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Oposiciones entre Notarios: entre Núñez Lagos y el Índice Único

El pasado 21 de marzo, el Boletín Oficial del Estado publicó la convocatoria y el programa del segundo ejercicio de la oposición entre notarios, las conocidas como “restringidas”. Algo después, se hizo pública la lista de aspirantes admitidos, que asciende a dieciséis, confirmando una tónica descendente que se repite en las últimas convocatorias. Contrasta tan reducido número de aspirantes con lo que ocurría hace veinte o veinticinco años. Por ejemplo, en las que se convocaron en 1994, firmaron 82 notarios; y un repaso de la lista nos hará descubrir algunos nombres por todos conocidos por sus estudios y publicaciones. Notarios “de los que salen en los temas”. Este último dato es relevante a la hora de analizar las motivaciones que los opositores de antes y de hoy tenían y tienen para tomar parte en la oposición.

Hablo desde mi condición de opositor, participante pues en las oposiciones ya convocadas. Cuando sale el tema en conversaciones con compañeros, la pregunta es siempre la misma ¿por qué hacer restringidas si puedes llegar a primera sin pasar por ese trance? La contestación, que es la exposición de los objetivos que, por lo menos yo, persigo al preparar la oposición, vendría a ser la siguiente:

Primero, el premio es importante y no desdeñable. Veinte, quince, diez o cinco años en carrera, dependiendo de la posición y de la calificación, no le amargan a nadie. Y se llega con facilidad a algunas primeras, no a todas (esto requeriría un comentario aparte en relación con la demarcación, pues se prevé la amortización en masa de notarías de primera, sobre la base de que en algunos lugares se llega de entrada, obviando el hecho de que en otras hay que peinar canas. Aparte de lo discutible del aserto de que un notario de entrada no pueda ser notario de primera: ¿acaso hay documentos en los que un notario de tercera tenga que inhibirse en favor de compañeros con más experiencia? ¿no puede haber la misma complicación en una tercera, aunque con menos frecuencia?). Precisamente la próxima demarcación hace mucho más apetecible el premio de la oposición.

El premio es pues, un motivo importante para opositar. Cierto es que puede discutirse su configuración: que sólo pueda consumirse una vez dentro de los cinco años siguientes a su obtención es algo que no tiene una justificación clara. No creo que fuese injusto que el avance en el escalafón se consolidase para siempre, como por otra parte ocurría con la ganancia de clase en el sistema anterior.

Pero, y hablo por mí y me permito hacerlo por muchos de mis compañeros de esta y otras convocatorias, no sólo el premio empuja a participar en la oposición. Hay algo más. El propósito de aumentar y mejorar la propia formación y la consideración de la oposición como un cauce idóneo a este efecto. Cierto, no es el único. Hay muchísimos compañeros tremendamente válidos, así en el ejercicio ordinario de la profesión como en el estudio, que dan lustre al Notariado, que no han querido pasar por el trance competitivo. Quizá algunos necesitemos de una prueba estructurada y tasada, de un programa y unos plazos para alcanzar el objetivo. Pero como antes comentaba, en el opositor a restringidas hay algo más que la búsqueda del premio, pues una vez conseguido, muchos son los que continúan estudiando y publicando, lo cual beneficia al cuerpo y cada uno de nosotros, que nos servimos de sus análisis y estudios en nuestro quehacer diario.

¿Ocurre entonces que las nuevas generaciones de Notarios no están preocupados por la formación y el incremento de sus conocimientos? No, en absoluto. Lo que a mi juicio ocurre es que el ejercicio de la profesión ha cambiado tanto que no parece ya posible afrontar el estudio pausado de materias, más allá de lo que es necesario para ir resolviendo necesidades concretas. Envíos telemáticos a los Registros y Agencias Tributarias, Índice Único, repositorios de personas, comprobación de identidades, sociedades en dos horas, ventanillas únicas. Estamos tan saturados de obligaciones administrativas que con suerte terminamos la jornada ordinaria a una hora decente. Difícilmente podremos disponer de la calma, el tiempo y la energía para el estudio y la reflexión.

Y sin embargo, la complejidad de la materia con la que trabajamos, las normas jurídicas, crece exponencialmente. Y si no somos capaces, porque no nos da la vida, de asimilar nuevas normas e interpretaciones jurisprudenciales, terminaremos por no innovar y con ello estaremos perdiendo una de nuestras señas de identidad. Nuestro prestigio profesional se ha asentado tradicionalmente sobre dos pilares: nuestra honorabilidad y rigor ético y nuestra capacidad técnica. De la necesidad de reforzar la primera se ha hablado en este blog y se hablará más. De la segunda no cabe duda, pero el ahogo al que estamos sometidos la pone en peligro. Y no podemos perder esa “autoridad sapiencial” que nos ha acompañado siempre, pues muchos son los que quieren que desaparezcamos, directamente, y cuentan con muchos más medios que nosotros. Yo soy Notario de pueblo, pero he tenido alguna experiencia con operaciones complejas en las que intervenía un “gran despacho”. Como uno tiene que cumplir con su obligación, y no se iba a limitar, como le pidieron, a “dar formato notarial” y firmar lo que le habían mandado, me estudié el tema y exprese mi parecer en cuanto a como se había configurado la operación. Aquello se convirtió en el camarote de los hermanos Marx: a la rueda de correos electrónicos se incorporaba un especialista del departamento, ahora de concursal, ahora de fiscal, ahora de administrativo. La mayor parte de las cosas eran sencillas, pero me llamó la atención que cinco abogados estuviesen pendientes de mi. Y me enorgulleció, como Notario, en el sentido de que con la formación adquirida para acceder a mi profesión era capaz de manejar cuestiones diversas que, en la práctica de ciertos despachos, requieren la intervención de varios especialistas

Y esto, el saber de lo nuestro, sigue siendo apreciado por la sociedad, que es a quien debemos ser útiles. Es la globalidad, a la vez que la profundidad, de nuestros conocimientos la que nos hace ser considerados y valorados. Y así debe seguir siendo. En el comentario a un post anterior de este blog, se reprodujo la siguiente cita de Joaquín Borrell:“Nuestros políticos no han leído a Núñez Lagos, ni piensan leerlo. En cambio entienden con facilidad la eficacia del Índice Único y reciben a diario las impresiones sobre nuestra participación en la lucha contra el delito y el blanqueo”. Yo le diría: los ciudadanos que vienen a mi notaría, y retribuyen mis servicios, tampoco han leído a Núñez Lagos, ni creo que vayan a leerlo. Pero les importa poco el Índice: quieren la mejor solución a su problema. Y el Índice no dará esa solución.

Con todo esto quiero decir que uno de los retos que tenemos en el futuro es el de mejorar y estructurar la formación continuada del notariado. Las oposiciones entre notarios son un medio apto, por lo menos por mi experiencia. Estudiarlas y prepararlas me ayuda en mi trabajo diario para dar con soluciones que, en otro caso, no se me hubieran ocurrido. Pero necesitan una reforma que las haga más atractivas y llevaderas. Mejorar el premio o la publicación del temario con mayor antelación serían soluciones óptimas, que permitirían compensar el esfuerzo y afrontarlas con mayor equilibrio personal y profesional.

Pero no sólo la oposición. Al fin y al cabo, no vamos a prepararlas cada cinco años, no hay cuerpo que lo aguante (ni familia, ni notaría). Las grandes empresas, los despachos de abogados, disponen de medios de formación reglados y estructurados para sus miembros. Nuestros órganos corporativos deberían pensar algo de eso. Cabezas pensantes que puedan articular programas sectoriales sobre materias novedosas (y no sólo sobre el Catastro o el blanqueo de capitales) sobran en el cuerpo. El arbitraje sucesorio, las nuevas orientaciones en materia de pactos matrimoniales o estatutos sociales u otras en las que nuestra querida autonomía de la voluntad tiene tanto juego.

En el fondo, la decadencia (numérica, por el número de inscritos) de la oposición entre notarios puede verse como un síntoma del deslizamiento de nuestra función hacia la verificación y el control administrativo en perjuicio del asesoramiento y de la creación. En el libro “Comparece: España”, editado con los parabienes de nuestro Consejo General con ocasión del 150 aniversario de la Ley Orgánica del Notariado, se dice en relación a los impulsos que darían lugar a dicha Ley de 1862 que “los conocimientos técnicos del notario le reservarán un destacado papel en las grandes transformaciones jurídicas emprendidas por el régimen liberal, al permitirle aportar fórmulas que contribuyen a apuntalar los avances jurídicos en materias como el sistema hipotecario, las transacciones comerciales o el derecho sucesorio”; y respecto de la situación del notariado cien años después, en el arranque del desarrollismo, se añade: “los profundos cambios socioeconómicos que empezaban a operarse en aquellos años suponían un nuevo desafío a los notarios, que como auténticos creadores del derecho se vieron obligados a diseñar (otras figuras) para dar cabida a los nuevos tipos de relaciones jurídicas. (Los notarios) mantuvieron vivo su empeño por satisfacer las demandas cambiantes de la sociedad destinataria de su trabajo, cuyos miembros necesitaban del conocimiento experto del profesional para ajustar sus iniciativas a la Ley”. Pues bien, de aquellos tiempos en que los notarios contribuían con su formación y su praxis al diseño, entre otras, de la sociedad de responsabilidad limitada o la propiedad horizontal, estamos acercándonos peligrosamente, bajo la premisa de que nuestra labor primordial es captar datos y canalizarlos hacia la Administración, y mediante Índices y programas de gestión, al notario como cumplimentador de formularios con campos normalizados.

El libro citado concluye su introducción diciendo que “el revolucionario desarrollo de la tecnología informática ha permitido al notariado español tocar al futuro sin renunciar a sus orígenes”; pero estamos llegando a un punto en que la estrategia sostenida sin enmienda durante la última década hace más que discutible la segunda parte de la frase. Poner el acento en la formación y mejora constantes, y proporcionar desde los órganos corporativos los medios que faciliten esa tarea es, sin duda, un elemento clave en esa rectificación de rumbo y ese reequilibrio de los dos componentes de nuestra función, profesional y funcionarial, que cada vez resultan más necesarios.

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39 Responses to "Oposiciones entre Notarios: entre Núñez Lagos y el Índice Único"

  • Notario
    21 agosto, 2014 - 10:28 Reply

    Luis, tu artículo da en el clavo. Como nuestros políticos no leen a Núñez Lagos, acabaremos por no leerlo nosotros tampoco. ¿Para qué, si lo que se quiere de nosotros es la mera captación de datos y el control administrativo? Y tampoco hace falta para ser gestores express. ¿Para qué estudiar sobre la autonomía de la voluntad en materia societaria y los límites que imponen los principios configuradores del tipo social, si al final nos vamos a limitar a incorporar a las escrituras de constitución de sociedades unos raquíticos estatutos tipo? Eso si, todo en cuarenta y ocho horas, con CIF, liquidadas y registradas. Aunque ya sabemos que hay que felicitarse, porque estos sistemas de constitución de sociedades express refuerzan el protagonismo y la centralidad del papel del notario, etc. Desde luego que el desarrollo de la tecnología informática tendría que ser posible respetando nuestros orígenes, pero tal y como se vienen planteando las cosas desde hace años parece que no es así.

  • Luis
    21 agosto, 2014 - 18:21 Reply

    La crisis de las oposiciones restringidas, probablemente, tenga una respuesta muy parecida al hecho de que de que haya decanos de colegios notariales que ejercen en pueblos, carreras de compañeros que desarrollan íntegramente en poblaciones pequeñas, jubilaciones anticipadas de notarios con notable prestigio, traslados cada vez más frecuentes de notarios de ciudades a pueblos….y todo ello por poner un ejemplo, dejando constancia de que no hago ninguna crítica a las motivaciones personales de cualquier compañero que pudiera sentirse aludido.

    La profesión notarial, debido al doble carácter que tiene, está siempre en una situación de equilibrio complejo. Todos sus principios deben de funcionar simultáneamente, porque si no, y poniendo como símil un barco, la función notarial se hunde. Lo que está pasando es que la base de la organización notarial no se cumple, a partir de ello, todos los demás principios se ponen en duda, y la carrera notarial queda en una situación de indefinición.

    ¿Cuales son los pilares básicos de la organización notarial?. A mi entender tres: libre elección de notario, retribución a través de un arancel y mecanismos de solidaridad entre notarios, como garantía de su independencia.

    Si no se cumplen estos principios no hay posible carrera profesional. Existe solo nominalmente una libre elección de notario, pues como se ha puesto de manifiesto en otras entradas del blog no se cumple, y es sustituida por una libre imposición de notario; el arancel establece unas subvenciones cruzadas, que no cumplen su sentido si no hay una distribución homogénea del trabajo, pues en la situación actual no es que unos documentos financien a otros, sino que unos notarios cumplen la función social y otros se llevan el beneficio; y finalmente los mecanismos de solidaridad no existen.

    Yendo por referencias, es cierto, como dice Luis que la misma complicación se puede producir en el trabajo de una notaría de tercera, que en una de primera. Pero también es que la profesión no tiene solo aspectos técnicos, sino humanos, y una persona más madura, se puede enfrentar a los problemas con un bagaje de mayor experiencia.

    La oposiciones restringidas constituyen un loable método de mejorar la capacidad técnica como notario, pero he de decir que no es el único. ¿Por qué no se valora como medio de progresión en la profesión el tema de las dobles o múltiples titulaciones, publicaciones, cursos impartidos y recibidos, ausencia de expedientes disciplinarios, idiomas….?

    No es el índice lo que quita tiempo para opositar, pues de siempre los que han preparado oposiciones restringidas han dejado prácticamente de trabajar para dedicarse totalmente al estudio, y han buscado el apoyo de compañeros para que les lleven el despacho; también los círculos a través de los que se han preparado las oposiciones, tengo entendido de que no han sido especialmente abiertos, y sin un cierto apoyo en la preparación de los temas hacerlo de modo individual se convertirse en una lucha titánica, aunque es verdad que hay gente que lo ha conseguido solo.

    Finalmente, los grandes despachos, respecto de los que tengo grandes dudas de su bondad y preparación, a salvo de determinados asuntos, nos han quitado una función de liderazgo en el asesoramiento jurídico, que deriva a mi entender del incentivo económico en el que actúan ellos y nosotros.

    • Luis Bustillo
      21 agosto, 2014 - 19:12 Reply

      Luis:
      No es la primera vez que oigo eso del carácter cerrado de los círculos de preparación. Pero debo decir que,de ser cierto, corresponde a un tiempo pasado. Mi experiencia es muy distinta. En la actualidad, y desde hace ya algunos años, sólo dos notarios se están dedicando a la preparación de opositores: Ignacio Martínez Gil e Isidoro Lora Tamayo. y puedo asegurar que le abren la puerta a cualquiera que llame con el propósito de preparar. Y quiero también agradecérselo públicamente. Sin su desinteresado trabajo, que quizá no sea muy conocido, no creo que existiesen ya estas oposiciones. En cuanto a la preparación de los temas, repito, no se como sería antes, pero ahora se preparan por el grupo de opositores, distribuyendoselos. Todo el mundo pone su parte, y luego, si uno quiere mejorarlo, o adaptarlo o ampliarlo, o reducirlo, pues busca el material y lo hace. Es un trabajo cooperativo.
      En cuanto a si el Índice quita o no tiempo para preparar la oposición, no es eso lo que quería decir: digo que tantas obligaciones adicionales, no retribuidas, y que por tanto no permiten una ampliación del personal dedicado a ellas en muchos casos, terminan por suponer mayor carga de trabajo mecánico para el Notario, que no puede dedicar tiempo (en general, no me refiero a las oposiciones) al estudio y la reflexión.
      Lo de dejar la notaría a un compañero para preparar la oposición, quizá pertenezca a otros tiempos. Uno no sabe cual va a ser el resultado, y las notaría de entrada de hoy no son como las de antes; parece muy arriesgado dejar que caiga el despacho, es necesario compatibilizarlo. Y de hecho, hasta donde tengo noticias, nadie o casi nadie ha abandonado la notaría para preparar en los últimos tiempos. A esto contribuye el hecho de que, al contrario de lo que ocurría antes, en que el programa se publicaba después del dictamen, ahora se publica con una antelación mínima de un año respecto de la fecha del oral, con lo que hay más tiempo para prepararlo, y eso ayuda a llevar las dos cosas, con ayudas puntuales de compañeros-amigos.
      Y en cuanto al tema notarías de primera/ notarías de tercera, soy consciente de que el tema es discutible. A lo mejor, como me decía un compañero, es poner a un teniente a mandar una división. Y no menosprecio, faltaría más, la experiencia. De hecho, en mi primer y único concurso, partí de ese razonamiento, y no me fui a una ciudad sino a una tercera. Pero en este tema parece que hay un punto de partida, a veces, en las conversaciones informales, como el que sigue: en las ciudades hay una bandada de buitres carroñeros buscando una presa fácil, un notario impúber a quien colarle un gol por la escuadra, lo mejor va a ser alejar a nuestros jóvenes de aquí hasta que tengan el cuajo necesario. Bien, si esto fuera así, las notarías de entrada estarían llenas de ese tipo de clientela, pues basta con hacer unos kilómetros en coche para encontrar a ese notario al que manejar o presionar. Y no ocurre así. A lo mejor no es tan cierto. Lo más seguro es que esos compañeros jóvenes que entran por primera, no tengan, en primera instancia al menos, esos asuntos de gran complejidad, y que, como los demás, tengan que ir demostrando su valía “al mercado”.
      Y que quieres que te diga, nunca he ejercido en una ciudad, pero tengo la sensación de que en las notarías de pueblo ese trato humano, esa “mano izquierda” son tan necesarios como en las de primera, teniendo en cuenta que lo normal es que no haya intermediación, ni abogados de por medio, que muchos conflictos se arreglan directamente “en casa del Notario”, como dicen por aquí, recurriendo precisamente a una autoridad técnica o moral o las dos cosas, que, por ser Notario, se le presupone de manera indiscutida. Y por otra parte, según esas exigencias de madurez, habría que eliminar las restringidas, pues ese bagaje humano no lo da estar encerrado opositando.
      Pero con todo, ya te digo, tampoco es que crea tener la razón en este punto, ni mucho menos.
      Gracias por tu comentario.

  • Escéptico
    21 agosto, 2014 - 22:06 Reply

    Las oposiciones entre notarios son una muestra más del ensimismamiento en el que vive el notariado español, tan dado a mirarse el ombligo, a darse golpes de pecho y a creerse el rey del mambo. Tal y como están configuradas no sirve más que para entrar en una pequeña casta que mira por encima del hombro a los compañeros llamados “notarios de pana”. Nada aporta un mal remedo de las oposiciones libres, con temas más largos pero con un tufillo memorístico decimonónico. Mientras no se afronte una reforma integral de esas oposiciones, con una exigencia de idiomas, publicaciones, presencia en la Universidad, trabajo real en despachos jurídicos no notariales, participación académica efectiva, estudio de masters, cualquier observador mínimamente crítico concluirá que no sirven más que para alimentar el ego de muchos de sus participantes. La sociedad no reclama demostrar por segunda vez ser un papagayo preciso. Creo que es muy saludable que cada vez menos notarios participen en ese akelarre absurdo.

  • Juvenal junior
    21 agosto, 2014 - 23:33 Reply

    Escéptico, tu comentario exuda la doctrina lamentable de los pedagogos de las últimas épocas: que el opositor sepa de todo menos de lo que tiene que saber, es decir, Derecho civil, mercantil y legislación hipotecaria. Si, ya sabes, de esos estudiosos que, como en el plan Bolonia, consideran imprescindible estudiar más protocolo en eventos, papiroflexia y alta coctelería aplicada y menos usufructo, censo y tal.
    Porque, oyes, para ser notario hay que hacer esto último, y no tanto saber cómo funcionan los abogados o la universidad, aunque te concedo que pueda venir bien, por añadidura, como viene bien visitar una sociedad cotizada o una comisaría. Lo que tenemos que dominar es cómo se hacen las escrituras, hombre de Dios.
    Y otra cosa, ¿para qué vamos a imitar los lamentables y subjetivos sistemas de calificación de la universidad o de otros funcionarios, plagados de supuestos “méritos”, cuando tenemos uno bastante objetivo y reconocidamente eficaz, y que además juzga lo que tiene que juzgar? Por cierto, ¿el caso práctico con ocho horas de resolución te parece memorístico?
    En fin, en lo de los egos y lo de la casta, me parece que respiras por la herida ¿no? Ya me entiendes. O da la impresión, perdone usted:¡Pero qué manía hay en este país con denigrar a quienes se esfuerzan un poquito por progresar y hacer progresar la profesión! Si ahora va poca gente será porque hay poco incentivo debido al caos en que se ha convertido el concurso. Pero ojalá haya muchos como Luis que se animen a, simplemente,saber más.
    Como decís mi amigo Virgilio, audentes fortuna iuvat. Qué listo era.

  • Otro escéptico
    22 agosto, 2014 - 00:07 Reply

    Las oposiciones entre notarios es innegable que suponen una dosis de formación que envidiaría cualquier jurista o catedrático, pero también hay que decir que el éxito estaba hace tiempo (ahora creo que ya no) al alcance de unos pocos que tenían la posibilidad de prepararse con determinados notarios, quienes además de su tremenda formación sabían por donde iban los tiros, vamos que eran restringidas en doble vertiente.
    Pero hay que tener presente que la profesión ya no es lo que era en época de Núñez Lagos, Rodríguez Adrados y otros tantos …. Ahora la profesión es algo muy distinto y el camino no se puede cambiar, si pretendes esquivar la era tecnológica y el papel actual del notario, que ha de situarse en el eje, el mercado te expulsara con las sustituciones fideicomisarias a cualquier biblioteca más o menos rancia. No se puede cambiar el rumbo ni que baile el Gobierno al ritmo de nuestras antiguas melodías, el notario hoy es algo diferente y avanza rápido por ese camino, por lo que no comprendo tampoco tanta crítica a ANCERT, ….basta ver todo lo que se integra en la plataforma como para arrancar unos aplausos (temas cuentas y demás no me meto). Es la envidia de cualquier colectivo,… mirad hacia nuestros primos (que no hermanos), con guerra abierta por cuestiones informáticas,….
    Por último, el notario actual ha de dominar materia fiscal práctica, pero muchos siguen sin enterarse, creen que lo importante sigue siendo dominar las reservas hereditarias …. al mismo tiempo que no perciben un salvaje incremento patrimonial en renta derivado de una aportación social ignorado por el aportante,…. pero lo importante siguen creyendo que es la doctrina de la responsabilidad por la realidad de la aportación, mientras el otorgante se va a la ruina por el impacto fiscal ignorado…, No siendo una obligación notarial, podemos no obstante salvar vidas…..
    A los catedráticos me he referido antes…. otros que si no ejercen no se enteran de como funciona lo que se supone que dominan -la teoría nada más-…. he escuchado a catedráticos supuestamente especialistas en D Fiscal algunas afirmaciones que revelan la total ignorancia del funcionamiento práctico de los impuestos

  • Escéptico
    22 agosto, 2014 - 01:19 Reply

    Estimado Juvenal:
    Puedes estar tranquilo por mi salud, no hay herida alguna; además mi ego está mas que satisfecho y, afortunadamente o no, comparto profesión contigo y demàs miembros de la casta. Como bien dice un buen amigo también notario, menos mal que nuestro futuro no está en nuestras manos. Sigamos anestesiados por nuestra presunta excelencia jurídica (por supuesto la vuestra mucho mayor que la de los notarios de a pie) mientras nos arrasan sin compasión.
    Por otro lado, creo que considerar que hoy en día es màs importante saber inglés, ser doctor en derecho, haber hecho un master tributario o tener otra experiencia profesional jurídica contrastada que volver a estudiar las reservas o la naturaleza de la legitima no es descabellado ni, por supuesto, ello es equiparable al, sin duda, muy respetable estudio de la coctelería o la papiroflexia. Mas bien diría que tu furibundo y, creo, poco meditado ataque responde a la nefasta concepción del notario excesivamente pagado de sí mismo y alejado de las demandas de la sociedad, las cuales, nos guste o no, tenemos que procurar atender si queremos tener algún futuro. La sociedad no se va a adaptar a nosotros, somos nosotros los que tenemos que adaptarnos.
    Un saludo, compańero.

  • Fernando Olaizola
    22 agosto, 2014 - 01:25 Reply

    Otro escéptico:
    Dices que frente a la época de Núñez Lagos, Rodríguez Adrados y otros tantos, ahora la profesión es algo muy distinto, que el notario hoy es algo diferente y avanza rápido por el camino que traza la era tecnológica. ¿Y por que una cosa tiene que implicar la otra?
    Antes los cirujanos operaban con bisturí y ahora operan con láser y cuentan con scanners y ordenadores, porque también ellos se mueven en la era tecnológica. Pero siguen siendo cirujanos, y nadie pretende que se hayan convertido por el empleo de esos nuevos instrumentos en “algo muy distinto”, como tampoco son algo distinto el organismo de sus pacientes, o las dolencias de estos. Suponte que con la introducción del láser y los ordenadores, a los cirujanos de un hospital se les dice que a partir de entonces, además de su trabajo como cirujanos van a tener que ocuparse, por ejemplo, de la llevanza del ingente archivo de historiales clínicos del hospital. Es más, que esa tarea de archiveros, que consumirá buena parte de su tiempo y sus energías, es a partir de ahora lo esencial de su condición de cirujanos, y que lo de operar es una cosa que se les permite seguir haciendo además, como algo accesorio.
    Pues tan incongruente como eso.
    Que nos subamos al tren de las nuevas tecnologías, y en el vagón de primera, no conlleva que nuestra función pase a ser algo distinto, porque esas nuevas tecnologías, y nuestras plataformas y aplicaciones, deberian ser algo instrumental y subordinado respecto de nuestra función, en lugar de anteponerse a ella y condicionarla, como está ocurriendo.
    ¿Y por qué ocurre así?
    Porque ese planteamiento de que nuestros políticos no leen a Núñez Lagos pero entienden la eficacia del índice único, lleva, como señala Notario en su comentario, a que seamos los mismos notarios los que acabaremos por no leerlo, y por no leer en general todas esas cosas que hay en las bibliotecas rancias, como tu dices. Pero tiene también otra consecuencia: si nuestros políticos no leen a Núñez Lagos, no les vamos a enviar ya como interlocutor a un Núñez Lagos: elijamos como representantes a personas de perfil bajo, prudentes, discretas y esmeradas, pero, eso si, que sean muy simpáticos y muy trabajadores. Y el problema entonces es que esos representantes que hemos elegido, cuando llega el momento de trazar estrategias y tomar decisiones, no ven más allá de la próxima aplicación informática que esta preparando Ancert y que tanto va a gustar a nuestros políticos y tan fácil va a ser de “vender” ante la Administración. Y el estudio de las cuestiones jurídicas se delega en nuestros abogados del Estado, que van ganando cada vez mayor protagonismo. Y por supuesto, hay que acatar todo lo que diga el Gobierno, porque no vamos a pretender que sea el Gobierno el que baile al ritmo de nuestras melodías.
    Si hay algo que a estas alturas resulta rancio, Escéptico II, es ese discurso acomplejado, medroso y entreguista.
    ¿Dices que ese rumbo no se puede cambiar? Ya lo veremos.

  • Asombrado
    22 agosto, 2014 - 09:59 Reply

    Fernando Olaizola:
    Creo que, pese a tu evidente brillantez, en este caso no has entendido, o no has querido entender, nada de lo dicho por otro escéptico. Solo ha puesto sobre la mesa algo evidente: sin una formación tributaria solvente, estamos abocados a servir para poco más que para decir que el señor que tenemos enfrente se llama Pepe y no esta borracho, y guste o no guste, ni de la oposición libre ni de las entre notarios se sale con ella; por eso entiendo que tiene mucho más valor un master en derecho fiscal que las rancias, sí rancias, oposiciones restringidas. A partir de ahí, mezclas cosas q nada tienen que ver. Seguimos creyendo ser el centro del universo mientras nos arrinconan; de victoria en victoria hasta la derrota final, me temo.
    Salud.

    • Fernando Olaizola
      22 agosto, 2014 - 11:31 Reply

      Asombrado:
      Escéptico II en su comentario habla de la importancia del derecho fiscal, que nadie niega, pero también, mezclando cosas dispares, de que Ancert arranca aplausos, de que la era tecnológica redefine el papel del notario, y la profesión es hoy algo muy distinto. Te invito a releer con un mínimo de atención el segundo párrafo de su comentario.
      Comparto tu preocupación porque los notarios acabemos siendo unos meros legitimadores de firmas de personas previamente identificadas y sobrias, pero el camino que directamente nos esta llevando a eso es el empecinamiento en vernos como meros servidores de la Administración cuyo cometido fundamental es captar, validar y remitir datos, contar los dígitos de referencias catastrales y cuentas bancarias y demás. Eso es lo que nos esta llevando de derrota en derrota hasta la derrota final.

  • Luis Bustillo
    22 agosto, 2014 - 10:41 Reply

    Asombrado y hermanos Escépticos:

    Pero ¿os habéis tomado la molestia de leer el programa de la oposición? ¿de verdad créeis que va de la naturaleza jurídica de la sustitución fideicomisaria o la de la reserva?. Miradlo por encima y descubriréis cosas que no se estudian en libres. Por ejemplo, el trust, los grupos de sociedades, los pactos en previsión de crisis matrimoniales, la distribución de competencias entre Junta y Administradores, la autonomía de la voluntad en el ámbito de la propiedad horizontal, los acuerdos de refinanciación en el concurso, etc

    Si saber fiscal está bien, y es necesario.y de eso iba el post, que no habéis debido leer con atención, o no habéis entendido, o no habéis querido entender. Va de la necesidad de proveer por los órganos corporativos medios de formación en las materias que son necesarias. y eso incluye la formación fiscal. Pero eso no es incompatible con las restringidas.

    y si un restringido estupendo te mira por encima del hombro, no te preocupes. la culpa será del restringido, que es así, no de la pobre oposición, que no ha hecho nada para merecer esta trato tan malo que le dais

  • Juvenal Junior
    22 agosto, 2014 - 11:16 Reply

    Escéptico, mi comentario es tan meditado como el tuyo, en el que te permites descalificar a demasiada gente que únicamente contribuye a su desarrollo y mejora personal y, consecuentemente, de la profesión. Te informo de que en las oposiciones entre notarios se estudia bastante fiscal y cuestiones bastante prácticas y de actualidad que mejoran el ejercicio de NUESTRA profesión, aunque ciertamente quizá no correspondan a los intereses de Garrigues u otros “operadores” jurídicos.
    Para mi, te aproxImas a la solución, pero no aciertas. Y aproximarse no es llegar. La cuestión no es saber ingles o fiscal, por mucho que cada vez es más necesario saber de uno y de otro, como ya te he dicho. Lo importante es saber lo que tenemos que saber, no lo que digan los pedagogos. En realidad, el problema es otro, es que la complejidad multiplicada del Derecho y su crecimiento cuantitativo hace que en absoluto sea suficiente una oposición libre aprobada hace 20 años para manejarse dignamente en la actualidad. O sea, que, para tu deleite o escándalo, me parece he las oposiciones entre notarios no deberían ser eliminadas, sino que al contrario y casi casi deberían ser OBLIGATORIAS para todos. Si ello te parece una exageración, llámalo de otro modo: un aggiornamiento obligatorio o un reciclaje cada cierto tiempo de alguna manera que no te resulte indigno o insultante.
    Pero eso si, estudiando el fiscal que necesitamos, pues no somos Fiscalistas, y el procesal que necesitamos. Es una cuestión de prioridades.
    Et vitam impendere vero, que decía mi antecesor.

  • HLC
    22 agosto, 2014 - 11:51 Reply

    Hay una cosa que dice escéptico en su primer comentario que me resulta chocante: cuando dice hablando de la reforma de las Restringidas que a los notarios se les debe exigir trabajo real en despachos jurídicos no notariales. ¿Es que el trabajo en los despachos notariales no es real? Eso, sumado a la acritud que se advierte en sus dos comentarios, desde luego suena a que respira por la herida, y no precisamente la de las restringidas.

  • Escéptico
    22 agosto, 2014 - 12:08 Reply

    Querido HLC
    La referencia a experiencia en despacho jurídicos no notariales era un simple ejemplo de algo que creo más enriquecedor que estudiar de nuevo el tema 15 del programa de las restringidas (la legítima en el codigo civil, liberta de testar y supuestos en el derecho foral…).
    Y no hay acritud, sólo hay miedo ante el inmovilismo que nos conduce al abismo; puedes quedar tranquilo con mi herida, pues no existe. No te has atrevido a decirlo, pero no soy un opositor resentido y frustrado. Soy un notario preocupado.
    Salud

    • HLC
      22 agosto, 2014 - 12:10 Reply

      Escéptico/asombrado:
      Permíteme dudarlo.
      Salud.

  • Javier Manrique
    22 agosto, 2014 - 12:24 Reply

    Efectivamente sería muy conveniente para todos leer los programas actuales de la oposición de los 20 últimos años y podremos ver que hay poco de reservas o sustituciones fideicomisarias y mucho de las materias jurídicas más novedosas en el tiempo en que se celebra la oposición. Ya decía González Palomino hace más de 60 años que el derecho fiscal era un derecho fundamental desde el punto de vista económico, pero que no dejaba de ser un derecho adjetivo, y para poder aplicarlo correctamente es necesario ser un experto en el derecho sustantivo; (es decir el derecho privado, civil o mercantil que es el que crea las relaciones jurídicas a las que se aplican los Impuestos) y en éste los Notarios tenemos acreditada una sobrada capacidad que nos permite una posición preeminente en la aplicación del tributario. Esto no obsta a que creo que en el programa tanto de las libres como d las entre Notarios se debía potencia el Derecho Fiscal, pero para ello sería necesaria una Reforma de Reglamento Notarial.
    También deberíamos todos leer nuestro Reglamento Notarial, en su versión actual, tras la reforma del 2007, que permite valorar no solo en las oposiciones libres sino también en las entre Notarios los títulos o servicios académicos, científicos, culturales y administrativos, e incluso aportar con la instancia de presentación “la publicación de estudios sobre cualquier disciplina jurídica, a cuyo fin se deberá acompañar original o testimonio notarial del trabajo” (artículo 102 RN). Por otro lado, no olvidemos que los ejercicios de la oposición entre Notarios son tres: dos prácticos escritos (dictamen y escritura) y sólo un oral, por cierto en segundo lugar, al que sólo acceden quienes han pasado la criba del dictamen. Que la oposición es el menos malo de los sistemas de selección, es evidente paro tan malo (o bueno) será para las libres como para las entre Notarios.
    Nunca he mirado a nadie por encima del hombro y menos a un compañero, y he podido comprobar como que de los Notarios que han estado en primera línea, en todos los aspectos de la profesión, desde siempre, hay una gran mayoría que han hecho oposiciones entre Notarios, no entiendo por tanto esta obsesión de algunos en demonizar la excelencia.
    Por ultimo, habrá que resaltar que no solo hay promoción interna en el Notariado sino en muchos otros cuerpos de funcionarios y también en los grandes y pequeños despachos jurídicos o no, e incluso en las empresas y siempre con una misma pretensión que sean los mejores los que desempeñen los puestos de mayor responsabilidad.

  • Luis
    22 agosto, 2014 - 13:14 Reply

    De manera muy breve. La crisis de las oposiciones restringidas está en el escaso premio que se recibe:
    El derecho a pegarte en una ciudad sin la más mínima garantía de éxito.

  • Escéptico
    22 agosto, 2014 - 13:22 Reply

    A.- Estimado Javier
    Nadie ha demonizado la excelencia, simplemente creo que hoy esas oposiciones no conducen en absoluto a ella; por otro lado, tampoco he impugnado la idea de la promoción interna, solo he propuesto una alternativa. Estoy de acuerdo contigo en que en los despachos jurídicos o en las empresas se pretende el objetivo que apuntas, pero te planteo un ejemplo: crees que, por ejemplo, a un notario que ejerza en las Baleares le aporta más el correcto conocimiento del alemán o el estudio del programa de esta oposición entre notarios? Qué crees que se valoraría más en uno de esos despachos? Qué proyectaría una mejor imagen del notariado espańol?

    B.- HLC, puedes dudarlo, claro, pero yerras. No solo critican los que no han aprobado. Tenemos en muchos ámbitos mala prensa, y esa soberbia es una de las causas.

    Saludos agosteńos

    • Luis Bustillo
      22 agosto, 2014 - 14:36 Reply

      Respondo yo, aunque la pregunta vaya dirigida a Javier, pues ejerzo en Mallorca, Islas Baleares. Desde luego, me aporta más estudiar que saber alemán. y tengo un buen montón de muy buenos clientes alemanes, te lo puedo asegurar.Y holandeses, y suizos, e ingleses. Hasta sudafricanos y canadienses. Y me defiendo, correctamente pero sin alardes, en inglés. Y son extranjeros, pero no tontos. Y cuando tiene un problema con su finca, igual que los españoles, buscan una solución, no que les hablen en correcto guiri. Y, mira, a mi, por lo menos, me ha venido bien estudiar para dar esas soluciones, y responder con seguridad a lo que me preguntan, siendo consciente de las implicaciones de cada cosa, tratando de bscar la mejor y a más barata(si, también aplico el derecho Fiscal). Seré un rancio aspirante a exquisito y estupendo. y a lo mejor ni apruebo, pero eso es cosa mía. Y no solo es memorizar. Vamos hombre, que eso es lo que dicen de los notarios: un papagayo que se estudió unos temas y gana una pasta por firmar. ¿Estas de acuerdo con esa afirmación en lo que a las libres se refiere?

  • Notar
    22 agosto, 2014 - 14:19 Reply

    Todos los polemistas que están en contra de las oposiciones entre Notarios parece que rezuman envidia y frustración, desgraciadamente tan común en nuestra sociedad actual, lo malo es que esta misma envidia y frustración manejan varios de nuestros dirigentes que se refieren a “los de Madrid “los restringidos exquisitos “los niños bien” y otras lindezas por el estilo, que no revelan sino su bajeza y su temor a ser dejados en evidencia o a que les remuevan la silla.
    Nunca hice oposiciones restringidas pero tampoco nunca me he sentido despreciado ni ninguneado por un compañero que las haya hecho y sí quizás, por algún otro que cree ser alguien por tener un carguillo y no es de recibo la caza de brujas que, en los últimos años, algunos cargos corporativos pretenden ejercer sobre los que no piensan como ellos o les critican.
    Saber alemán, como chino está muy bien pero veo difícil implementar un sistema que considere estas capacidades mérito preferente para ser notario de Baleares en el primer caso o del polígono Cobo Calleja en el segundo; si será más fácil considerar merito preferente los conocimientos demostrados de derecho civil o mercantil o tributario e incluso notarial o hipotecario. Todo el mundo incluso los grandes despachos promociona a la gente por sus capacidades para el cometido que deben desempeñar y no solo por saber idiomas o tener buena presencia.
    ‘Hombre Escéptico! last but not least, la mala prensa del Notariado no será por tener gente con capacidad sino más bien, y sobre todo, porque hay malos Notarios que no ejercen debidamente la profesión.

  • Escéptico
    22 agosto, 2014 - 14:30 Reply

    Nada he dicho de la buena presencia. Los conocimientos de civil, mercantil e hipotecario confío en que creas que, en general, se obtienen en las oposiciones libres. En fin, es obvio que no me he explicado bien: Solo creo que hay mecanismos mejores para alcanzar esa excelencia. Y que desde luego deberían establecerse sistemas de formación continuada y de actualización de carácter obligatorio para todos. Nada más.
    Por supuesto es muy respetable entender que la excelencia se obtiene con la memorización de los 55 temas del programa, pero es igualmente respetable, o al menos eso espero, entender que no, y que son un monumento al desperdicio de tiempo y talento.

  • Escéptico
    22 agosto, 2014 - 15:14 Reply

    Luis, nada que objetar a lo que dices; cada uno tiene un concepto de las cosas, y yo creo que después de aprobar las libres, y viendo el programa de estas oposiciones, aporta más saber idiomas o profundizar en el derecho tributario. Enhorabuena por tantos y tan variados clientes. En cualquier caso, pareces reconocer que sin un cierto barniz internacional sería difícil ejercer en Mallorca por mucho que se sepa de la doctrina de la DGRN sobre el numerus apertus en materia de derechos reales….
    En cuanto a los papagayos, pues creo que algo de eso hay, y que algo habría que hacer para corregirlo; ha habido oposiciones en los que el dictamen ha sido absolutamente anecdótico.
    Espero haber contestado a tu pregunta.
    un abrazo.

  • Emilia Cuenca
    23 agosto, 2014 - 09:46 Reply

    Sinceramente, tal y como están concebidas las oposiciones restringidas, me parecen un error. Por el premio y por el sistema de los exámenes. No me voy a poner a juzgar el sistema de acceso al notariado, pues creo que funciona. Aprendí más Derecho en el primer año que oposité que en toda la carrera. Sin embargo, no me veo capaz de aprobar unas restringidas. Luché mucho por aprenderme, memorizar y recitar los temas y no creo que un año sea suficiente para estudiar 50 temas y, a la vez, ejercer la profesión. Creo que sería más conveniente suprimir ese examen y sustituirlo por una tesis sobre alguna materia y que esas tesis estuvieran a disposición de todos los notarios. Así aprenderíamos todos, creo yo. Las restringidas, nos guste o no, son un grupo cerrado de notarios. En mi vida, sólo he visto un tema de restringidas que me dieron en la academia. Eso es alarmante a mi parecer. Igual es cuestión de pedírselos a los opositores una vez terminen el examen, pero habría que pedirlos y eso pierde toda la gracia. Creo que todas las opiniones vertidas tras el post son válidas, sin perjuicio de que, en alguna ocasión, me han parecido fuera de tono.
    Suerte en las restringidas a los 16 aspirantes y publiquen sus temas! Me gusta aprender, pero entiendan que prefiero que sea a mi ritmo…

  • Luis Bustillo
    24 agosto, 2014 - 13:51 Reply

    Este post, que pretendía tratar de la formación continuada de los notarios, tomado como base o pretexto las oposiciones entre notarios, ha discurrido, vía comentarios, por un cauce algo distinto: el cuestionamiento del sistema de oposición como mecanismo para la promoción interna en el seno del notariado. El problema es que los argumentos aducidos son también utilizables para discutir la idoneidad del sistema de oposición para el acceso a la profesión o cuerpo. Y esto me ha sorprendido. Que dentro del mismo cuerpo pueda llegar a cuestionarse este sistema. Digo sorprendido porque creía que nadie pensaba así, que la oposición como única vía de acceso era casi un dogma entre nosotros, pero parece que no es así.
    Yo pienso que el sistema de oposición es el mejor, o, si se prefiere, el menos malo, así para el acceso como para la promoción. Por objetivo y mensurable. Quizá sea conveniente, y acorde con la filosofía de este blog, discutir algún día sobre esa cuestión, sobre si existen otros procedimientos tan o más eficaces y eficientes para acreditar la idoneidad de un sujeto para el desempeño del cargo de notario.

  • Escéptico
    24 agosto, 2014 - 17:55 Reply

    Luis: creo que no se ha cuestionado el sistema hasta ahora, aunque sin duda es mejorable. El programa se ha quedado absolutamente anticuado: es acaso razonable dedicar prácticamente lo mismo a los censos que a la legislación urbanística’; ¿es lógico despachar el derecho administrativo como hacemos en la actualidad?; ¿alguien considera suficiente el estudio del impuesto de la renta y de sociedades y, en general, del derecho fiscal?; si queremos conservar la póliza y la facultad de fijar los saldos de las operaciones bancarias, ¿es suficiente lo que estudiamos de matemáticas financieras, contabilidad y derecho bancario?; ¿es exigible, hoy día, a un notario de no pocas zonas de España un nivel siquiera medio de inglés?; ¿alguien considera descabellado un estudio concienzudo del derecho laboral y de sus repercusiones prácticas en las oficinas notariales?; ¿sería mucho pedir exigir ciertos conocimientos informáticos?,…. Seamos sinceros, la oposición presenta hoy lagunas muy serias, y no debemos contentarnos con la autosatisfacción de la extrema dificultad de la misma.
    Por supuesto, sí he cuestionado el sistema de las restringidas, porque creo que no aportan nada nuevo, no contribuyen a la excelencia y tan sólo son un, meritorio por la dificultad y el momento personal de quien lo hace, estéril ejercicio de yinkana memorística; aparte de, como reconoces en comando actualidad, un formidable ejemplo de vanidad….Una muestra más, en definitiva, de la ingeniosa frase de que no es el fútbol, sino las oposiciones, el deporte nacional.

    Si aceptamos la probidad, honradez e independencia de los miembros del Tribunal de oposiciones restringidas, ¿por qué no dejar en sus manos la valoración de unos méritos más allá de la reproducción exacta y fidedigna de unos temas?; ¿o esas caracteres se dan al valorar la resolución de un dictamen pero no al enjuiciar otras cuestiones?. Y por supuesto, y estoy seguro de que esto no va a ser especialmente popular, quizá sería el momento de plantear el acceso al notariado a través de un “cuarto turno”; sin duda en la judicatura ha habido excesos, pero el sistema es esencialmente bueno si se consigue evitar, como se ha evitado hasta hoy en las oposiciones libres, la mano de los políticos y de los lobbies notariales. Desde luego a mí no me parecería nada mal, que se reservasen ciertas plazas a miembros de otros cuerpos jurídicos del Estado cumpliendo ciertos requisitos de especialización.

    Tengamos un mínimo espíritu crítico y reformemos lo que se ha quedado anticuado, sino queremos arriesgarnos a que nos reformen de arriba abajo sin preguntar siquiera.

    Buen domingo.

    • Juvenal Junior
      26 agosto, 2014 - 23:07 Reply

      Escéptico: mis sospechas se confirman. Alguien que pide el cuarto turno, que rechaza las restringidas y que lo que le importan las matemáticas y el inglés, no puede ser un verdadero notario. Todo es mejorable, pero tus aportaciones disolventes conducen a la conversión de un cuerpo jurídico de elite en una especie de gestores administrativos cualificados, que nadie de dentro querría. Vade retro!

  • luis
    24 agosto, 2014 - 20:09 Reply

    Esceptico. Muy de acuerdo contigo en muchas de tus ideas. Por concretar diría, que el Notariado como institución, debe de preocuparse de que el nivel medio de todos sus componentes sea alto, homogéneo y demostrable. Si además de eso hay gente excelente pues mejor.
    Por otro lado, el notariado como institucion , debe de preocuparse, de que todos sus miembros tengan acceso al ejercicio de la profesión, con igualdad de oportunidades. De poco sirve tener una altisima formación en matematica financiera si todas las liquidaciones de saldo se realizan centralizadas en muy pocos despachos, y algunos de donde se realizan, el notario al menos, sabe de matematicas menos de cero.

  • Francisco Aranguren
    26 agosto, 2014 - 16:29 Reply

    Ni sacar las oposiciones libres te convierte en excelente ni las restringidas en súper-fenómeno. Lo mismo que no sacarlas no te convierte en torpe o en mediocre. Obtienes un título o una antigüedad pero no un marchamo de “excelencia”. La formación no tiene fin, en gran parte se basa en el estudio del caso, más que en la teoría y debería extenderse a todos y con carácter obligado (como los jueces).
    No creo en el gobierno de “los mejores” en términos jurídicos, sino políticos (no es lo mismo). Hay una vocación política y hay una aptitud para moverse en la política que nada tienen que ver con los conocimientos de Derecho.

  • Luis Bustillo
    26 agosto, 2014 - 16:56 Reply

    Estoy de acuerdo contigo Francisco. Las oposiciones entre notarios, y así he creído transmitirlo en el post, son un medio de incentivar la formación del Notariado mediante la asignación de un premio a quien demuestre haber progresado en este campo. Nada más. No son el único medio de avanzar en la formación, aunque hemos de admitir que, por ser objetivo y susceptible de medida, son el único al que puede asignarse sin discusión un premio cuantificable. La formulación de predicados sobre la persona del opositor, sean positivos o negativos, en los comentarios, me ha sorprendido, sobre todo los de tinte negativo o peyorativo. A mi entender, provienen de otra época, y de una cierta fama que tuvo esta oposición y no responden a la realidad actual. Ni entre mis compañeros de más reciente acceso las he escuchado. No se si las cosas eran así en otro tiempo, pero afortunadamente, entre los notarios de menos antigüedad, tal tipo de prevenciones no existen. Todo el mundo sabe lo que son: un proceso competitivo para la obtención de un premio del que resulta, como no puede ser de otra manera, un aumento de los conocimientos teórico-prácticos del que participa en ellas. No garantizan por si mismas la excelencia (palabra que, por cierto, en el post no se utiliza) Ni son un pasaporte o salvoconducto para acceder a una casta exquisita, ni la prueba de acceso a un Skull & Bones notarial ( esto último no lo puedo asegurar con certeza: a lo mejor si apruebas te convocan a una ceremonia secreta con calaveras y velas y el gran maestre de la orden de los restringidos, bajo un retrato de González Palomino, te confía los grandes secretos de la corporación. Obviamente, celebrada en los sótanos del Colegio de Madrid).
    Lo único que lamento, como autor del post, es que el debate se haya centrado en esto, cuando lo que se pretendía era tratar de lo que tú apuntas en tu comentario: los medios de que podemos proveernos corporativamente para la formación continua.

  • Francisco Aranguren
    26 agosto, 2014 - 17:49 Reply

    Luis, me ha faltado decir que mucho ánimo a ti y a todos los que afrontan estas oposiciones. Yo las preparé y fue un antes y un después, aprendí muchísimo (aunque me retiré en el oral) y conocí compañeros que seguimos siendo amigos y que hemos seguido estudiando juntos. Yo -claro está- quitaría el oral, sobre todo por la imposibilidad de redactar un temario sorpresa por libre o en grupos pequeños y (como hice yo) seguir trabajando en el despacho.
    Creo que tendría que haber una Escuela de Práctica tras la oposición. Y una Sección cultural en los colegios muy pegada a la actualidad jurídica, con Seminarios y Cursos de Formación.
    Las oposiciones restringidas son un buen medio de formación y de promoción pero habría que reformarlas para abrirlas, hacerlas accesibles a todos los que dependen de su trabajo y evitar el centralismo que genera el segundo ejercicio al requerir la integración en un macro-grupo. Si hubiera un temario estable, al que se integrarían por el opositor las cuestiones de actualidad, creo que mejoraría.
    Suerte!

  • Fernando Olaizola
    26 agosto, 2014 - 18:22 Reply

    Francisco:
    Cuando hablas de vocación política ¿a qué te refieres? ¿A la de alguien como, pongamos por caso, Winston Churchill, o a la de alguien como, pongamos por caso, Susana Díaz (o Juan Manuel Moreno)?
    ¿Qué entiendes por aptitud para moverse en la política? ¿La ambición, sumada a la habilidad para maniobrar e ir posicionandose, los cabildeos y los puntos de coyuntura entre bastidores? ¿O te parece que hace falta algo mas?
    ¿Consideras que durante la última década en el notariado han gobernado los mejores, incluso en términos estrictamente políticos?
    Los conocimientos de derecho de cada uno podrán ser más o menos vastos, y el número de publicaciones podrá ser mayor o menor, y se podrán haber hecho o no restringidas. Pero en todo caso, siempre habría que tener presente lo que es un notario y lo que es la función notarial. Y para eso efectivamente no hace falta ser Núñez Lagos.

  • Francisco Aranguren
    26 agosto, 2014 - 23:28 Reply

    Fernando: Creo que está claro lo que digo, aunque a Luis Bustillo no le va a gustar que sigamos por esta derivada “política”. Queramos o no nos movemos en un ámbito político. Hay que saber moverse ahí, porque se cuecen leyes y se toman decisiones que nos incumben y afectan. Yo quiero dirigentes que se muevan bien en ese entorno, que tengan contacto y relación habitual con los partidos políticos (todos). Y para eso hay que servir. Yo no serviría probablemente. No es ambición. Son cualidades, prudencia pero audacia, cierta habilidad, relaciones…compartir mesa y mantel también. No es cosa de ratones de biblioteca. Hay que decir la verdad pero con oportunidad, en el momento justo, medir los tempos, atisbar el horizonte…ser fuerte a veces y otras flexible, tener cintura y tener principios también. Ideas claras. Capacidad de comunicar, de coordinar esfuerzos, de lidiar cin está tropa de individualistas furiosos que somos los notarios. Y no hay tanta gente entre nosotros con esas cualidades. Yo reconozco esas cualidades en algunos compañeros.
    No hay que desdeñar a UPyD, pero tampoco al PSOE. Con todos deberíamos tener compañeros que puedan tender puentes: simplemente para que nos escuchen y nos entiendan. Eso pienso. Sin mencionar nombres propios los mayores recordamos a algunos antiguos Corredores que supieron moverse en Economía, donde no teníamos a ningún interlocutor. La integración -erróneamente- ha amortizado el caudal político de estos compañeros. No podemos ser puristas: hoy por hoy hay que sacar la cabeza de los libros y salir a la sociedad a pelo. Darnos a conocer y a valer, y crear para ello una red social.
    Yo no llamaría a esto ambición y menos cabildeo: no es nada peyorativo. Es vocación de trabajar por el Notariado. Y es aptitud para llevar a cabo esa vocación política.

  • Fernando Olaizola
    27 agosto, 2014 - 00:55 Reply

    Francisco:
    Como no puede ser de otra forma, estoy de acuerdo con todo ese elenco de cualidades que enumeras y que deberían reunir nuestros representantes corporativos, pero te repito mi pregunta, que no has contestado: ¿es eso lo que hemos tenido en los diez últimos años? E insisto: no hace falta vivir con la cabeza entre libros para tener claro lo que es un notario y lo que es la función notarial, y tener claras las prioridades y los principios que hay que defender.
    Dices por otra parte que los notarios tenemos que salir a la sociedad y darnos a conocer y a valer: si por la sociedad no te estas refiriendo sólo a los políticos con los que hay que compartir mesa y mantel, eso es algo que hemos defendido en este blog desde el primer día. Pero no acabo de ver la relación que ello tiene entonces con ser más o menos puristas (tiene que ver, desde luego, conque nos dejemos de miedos y complejos) ni donde esta esa disyuntiva que planteas entre los libros y la sociedad.

  • un notario
    27 agosto, 2014 - 09:52 Reply

    No estoy de acuerdo con Francisco Aranguren en que una persona que sea hábil en el campo político no pueda también demostrar cualidades fuera de ese campo.
    Eso es, lamentablemente, lo que suele ocurrir. Y parece que ya todos nos hemos acostumbrado a que sea así y hemos asumido que esa capacidad política excluye las demás, pero se disculpa, porque es necesario contar con alguien que tenga esa habilidad para moverse y relacionarse. Que por supuesto no es ambición, ni cabildeo, sino pura e incomprendida vocación de servicio.
    Si miramos atrás, a épocas no menos críticas para el notariado que la presente, veremos que hemos contado con personas jurídicamente brillantes que
    demostraron una total solvencia en el desempeño de sus cargos, y supieron defender la función con firmeza, con principios y con las ideas claras. Las cualidades de una persona no se prestan necesariamente a una pretendida compartimentación que en ocasiones se hace para justificar a quienes acceden a un cargo sin demasiado bagaje.

  • LCB
    27 agosto, 2014 - 12:01 Reply

    Lo que Francisco propone es, dicho en otras palabras, que tengamos un lobby. Y por conveniente que ello se considere, retomo y aplico al caso una reflexión que ya se ha hecho en este hilo: un lobby, al igual que una agencia informática, tiene una función instrumental respecto del colectivo al que sirve. Y el cometido de esa agencia, o de ese lobby, no es definir el contenido de nuestra función ni chalanear con ella, sino estar al servicio de la misma.

  • Santiago Sobrino González
    8 septiembre, 2014 - 21:26 Reply

    Menuda has armado, Luis.

    Suerte.Y, en lo que valga, mi opinión: si pocos se presentan a las entre notarios es porque…

    1) hay muchas vacantes y muchas posibilidades de ir a primera. Ya no es como hace años.

    2) el premio, como alguien dijo, es muy poco.

    3) cada vez hay mas primeras. Eso es lógico, porque al contrario que hace 40 años más gente vive en grandes y medianas ciudades. Y porque el desarrollo general del pais y la mejora de comunicaciones permite trabajar como un notario de capital sin serlo.

    Aun así, es bueno que existan mecanismos que permitan a los que lo deseen progresar con algo tan valioso y tan poco apreciado como la cabeza

    Repito, Luis Bustillo, SUERTE

  • Gonzalo Diaz Granda
    21 febrero, 2015 - 11:49 Reply

    Los hechos vienen a dejar ociosos muchos temas y argumentos usados respecto a la utilidad de las restringidas. El año 64 hice las restringidas y subí a segunda. En mi afán de llegar a Valencia, peregriné por Melilla, Sabadell y Tarrasa hasta que el año 82 me dieron Valencia. Mi vecino Ramón Grima Reig me decía que así como algunos compañeros encabezaban las escrituras con aquello de “Notario de Valencia por oposición” él pensaba encabezarlas como “Notario de Valencia por el más riguroso turno de antigüedad”. Y efectivamente le costó 30 años llegar a Valencia. Sin embargo a *** le ha costado UN AÑO; ha sido su segunda notaría ¿A santo de qué las restringidas? Sólo a un masoca se le puede ocurrir. Si encima el notario que llega tiene buenas conexiones o padrinos es fácil que tenga una macronotaría, mientras que quien llegue por restringidas quizá se encuentre por todo bagaje con muchos tomos de protocolo, pero con una notaría desmantelada por el tiempo de vacancia.

    • Luis Bustillo
      23 febrero, 2015 - 22:08 Reply

      Estimado compañero. Puede que tengas razón. Son las diez dela noche y yo con el encaje de la jurisdicción voluntaria en la función notarial. Un poco masoca hay que ser. Para que nos vamos a engañar.

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