Go to Top

Razones para un blog abierto

Desde el momento en que nos planteamos el lanzamiento de este blog, una de las cuestiones que más debatimos fue la de su carácter abierto o cerrado. Si debía ser accesible a cualquiera o si, por el contrario, debía estar restringido a quienes acreditasen su condición de Notarios por medio de contraseña, firma electrónica u otro procedimiento. Finalmente optamos por lo primero. Y creemos que tenemos razones suficientes que nos respaldan.

Una primera es de índole práctica. Está empíricamente demostrado que los blogs y páginas que requieren identificación terminan por ser inoperativos. Lógicamente, creemos que el blog ha de tener la mayor difusión posible entre los Notarios, porque entendemos que es un buen cauce de debate y expresión de las inquietudes de todos en relación con la profesión.

Cierto, un blog abierto es accesible a cualquiera. No sólo a Notarios. Y nos han sido manifestadas dudas y prevenciones al respecto.

Parece que lo que más retrae a los compañeros que manifiestan esas dudas es una pretendida impúdica exhibición de nuestras “vergüenzas”. Y cierto es, las hay. Y quizá alguien piense que si nosotros no hablamos de ellas, nadie va a advertir su existencia. Pero en los medios de comunicación, y en horarios de máxima audiencia, ya han sido aireadas debidamente. Conductas individuales e individualizadas de algunos “compañeros” determinan en buena medida la imagen que del Notariado tiene parte de la sociedad. Si callamos, otorgamos. No somos todos iguales. Es más, la inmensa mayoría cumplimos bien y fielmente con las obligaciones inherentes a nuestro cargo. ¿Alguien piensa que según qué conductas que se apartan del rigor ético exigible a cada Notario no están al cabo de la calle? ¿Acaso pensamos que los que con nosotros se relacionan están ciegos y no saben ni conocen lo que nos es exigible? ¿Vamos a descubrir algo que no se sepa? Más bien vamos a revelar que no estamos de acuerdo, que nos sublevamos, y que esas conductas no son propias de Notarios. Por otra parte, tenemos a la vista experiencias de ocultación de las vergüenzas que no han sido precisamente exitosas; pregúntese si no a la Iglesia o a los partidos políticos.

Pero esa prevención, ese, si se nos permite, “miedo”, es injustificado. Pues no es el objeto principal de este blog. Buscamos con este medio de comunicación abrir un espacio de debate abierto y libre sobre lo que es y ha de ser el Notariado. En principio, participarán en él Notarios. Pero como el blog es abierto, también podrán hacerlo quienes no lo son. ¿Y por qué temer eso?

¿No decimos que el Notariado es un bien público? ¿Qué la función notarial es una función pública? ¿Qué sentido tiene entonces hurtar a la sociedad, que es la verdadera “propietaria” última de la función, el conocimiento de la misma? Muchas decisiones del Consejo afectan directamente a los ciudadanos, como las relativas a ciertas bases de datos o repositorios de personas. Y a los ciudadanos no les es indiferente la actitud que el Notariado como institución tome en el ámbito de la protección de los consumidores, entre otras. Los ciudadanos tienen derecho a saber y tienen derecho a exigir del Notariado, como de cualquier otra institución, comportamientos y tomas de posición.

Vivimos en una sociedad democrática y abierta, y ninguna función pública o privada de cuyo ejercicio resulten efectos para los ciudadanos ha de cerrarse a éstos. Desde luego, este blog, como cualquier otro medio de comunicación, tiene una línea editorial y los comentarios son moderados para su publicación. No se admitirán insultos, amenazas, imputaciones de hechos u omisiones que no estén probadas, o intervenciones mordaces o perniciosas que nada aporten al debate. Los editores hemos empeñado nuestro nombre en esta labor. Este no es un blog anónimo: desde el primer día sabéis quienes somos; y ello ha de ser una garantía de responsabilidad por nuestra parte.

Las llamadas a la discreción y a la prudencia, que tantas veces se nos han dirigido desde nuestros órganos corporativos, a menudo no vienen a ser sino la coartada para continuar con el silencio y la opacidad. Frente a ello, nosotros creemos que la mejor manera de defender, fortalecer y mejorar la institución notarial es debatir, abiertamente y sin sectarismos, sobre los retos y problemas que tiene planteados.

Este blog quiere precisamente servir de marco para ese debate sobre una puesta al día de la profesión, que entendemos necesaria en un momento en que nuestra función está amenazada por varios frentes y sufre algunos síntomas de inadaptación a una realidad extremadamente volátil. Ello se extiende también a lo corporativo, pues la estructura institucional es el instrumento que nos debería permitir llevar a efecto con mayor eficacia los cambios requeridos.

Pero este blog también ha de servir para dar a conocer a quien a él acceda lo que los notarios somos, sentimos y pensamos, más allá de consultorios notariales, trípticos, folletos y demás mensajes enlatados reiteradamente circulados por nuestros órganos corporativos. Una expresión de un Notariado vivo y preocupado por los problemas de su tiempo y por la respuesta que puede y debe darles.

Estas son nuestras razones. El carácter abierto del blog se pretende coherente con una determinada concepción del Notariado y del papel de las instituciones, que creemos que responde a las exigencias de una sociedad que hoy reclama apertura, transparencia y claridad.

Compartir:
FacebookTwitterGoogle+LinkedIn

15 Responses to "Razones para un blog abierto"

  • F. Javier Oñate Cuadros
    10 julio, 2014 - 10:39 Reply

    A mí me parece que un blog que se llama “transparencia notarial” tiene que ser forzosamente abierto. O cambiamos el nombre o cambiamos su carácter.
    Si queremos que las cosas se arreglen es preciso que se conozcan. Una lección que deberíamos aprender pero que va a costar mucho trabajo, esfuerzo y tiempo y no sólo a los notarios, es que la corrupción, el clientelismo, el abuso del poder compatible con su ineficiencia proliferan en ambientes oscuros. Son como vampiros que mueren cuando reciben la luz solar directa.

    Sólo con agua bendita o con enseñarles el crucifijo, no es suficiente. Tienen más fe que los portadores de estos.

  • el silencio de los corderos
    10 julio, 2014 - 15:47 Reply

    Quiero agradecer a los responsables de esta página la oportunidad que nos dan a todos para expresarnos. A los que se quejan de quienes escribimos con pseudónimo, no entiendo su incomodidad ¿es porque tienen temor a lo que podemos decir o necesitan nuestra identidad para recibir algún consejo de Gobierno o por qué motivo? Precisamente, la permanencia de este blog desmentirá la Leyenda de las Inspecciones Selectivas a los discordantes. Enhorabuena a los Editores y gracias por su valentía. Sin complejos y sin tapujos, Viva el Notariado Transparente

  • Emilia Cuenca
    10 julio, 2014 - 18:33 Reply

    Viva! Sinceramente, la única razón por la que pongo mi apellido es porque hay cierta personalidad del mundo del notariado que así lo pidió o, mejor dicho, exigió en otro blog. Supongo que sería para pedir informe… En fin, es absurdo. Hay quien solicita transparencia y sólo ofrece oscuridad…
    Me gusta la idea de un foro abierto, sobre todo porque puedo desayunar todos los días con él en casa, sin necesidad de estar en el despacho.
    Creo que todas las opiniones son válidas, siempre dentro de un respeto, incluso aunque sean ajenas al cuerpo. Es más, deberíamos escuchar más a la gente de afuera, de otros ámbitos jurídicos y también de la calle. Al fin y al cabo, somos parte de la sociedad. Como me decía una amiga mía, hay que salir del círculo. (Al menos, de vez en cuando)

  • Francisco Aranguren
    10 julio, 2014 - 18:36 Reply

    La noticia es que un hombre muerda a un perro. Creo que últimamente estamos en los medios más de lo que sería deseable…porque la normalidad no es noticiable. Y lo que da que hablar es lo que se sale de lo normal. A todos nos preocupan estos casos. Lo malo es quedarse mirando al dedo que señala a la luna.
    Siempre se critica a las Juntas Directivas, y se les pide que solucionen los problemas. Aunque poca gente está dispuesta a dedicar su tiempo libre a esas tareas. Que estemos en cuestión va en el hecho de presentarse en una candidatura. Que se critique lo que está mal en abierto, bueno. Pero me gustaría que se partiera de la presunción de que los que ocupan temporalmente cargos directivos lo hacen con altura de miras, a favor del notariado. Y que las distintas opciones que se defienden en política corporativa se respetasen como formas diferentes de entender qué es lo mejor para el notariado en cada momento. Todos buscamos lo mismo, entiendo. No debemos caer en el cuestionamiento permanente de nosotros mismos. Ya otros nos cuestionan. Se trata de responder a esos cuestionamientos muchas veces interesados, a veces ignorantes de nuestra función y su utilidad social, evitando la complacencia pero también la auto-flagelación.

    • Fernando Olaizola
      10 julio, 2014 - 21:52 Reply

      Estimado Francisco:

      Dices qué las distintas opciones que se defienden en política corporativa han de respetarse como formas diferentes de entender lo que es mejor para el notariado en cada momento.
      Yo todavía estoy esperando que alguien nos explique a los notarios cuales eran las visiones enfrentadas del notariado (o los “debates de gestión”, como decía el Boletín de la Comisión Permanente) que motivaron y se discutieron en la crisis del Consejo de octubre pasado (que supuso la salida de la comisión permanente del decano de tu colegio y un cuestionamiento del presidente) y cuales han sido los debates sobre lo que es mejor para el notariado que han dado pie a la última crisis, y el por que de su resolución en un sentido y no en otro (el decano de tu colegio ha sido ahora nombrado vicepresidente, con el respaldo que eso al parecer implica para el presidente). Si de verdad hay algo más que personalismos, ¿por que no se explican las distintas posturas, y se razona y justifica por los decanos el voto que emiten? Y sobre todo, tras cada nueva crisis da la sensación de que, pese al cambio de algunos personajes, todo sigue igual, y que poco se avanza, clarifica o resuelve.

      Quieres también que se parta de la presunción de que los que ocupan temporalmente cargos directivos lo hacen con altura de miras. Me temo que con el espectáculo que ha dado el consejo en los últimos años, digamos en la última década, eso es mucho pedir. Por ejemplo, esa altura de miras que hay que presumir se cohonesta mal con el penoso episodio de la percepción en su día de unas autoasignadas y muy cuantiosas compensaciones institucionales defendidas con bastante poca elegancia contra viento y marea, incluso tras ser declaradas ilegales por los tribunales.
      Y ahora que ya no se perciben las compensaciones institucionales, parece que los sustitutos de todos o algunos de los miembros de la comisión permanente perciben determinadas cantidades mensuales del consejo por dicha sustitución (y supongo que se tratara de sus compañeros de convenio). ¿Es así? ¿Cuanto se percibe? ¿No podemos saberlo los notarios que no estamos en las alturas? ¿Por qué cuando se les pregunta no quieren responder, como ocurrió con la “personalidad” de que habla Emilia en un comentario anterior?
      Podremos discutir sí nuestros representantes corporativos han de percibir o no una compensación, directa o indirecta, por sus desvelos por la causa común, y de que cuantía debería ser esa compensación. Pero lo primero para todo ello es conocer el dato objetivo de quien, cuanto y como se esta cobrando ahora mismo. La transparencia en esta materia puede que hiciera más justificable la presunción que pides.

      • Francisco Aranguren
        11 julio, 2014 - 00:17 Reply

        No acudí a las Jornadas de Málaga por la desacertada -y de hecho suprimida- acusación ad hominem en la página de la Comisión Organizadora, como reclamó a unas Jornadas por la Unidad del notariado. Me pareció una manipulación y un error. He estado de acuerdo con sus conclusiones, pero no con la virulencia ad hominem de algunas ponencias colgadas en abierto en la misma página.
        No manipulemos. La acusación de “ilegalidad” de las compensaciones es una media verdad, pues no es ese el tenor de la Sentencia, como todos sabemos. Pero, dejando esto aparte, tu respuesta es clarificadora, por lo menos para mí. La política es algo coyuntural. Me gustarían planteamientos con un mayor horizonte.

        • Fernando Olaizola
          11 julio, 2014 - 14:55 Reply

          Como todos sabemos, el Tribunal Supremo, por Sentencia de 7 de octubre de 2008, declaró la nulidad del inciso del artículo 344 del Reglamento Notarial relativo a las compensaciones institucionales (que había sido introducido en la reforma del 2007 para tratar de darles alguna cobertura normativa), porque “a la indefinición de las compensaciones y de los cargos a los que serán asignadas, se añade una finalidad propia de una verdadera retribución del cargo, cual es satisfacer la dedicación a las obligaciones corporativas, lo cual no resulta congruente con el carácter no retribuido de los cargos corporativos (que son) cargos gratuitos, honoríficos y voluntarios”, permitiendo el precepto declarado nulo el “establecer a su amparo un auténtico régimen retributivo de tales cargos, en contra de su naturaleza y régimen de prestación de esos servicios y, por tanto, del principio de interdicción de la arbitrariedad en el sentido señalado por la jurisprudencia”.
          El anterior Decano de tu Colegio, Antonio Ojeda Escobar, era entonces Vicepresidente del Consejo, y a continuación pasó a ser Presidente (y durante varios años, y por ambos cargos, percibió las compensaciones institucionales que nos ocupan). Pues bien, en una carta dirigida posteriormente a la Sentencia a todos los notarios, Antonio Ojeda, ya como Presidente, insistía en defender el carácter retributivo de las percepciones impugnadas: mediante las compensaciones, decía, no se trata únicamente de evitar perjuicios a quien ejerce tareas corporativas, “lo que por sí solo sería una finalidad de muy cortas miras, sino, muy al contrario y por encima de todo, garantizar, en beneficio de todos los notarios, su dedicación plena al desempeño de las mismas”, amén de que dichas compensaciones supuestamente garantizarían “que quienes desempeñen cargos corporativos lo hagan por sus cualidades personales y no por su holgada situación económica previa”.
          El Consejo General del Notariado, tras la Sentencia del Tribunal Supremo, acordó que siguieran cobrándose las mismas cantidades que se venían percibiendo como compensación institucional, pero ahora como pagos a cuenta del resarcimiento de los eventuales daños futuros y a justificar que se sufrieran por el desempeño del cargo (y al efecto llegó a hablarse hasta de “daño moral”). Los perceptores de las compensaciones se ausentaban de las votaciones sobre la cuestión, hasta que llegó el momento en que sus votos fueron precisos para asegurar la aprobación de los correspondientes acuerdos, en que se quedaron y votaron.
          Todo ello resulta muy poco edificante e, insisto, no se aviene con la altura de miras de que hablas en tu anterior comentario.

          En todo caso, Francisco, te sales por la tangente y no contestas a lo que yo planteo. ¿Los sustitutos de todos o algunos de los miembros de la comisión permanente perciben determinadas cantidades mensuales del consejo por dicha sustitución? ¿Algunos Decanos llegan a percibir ellos mismos directamente esas cantidades? ¿Cuanto se percibe? ¿No podemos saberlo los notarios que no desempeñamos cargos corporativos? El que nuestros representantes perciban o no una retribución o compensación, directa o indirectamente, y en su caso la manera y la cuantía de la misma, es una cuestión cuando menos debatible. ¿Tú estás a favor de ese debate y de la transparencia en este tema?

          Y no estoy de acuerdo contigo en que la política sea algo coyuntural. Los politiqueos son algo coyuntural, pero la Politica con mayúscula no. Y lo que muchos notarios echamos en falta en el Consejo es esa Política con mayúscula, y desde luego que nos gustaría ver planteamientos con un mayor horizonte de quienes desempeñan cargos corporativos.

          • Francisco Aranguren
            11 julio, 2014 - 16:26

            El excesivo estrechamiento me impide responder. No me gustaba Juvenal. Espero que este blog sea capaz de decir algo distinto.

  • Ignacio Gomá Lanzón
    11 julio, 2014 - 19:02 Reply

    Francisco, dos matizaciones: en primer lugar, en los comentarios no hay limite de espacio como en ¿Hay Derecho?, por lo que puedes explayarte; en segundo lugar, en relación a Juvenal (que, por cierto, tenía su gracias), creo que has de reconocer que hay una gran diferencia: que aquí los posts van firmados con nombre y apellido.

    Y al hilo de esto último, un ofrecimiento: escribe un post entero sobre las compensaciones si te parece que es conveniente hacerlo o sobre cualquier otra cosa. El blog es un vehículo de ideas éstas no tienen por qué coincidir con las de los editores, siempre que estén fundamentadas.

    Saludos

  • Opositora
    14 julio, 2014 - 12:51 Reply

    Muchas gracias.

  • Transpuesto
    14 julio, 2014 - 19:27 Reply

    No me extraña que se guarde el anonimato por parte de quien no piensa como Gomá y Olaizola, dominadores de la oratoria, igual que Juvenal (que debería pensar en modificar el lexema, a estas alturas de la vida).

    • Fernando Olaizola
      14 julio, 2014 - 20:19 Reply

      Transpuesto, si tienes argumentos y razones exponlos, anónimamente o no. De lo que se trata aquí es de debatir y exponer las ideas de todos.

  • notar
    14 julio, 2014 - 20:46 Reply

    Creo que nadie pone en duda la conveniencia y necesidad de retribución de los cargos corporativos con dedicación plena o casi exclusiva; el problema ha sido y, en parte es, la falta de transparencia de las mismas pues nadie o casi nadie sabe su importe, y la falta de unos criterios claros, razonables y objetivos para su determinación. En definitiva: transparencia y buen gobierno que debían ser la principal divisa de nuestro gobierno corporativo. No es de recibo lo ocurrido estos últimos años en le CGN con retribuciones desmesuradas y opacas no sólo de algunos de sus miembros sino también de varios bastantes empleados o contratados. Ahí es donde radica precisamente el problema que inexplicablemente algunos se obstinan en negar ( a pesar de su dolorosa existencia) y en no afrontarlo, después de la que ha caído, en forma de Sentencias meridianamente claras, incluso del Supremo. Desgraciadamente en este país una pequeña SL esta mucho más controlada que una entidad pública o una corporación; somos muchos a los que nos gustaría un gobierno del notariado transparente e intachable lo que desgraciadamente hace demasiados años que no ocurre. Para ello, bastarían dos cosas muy simples: 1 voluntad de hacerlo 2 cumplir la ley y las sentencias de los tribunales; no alcanzo a entender como algo aparentemente tan sencillo es tan difícil ponerlo en práctica y como algunos lo han tenido tan claro cuando estaban en la oposición y han cambiado radicalmente de criterio en cuanto han accedido al poder.

  • Pedro Antonio Vidal Pérez
    14 julio, 2014 - 21:02 Reply

    Buenas tardes a todos:
    En mi primera intervención me pronuncié claramente por el carácter cerrado del blog. Al punto de que la creí primera y única. La respuesta que recibí, puesto que siempre me concedo el beneficio de la duda, me hizo invertir mis propios razonamientos. El carácter abierto del blog puede ser un acicate para tratar los temas con la máxima responsabilidad, para el rigor, la honestidad y, mira por donde que pronto, para la prudencia. Por eso, sigo pensando lo mismo, si cabe con mayor convicción. Que debe cerrarse. Y voy a dar mis razones lo mas brevemente posible:
    1) El derecho a la intimidad profesional: Es una variante colectiva del derecho a la intimidad individual y es un hecho comprobado psicológica y sociológicamente que solo en ese contexto se suelen interiorizar (de “interior”) la necesidad de aceptar las reglas sociales, solo en ese contexto se suele crecer en responsabilidad. No conozco ningún médico que airee la historia clínica de su paciente, ni ningún sacerdote que desvele el secreto de confesión, ni ningún notario que mande a una familia a discutir sus asuntos al paseo público. Tras la información que debe dar, las manda a su casa. El deshonor no construye, destruye.
    2) Mi propio sentido de la libertad de expresión que se siente coartada ante quienes no se identifican y ante terceros. Desde pequeño me enseñaron a no intervenir en conversaciones ajenas, y en justa reciprocidad tampoco me gustan las impertinencias ni los abordajes. A mi me basta con que me escuche un Notario. Por rarito que sea, no será difícil que use o acepte sus argumentos; pero de terceros, ante la naturaleza de los temas que se tratan, encuentro mucho mas probable que tenga que defender mi profesión, que lo merece. No se haga más difícil por haber traicionado nosotros, y previamente, la confianza de que nos creemos acreedores.
    Y a su hilo ¿no aparecen los editores con nombres y apellidos y foto? ¿A que entonces favorecer el anonimato? Anonimato que es solo para los comentaristas, no para los dichos editores, puesto que se debe dejar un nombre y un correo. ¿A que jugamos?
    3) La propia naturaleza de este blog. Tiene, velis nolis, bastante de denuncia. Basta repasarlo. O si se quiere, de periodismo notarial. Puede ser muy necesario y conveniente, pero por lo mismo y volviendo al principio, los temas importantes, tratados con rigor, con honestidad, con alcance, claramente rebosan sus márgenes. Fácilmente se hacen dignos de mejor causa.
    Concluyo. Me parce una reducción, como mínimo poco escrupulosa, pretender que se propugna, cerrando el blog, la opacidad. En mi opinión es justo al revés. Es a la catarsis, tan necesaria, a la que le conviene.

  • Luis Bustillo Tejedor
    14 julio, 2014 - 22:24 Reply

    Estimado Pedro Antonio,
    He leído con atención tu comentario. Es de agradecer el tono de tus aportaciones en el blog, aunque, como es comprensible, no siempre esté de acuerdo con tu opinión. Pero, al fin y al cabo, de eso se trata, de exponer nuestras posiciones, a ver si entre todos sacamos un poco de luz y podemos llegar a alguna conclusión.
    Cierto es que, tu primera intervención versó precisamente sobre la cuestión de que trata el post en el que ahora comentamos ( y que Ignacio te anunció a su vez en su respuesta). Y ahora aportas argumentos que tratan de rebatir nuestra opción por un blog abierto.
    Hablas de un derecho a la intimidad profesional, como variante colectiva del derecho a la intimidad personal. No termino de ver cual es el alcance de este supuesto derecho a la intimidad del colectivo, y si éste puede ser alegado por cualesquiera grupos humanos de los que pueda predicarse algún tipo de unidad sustancial. Parece que entiendes que existe un derecho a preservar del conocimiento público el funcionamiento de una profesión determinada y las disfunciones que puedan existir en ese funcionamiento.Y que ha de estar por encima de los derechos de información, opinión o difusión pública de las ideas. Según tu razonamiento, los periódicos no podrían informar de lo que ocurre en el seno de, por ejemplo, el cuerpo de inspectores de hacienda, en la medida en que se traspasaría el límite de la intimidad colectiva. Pero aún en el caso de que existiera ese derecho a la intimidad del colectivo, no cabe duda de que la intimidad, como cualquier otro derecho, tiene límites y no es absoluto e incondicionado. Ni siquiera la vida es “absoluto-absoluto”, pues mi vida cede y puede ser agredida sin reproche por quien legítimamente se defiende de mi ataque. Ese supuesto derecho a la intimidad colectiva debe ceder ante el interés público en el conocimiento de las cuestiones que se ventilan en daño de esa intimidad.
    Nosotros consideramos, como exponemos en el post, que hay un interés público en el conocimiento de la profesión notarial. En último término estamos debatiendo sobre la correcta o incorrecta aplicación de normas jurídicas, las que regulan el notariado y el ejercicio dela función; sobre la bondad o maldad de esas mismas normas. Y también hay un interés del colectivo, en la medida en que entendemos que si nos conocen nos apreciarán mejor: la transparencia, la no ocultación son las mejores armas de defensa contra los prejuicios y las imágenes distorsionadas.
    Si que no entiendo el salto argumental que haces cuando equiparas el ejercicio de transparencia, tal y como nosotros la entendemos, con el quebranto del secreto profesional. Eso no lo hemos hecho, ni nunca lo haremos. Sobra decirlo, lo se, pero por si acaso.
    En segundo lugar, hablas del carácter anónimo de los comentarios. Lo que nos importa es lo que se diga, no quien lo diga. Si alguien prefiere mantener oculta su identidad para decir algo con sentido y mesura, que aporte, que sume, bien. Si alguien que se identifica con nombre y apellidos dice algo destructivo, hiriente o falso, no nos interesa. Como has podido comprobar, a día de hoy, ningún comentario se ha salido de la raya, aunque la discrepancia de fondo sea intensa. Es más, en tanto que moderadores de los comentarios, aún no hemos encontrado nada de eso. Nuestros lectores (que son muchos, como nos demuestran las estadísticas de visitas de la web) han entendido perfectamente las reglas, y afortunadamente, las respetan.
    Los comentarios anónimos, por otra parte, también lo son para nosotros. La introducción de una dirección de correo electrónico no impide que quien quiera permanecer anónimo siga siéndolo (no toda dirección de email identifica a su titular, como sabes). Pero su solicitud obedece al propósito de poder contactar con el comentarista si consideramos que un post contiene alguna expresión que incumple las normas del blog, por si quisiera modificarlo y adaptarlo al efecto de que sea publicado.
    En cuanto al tercer punto de tu exposición, es cierto, este blog tiene algo de periodismo notarial. Efectivamente, es un ejercicio del derecho a la libertad de información , para dar a los concernidos por los temas de que aquí se trata conocimiento contrastado sobre las materias que constituyen su objeto y lograr así la formación de una “opinión pública notarial” más y mejor formada. No pretendemos ninguna catarsis, ni que los desviados, confrontados con su malignidad, caigan de rodillas y, tras penitencia purificadora, vuelvan a la recta senda. Nosotros informamos, proponemos temas, los demás que opinen lo que quieran, y que cada lector se forme su propia opinión y actúe en consecuencia. Somos notarios que ejercemos legítimamente nuestra libertad de expresar a otros nuestras ideas sobre un tema : la profesión notarial.
    Y una cosa más, como curiosidad:no somos innovadores. Las diferencias entre notarios sobre aspectos profesionales y corporativos, “aireadas públicamente” ya se pueden encontrar en la Gaceta del Notariado, existente incluso antes que la Ley Orgánica del Notariado y que es accesible, gratuitamente, a través de Google Books.
    Y,desde luego,estas invitado a participar en el blog escribiendo algún post sobre el tema que te parezca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *