensivo en dirección de empresas. Es importante que el notario tenga los conocimientos necesarios para dirigir su empresa, despertar en él el interés por la innovación y el desarrollo de una cierta empatía con los empresarios que en el futuro constituirán su clientela. Nuestros clientes son los ciudadanos, sí, entre ellos hay muchos que son empresarios y es importante conocer cómo piensan y sienten sus problemas, al igual que nos identificamos con nuestros pequeños clientes, con quienes nos sentimos más intercambiables. No se trata e “en vez de” sino de un “además de”.

  • IÑIGO ROMERO DE BSUTILLO
    19 noviembre, 2015 - 13:06 Reply

    Coincido plenamente con Javier Oñate

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *