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Notas breves sobre un Simposio

Quisiera escribir en caliente unas breves notas personales sobre el Simposio Notarial que terminó ayer. Lo primero que me gustaría decir es que considero que resultó un éxito de asistencia, pues se inscribieron más de 200 notarios, lo que en tiempos como estos, de poca movilización corporativa (y en época de Champions y comuniones), debe considerarse un número alto de asistentes. Los que impulsamos la organización debatimos en su día sí merecía la pena seguir insistiendo en la celebración del Simposio cuando las luchas internas parecían adormecidas y nuestros intentos de democratización del cuerpo baldíos, pero se decidió que precisamente cuando el encono es menor es cuando deben plantearse las cosas para que la reflexión pueda ser meditada y tranquila. Por otro lado, el impulso del Simposio fue una promesa que hizo la organización de Jornadas de Málaga y, a pesar de la licuefacción de los tiempos, esto es algo que para muchas personas cuenta.

Las conclusiones del Simposio pronto serán colgadas en la web del mismo y coinciden con lo esperado y con el planteamiento de las ponencias, aunque con mucha participación e intervenciones. No obstante, hay un punto que destacar: igual que en Málaga, las conclusiones no se aprobaron a la búlgara, sino que se votaron punto por punto y se pidieron redacciones alternativas y correcciones. Más de dos horas para su aprobación, lo que a los organizadores nos da la satisfacción de poder decir que el fin del Simposio no era colocar una ideología ni promover o atacar a nadie, sino impulsar un proceso.

O sea, que el fin del Simposio era reflexionar sobre el notariado y sobre cómo mejorar sus instituciones, con el objeto de lograr una mejor participación democrática aunque también, porque ambas cosas están relacionadas, una mayor eficacia en la defensa de nuestros intereses. En efecto, esto de las instituciones es, en mi opinión, casi tan importante como los fines materiales en sí mismos porque las buenas instituciones favorecen las conductas buenas y eficaces, la participación y la “inclusividad” y de su mano vienen normalmente los resultados. Si no, los resultados dependerán exclusivamente de la buena voluntad y capacidad del que en cada caso nos gobierne (y no me duelen prendas en decir que en la última temporada -muy peligrosa- se han salvado los muebles).

Me gusta citar a  Manuel Villoria, de Transparencia Internacional, cuando cita los requisitos que debe reunir una “buena gobernanza”: transparencia, rendición de cuentas, eficacia, imparcialidad y participación. Nuestra corporación adolece de graves carencias en casi todos estos apartados: la información es escasa y arbitraria; la rendición de cuentas o es inexistente o es indirecta a través de los colegios; la eficacia depende de las personas que estén en el cargo y no de la estructura; sobre la imparcialidad no hay control; y la participación se limita a las elecciones a las juntas directivas y a la buena voluntad.

En este sentido, el Simposio venía a cubrir algunas de las carencias de nuestras instituciones: participación, transparencia y, de alguna manera, la rendición de cuentas. Resulta en este sentido frustrante que los decanos y otros representantes colegiales se hayan negado a acudir al Simposio, con la excepción de nuestro Presidente, Jose Manuel García Collantes, y nuestro Vicepresidente, Salvador Torres. Lo es porque una iniciativa a la que ha venido más de doscientos notarios de toda España -que podrían haber protagonizado, pues así se les pidió en su día-  y que quizá mereciera un poco de atención, aunque se metieran con uno. Esa es una práctica democrática y no venir y no someterse al escrutinio de las personas a quienes te debes y representas, aunque sea informalmente, es un mal hábito en los tiempos que corren. Es más, alguno ha dicho -en este mismo blog- que venía, y no ha venido, no se sabe muy bien por qué. Eso sí,  luego “según se dice por ahí” (que diría Gila) hay mucho enfado entre los decanos por lo que se supone que se ha dicho en el Simposio, al que no se considera no obstante suficientemente interesante como para asistir. Sinceramente, muy poco presentable.

Porque, en cuanto a lo principal, no se ha dicho nada que no se haya dicho ya antes: mejora de nuestra función, retos tecnológicos, reforma de la organización corporativa y deontología y disciplina notarial. Cosas que, hombre, parecen bastante importantes. Pero lo que ha soliviantado a los decanos no es nuestra situación corporativa, no; lo que les ha enfadado -o dicen por ahí que les ha enfadado- es que un antiguo tesorero del Consejo General del Notariado criticó la forma en que se llevaban las cuentas hace unos años y se sienten aludidos. Aclaró el presidente que situación denunciada no es la situación actual, que se ha corregido. Pero lo cierto es que tampoco el ponente decía tal cosa, sino que no existía un efectivo sistema de control de las cuentas, que debía mejorarse con mecanismos internos o externos.

El desenfoque de nuestros dirigentes sobre lo que es importante y lo que no, la falta de conocimiento de la información que nos interesa, la posibilidad de exigir rendición de cuentas o de dar nuestra opinión es lo que, a toro pasado, más legitima el Simposio.

Un simposio político, sí, si por político se entiende no una actividad destinada al ejercicio del poder, sino en el sentido aristotélico del concepto: la actitud de ciudadanos preocupados por los asuntos que les incumben. Nada distinto de lo que ocurre en otros países, por cierto: los notarios franceses se reúnen al menos una vez al año -en congresos no corporativos– para discutir de las cuestiones internas que a ellos les interesan y. no tanto de cara a la sociedad

Pensamos que hemos cumplido con nuestras promesas y nuestras obligaciones y ahora hemos de decidir qué continuidad se da a estas ideas. De momento hay unas elecciones de aquí a unos meses. Ahí veremos qué es lo que prometen los candidatos y podremos solicitarles que se posicionen frente a las conclusiones propuestas por el Simposio y, a continuación, decidir con el voto.

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About Ignacio Gomá Lanzón

Notario de Madrid

2 Responses to "Notas breves sobre un Simposio"

  • Concepción Pilar Barrio Del Olmo
    31 mayo, 2016 - 20:28 Reply

    Una vez celebrado el Simposio, mi primera reacción es agradecer y dar la enhorabuena a los organizadores y ponentes por su esfuerzo, sensibilidad y dedicación, y también felicitar a todos los asistentes entre los que tuve la satisfacción de encontrarme, aunque confieso que tuve muchas dudas sobre la oportunidad de su celebración porque pensé que ya había pasado el momento para ello, como si todo momento no fuera oportuno para reflexionar sobre nuestro futuro.
    Que más de doscientos notarios nos reuniéramos para debatir sobre el Notariado, sin protagonismos, con la única finalidad de mejorarlo y responder a los nuevos retos que la sociedad nos plantea, no solo es muy saludable sino que es un síntoma evidente de que las cosas están cambiando en el seno de nuestra corporación. Nuestros órganos representativos deberían recoger el guante y convocar periódicamente congresos notariales con la misma finalidad.
    No creo que ya se nos pueda acusar tan alegremente desde la denominada cúpula a las denominadas bases de pasividad y falta de interés por nuestro fin común que es el Notariado, aunque a veces se olvide.
    Los que intenten atacar y desvirtuar el Simposio y todo lo que en él se concluyó, dirán que su única finalidad fue criticar o, como he escuchado, “dar caña” al Consejo, pero nada más lejos de la realidad, lo único que intentamos, y lo conseguimos, fue reflexionar constructivamente sobre cómo mejorar su funcionamiento porque en ello, aunque solo fuera como ciudadanos, nos va mucho a todos y buena muestra fue el debate que se originó para aprobar cada una de las conclusiones.
    Ojalá que no caigan en saco roto, que cunda el ejemplo, ya que nuestro Presidente y nuestro Vicepresidente demostraron cuando menos interés en escuchar lo que nos preocupa a los notarios, y que todos colaboremos en que se inicie el proceso para materializarlas en reformas concretas.

  • Ramón José Vázquez
    4 junio, 2016 - 12:46 Reply

    No resulta fácil resumir , a modo de reportaje de urgencia, lo acontecido en el Simposio: tuvimos un programa muy intenso con temáticas que , ya de por sí, justificarían tratamientos individualizados.
    De todas maneras, es positivo que un grupo bien nutrido de Notarios debatan sobre cuestiones que a diario aparecen por sus despachos, a la par que se previenen y preparan para un horizonte deseable de la profesión.
    Además hubo un salto cualitativo diferenciador de otros encuentros notariales como fue conocer criterios “contables” de determinada institució que, por lo que allí se dijo, estaban más cercanos a un guión de Pajares&Esteso, que al rigor y transparencia deseables y prudentes.
    Sí que eché en falta un debate más rigorista de fenómenos tecnológicos que se presentan para las profesiones jurídicas, no sólo el Notariado.
    Me refiero a las estructuras blockchain, aplicaciones tecnológicas del sector financiero, Fintech, y las específicas para profesionales del Derecho, Legaltech.
    Nos consumió mucho tiempo analizar con detalle y discutir las carencias de la filosofía informática actual de los Notarios, y no acertamos a enlazar con lo que ya es práctica dialéctica habitual en otros foros.
    Veremos qué receptividad encuentran las conclusiones del Simposio, no ya en la estructura del CGN y aledaños sino en el resto de colegiados, para que pronto tengamos alternativas corporativas de referencia.
    No faltó quien confundió el Simposio con la noche mágica del Cinco de Enero, donde la ilusión es infinita y la inocencia palpable.
    Pero esa es otra historia.
    Ahora hay que mantenerse atentos a la pantalla, y hacer valer lo que cada uno considere más positivo de estas dignas y serias jornadas para su entorno profesional y personal.

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