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Sobre la dimisión del vicepresidente Ollé

Nos llega la noticia de la dimisión hoy del decano de Cataluña Joan Carles Ollé como vicepresidente del Consejo General del Notariado, alegando “disfunciones en la gestión corporativa” que hacen que el Consejo esté llevando “una política errática y claudicante”, pero cuya responsabilidad parece no querer asumir en la parte que le toca. Cuando habla de “reiterados incumplimientos y deslealtades”, es de suponer que pretenda que no le sean imputables (ver aquí la CARTA DE DIMISION).

No han trascendido ni las circunstancias ni los motivos de tal dimisión, de acuerdo al secretismo que preside todo lo que tiene que ver con el funcionamiento del Consejo. Pero, significativamente, esta dimisión se presenta en vísperas del pleno a celebrar el próximo sábado día 28 de junio, y deja expedita la vía al planteamiento de una nueva crisis. La segunda en ocho meses.

Evidentemente, con tan pocos datos, cualquier cosa que digamos puede ser vista como un juicio de intenciones, pero creemos que tenemos derecho a exigir al vicepresidente renunciante que aclare las razones por las que lo hace, pues ya sin saber muy bien lo que pasa, nos surgen unas cuantas preguntas: ¿A qué viene esto ahora? ¿Hay alguna razón de peso de la que no nos hayamos enterado? ¿Tiene algo que ver esta sorpresiva renuncia con el comunicado de foro de la semana pasada? ¿Tiene conexiones esta dimisión con la rumoreada moción de censura que, al parecer, se quiere plantear contra el actual presidente?

Y también nos preguntamos: ¿tiene alguna aspiración el ya dimitido vicepresidente Ollé a algún otro cargo en el CGN? Y más difícil todavía: ¿tiene el señor Ollé alguna otra aspiración fuera del Consejo que pudiera verse reforzada y embellecida con los cargos que ostenta o aspira a ostentar en el CGN?

Este tipo de situaciones, ya demasiadas veces repetidas, ponen de manifiesto una irresponsable actitud por parte de algunos de nuestros decanos que, ante la difícil situación por la que atravesamos, y con los críticos movimientos que a los más altos niveles están teniendo lugar en estos meses en que se están fraguando normas que pueden tener una grave repercusión para nuestra función, se dedican a jugar a las sillas.

Por ello exigimos explicaciones, y las exigimos ya. Tenemos la sensación de que nuestro futuro se juega en campos a los que no tenemos entrada y, como es lógico, a falta de información, nos hacemos nuestras composiciones de lugar. No sabemos si el presidente lo está haciendo bien o mal y merece ser cesado o si simplemente nos encontramos, una vez más ante luchas intestinas obedientes a meros personalismos. No descubrimos nada si decimos que son particularmente responsables de esta situación los miembros de la comisión permanente, órgano inarmónico en metástasis acelerada con riesgo de aniquilar a todo el Consejo mientras sus componentes luchan por el poder. Si la gestión del actual presidente le hace merecedor de ser cesado en un momento tan crítico para nosotros como el presente queremos saber los motivos. Y si no nos los dicen habrá que sospechar que son espurios. Una moción de censura es en principio algo democrático y legítimo. Pero cuando en lugar de hacerse con luz y taquígrafos, explicando propósitos y razones, se maniobra entre bastidores, ello es indicativo de que los mismos propugnadores de la moción son conscientes de que sus motivos ni son democráticos ni son legítimos.

Y desde luego, pase lo que pase el próximo día 28, lo que esta renuncia, y los movimientos subyacentes que deja entrever, ponen de manifiesto es que nuestra actual estructura corporativa ya no da más de sí. La cuestión no es ya si sigue o se va el actual presidente, porque ni es solución que siga hasta el 2016 un presidente que no ha logrado conseguir el respaldo de una mayoría firme de decanos que garantice una estabilidad en la gestión, ni es solución que se vaya para ser sustituido por un nuevo presidente elevado por una de las facciones en liza en un consejo que seguirá igual de dividido que hasta ahora y que dependerá también en lo sucesivo del voto veleidoso de decanos incomprometidos. Sencillamente, no podemos permitirnos estar dentro de unos meses con nuevos movimientos de sillas porque los enemigos que antes eran amigos han vuelto a ser amigos porque son enemigos de sus nuevos enemigos. Habrá que pedirles responsabilidades a unos y a otros de lo que nos acontezca en el futuro.

La solución pasa por afrontar de una vez el cambio del sistema de elección del presidente del Consejo, de modo que éste sea elegido directamente por todos los notarios. Claro que ello acabaría con las maniobras entre bastidores, y quienes llevan años dedicándose a ellas no parece que estén por la labor. Incluso, uno de los detonantes del suceso que nos ocupa parece haber sido el debate sobre si aprobar o no la convocatoria de un congreso nacional del notariado a celebrar el próximo otoño, en el que todos los notarios pudiéramos debatir abiertamente sobre esta cuestión.

En todo caso, centrémonos en el hoy. Decano Ollé: queremos saber qué ha pasado. Y no queremos más dimisiones de ida y vuelta que no generan más que confusión, como ocurrió con el actual presidente en otoño pasado y con la decana Palmira Delgado un poco más adelante.

Pero de lo que no abdicamos ni dimitimos es de la transparencia.

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25 Responses to "Sobre la dimisión del vicepresidente Ollé"

  • Rodrigo Tena Arregui
    27 junio, 2014 - 10:08 Reply

    ¿Por qué algunos decanos se empeñan en que todo lo que gira en torno al Consejo sea siempre tan complicado? Tenemos un regulador capturado por un lobby formidable que quiere cambiar el sistema de seguridad jurídica preventiva por la puerta de atrás y la mayor parte del tiempo hábil de nuestros representantes se consume en disputas internas. Disputas en las que, además, se ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. Conducta “errática” dice Ollé. ¿Y la suya promoviendo activamente el manifiesto apoyando el sistema de elección directa del presidente y luego votando en contra cuando se sometió la cuestión al pleno del Consejo? A mi eso me parece bastante errático.
    Esta dimisión nos augura unas cuantas sesiones discutiendo si se acepta o no se acepta, si se censura al presidente o no se le censura, si se le sustituye por éste o por aquél. Y mientras tanto el rodillo avanzando.
    Esto es como si una galerna que amenaza echar el barco a pique el contramaestre se dedicase a reunir a la tripulación en cubierta para plantear su dimisión y sus quejas. Yo creo que en este momento lo que procede es que todo el mundo se ponga a remar en el sitio que él mismo ha elegido estar. Pero me temo que no va a ser así.
    Ah, y en cuanto a lo del Congreso supongo que nos podemos ir olvidando… Al final lo vamos a tener que convocar nosotros. Pero -y eso al menos hay que reconocérselo- gracias a este comportamiento del Consejo vamos a tener un llenazo.

  • Fernando Rodríguez Prieto
    27 junio, 2014 - 10:25 Reply

    Es evidente que el sistema no funciona. Hay que cambiar nuestro régimen de gobierno corporativo. Esta lucha de egos en conspiración permanente, y en tiempos tan difíciles y turbulentos, no puede ser más ineficiente.

  • Emilia Cuenca
    27 junio, 2014 - 10:28 Reply

    Vista la gran unión y el comportamiento del Consejo, la nueva noticia del Consejo de Ministros que dará Gallardón es que se equivocó con los Registradores mercantiles y que lo que realmente quiso decir es que serán los Notarios los que asuman el Registro Civil…

  • jordi cortabanyes
    27 junio, 2014 - 12:20 Reply

    El texto que por ahí circula del dimisionario es muy semejante en el fondo al discurso habitual de los independentistas:” Madrid no me ha dejado, no hay nada que hacer con esta gente, aquello está en manos de mediocres…” No sé de que se sorprenden los que en su día dieron su apoyo a individuos así. En el pecado podrían llevar una amarga penitencia. ¡Qué suerte tienen los Notarios con sus dirigentes!

  • Fernando Olaizola
    27 junio, 2014 - 12:31 Reply

    Hablando de conductas erráticas en materia de elección directa del presidente del CGN, quiero referir aquí una reunión que tuvimos en el Colegio Notarial de Valencia en junio del año 2012, convocados por nuestro decano, Cesar Belda, para recabar el parecer de los colegiados sobre el tema.
    Recordemos que un año antes, en 2011, Cesar Belda había contribuido con el cambio del sentido de su voto a que el recién y precipitadamente nombrado presidente Javier Guerrero fuera sustituido al frente del CGN por Manuel López Pardiñas. En esa misma votación entró el decano de Cataluña, Joan Carles Ollé, como vicepresidente, cargo que ha desempeñado hasta ahora.
    Se suponía que con ello se cerraba una década en la que habíamos tenido a Juan Bolás, José Marqueño, Antonio Ojeda y el efímero Guerrero como presidentes, y que se pretendía cambiar los planteamientos y los talantes en el Consejo y en la gestión de nuestros intereses corporativos (a ello alude Ollé en su carta de dimisión). Y en ese cambio de planteamientos iba el compromiso con la democratización de nuestra estructura corporativa, impulsando la elección directa del presidente.
    Un año después, con las elecciones a decano previstas para el otoño de 2012, los ánimos al respecto parecían haberse enfriado un tanto. Ollé sometió el tema a la junta directiva de su Colegio, que no se mostró partidaria de modificar el sistema de elección, y fue con dicho acuerdo de su junta directiva con el que justificó su abstención en el pleno del CGN en que se debatió la cuestión.
    César Belda, como digo, optó por convocar a los notarios del Colegio de Valencia para “recabar el parecer” de sus colegiados, asegurando que votaría en el sentido que resultase de nuestro parecer mayoritario. Y nos proponía cuatro opciones: la elección directa por todos los notarios del Presidente del Consejo; el mantenimiento del sistema actual, si bien introduciendo un criterio de ponderación del voto de los Decanos en función del número de notarías demarcadas en cada Colegio; aplazar la cuestión hasta que vinieran tiempos más propicios; y finalmente, dar por buena la actual situación y no modificar nada.
    En la carta en que nos convocaba, César Belda se mostraba claramente partidario de la tercera opción, es decir, aplazar el tema: no estamos en un buen momento para plantear la reforma, tenemos muchos frentes abiertos y retos planteados, graves amenazas se ciernen sobre el notariado, etcétera. César Belda pretendía que acometer la reforma en dicho momento podría suponer “un error de cálculo político” que nos “restara seriedad ante la administración”, y que podría “conllevar resultados desastrosos”.
    Como anécdota, recuerdo que la cuarta de las opciones, la de mantenimiento como bueno del sistema actual, fue sostenida por el anterior decano, Joaquín Borrell, conspicuo representante de las políticas del decenio bolasista. Borrell dijo que en los Colegios somos pocos y nos conocemos todos, y que ello permitía un control que siempre había funcionado muy bien. ¿Se refería al control de los electores sobre el elegido, visto como un mero primus inter pares al que en un momento dado se le podía coloquialmente y con la franqueza propia de buenos compañeros, poner en su sitio? ¿O más bien se refería a algo más parecido al control de un cacique sobre su grey, jugando con la promesa de favores y la amenaza de represalias? Me quedé con la duda.
    En todo caso: la mayoría de los asistentes votó a favor de la opción auspiciada por César Belda: aplazar la cuestión de la elección directa del presidente a la espera de tiempos más propicios. Y con el respaldo de sus colegiados, Belda votó en contra en el pleno del CGN en que se trataba la cuestión.
    Pues bien, dos años después, tenemos todavía más frentes abiertos y amenazas aún más graves cerniéndose sobre nosotros. Y desde luego, si algo nos resta “seriedad ante la administración”, y puede “conllevar resultados desastrosos” es el espectáculo que está dando nuestro consejo, sobre todo en momentos tan críticos como los presentes. Porque el episodio de octubre del año pasado, con la dimisión de García Collantes y su posterior retirada, todavía podía considerarse algo serio; pero esto se parece ya más a una comedia de enredo. O mejor, a una comedia palatina.

  • Concepción Barrio del Olmo
    27 junio, 2014 - 12:31 Reply

    Me pregunto si alguien piensa que podemos continuar en esta situación constante de inestabilidad.
    Basta recordar que hace aproximadamente ocho meses se manifestó en el actual Consejo una primera crisis que motivó la dimisión del actual Presidente, y la de todos los Secretarios.
    Es cierto que desde el Consejo nos advirtieron de que esa crisis se había cerrado en falso, ¿ no es hora ya de cerrarla definitivamente?.

    Comprobado una vez más que el sistema no funciona, y no quiero enumerar todos los Presidentes que hemos tenido en los últimos años o las distintas composiciones de la Comisión Permanente, nuestros representantes deberían tomar las medidas necesarias para reformar una Corporación que propicia periódicas dimisiones y mociones de censura, en definitiva debilidad e inestabilidad.

    Como he conocido a los Decanos que integran nuestro Consejo se que muchos de ellos son conscientes de que esta situación ya no se puede mantener mucho tiempo, y estoy segura de que harán todo lo que esté en su mano para cambiarla. O al menos eso espero.

  • Luis Bustillo
    27 junio, 2014 - 12:49 Reply

    Nos comprometemos a impulsar la REFORMA DEL REGLAMENTO NOTARIAL (que puede y debe cubrir otros vacíos provocados por la Sentencia del TS de 28 de Mayo de 2008), con la finalidad de que sea aprobada la elección directa en el próximo mandato del Consejo.

    Del programa del Señor Ollé para las elecciones de 2012.

  • lucia fe andrino
    27 junio, 2014 - 14:00 Reply

    Para los que , como yo, permanecemos totalmente ajenos al funcionamiento del Consejo y observamos atónitos estas luchas por intereses que casi preferimos no conocer, resulta doloroso ver a dónde ha llegado el Notariado.
    Para los que, como yo, piensan que los cargos tienen que ser cargas que se asuman para defender el Cuerpo Notarial, como era antaño, resulta inaceptable que en este momento legislativo ” se peleen los Decanos”.
    Esta situación es insostenible y,si no lo hacen ellos, hagámoslo nosotros:
    Congreso Ya!

  • Tomás Michelena
    27 junio, 2014 - 14:02 Reply

    Teniendo en cuenta la situación actual en que el Notariado se encuentra y la falta de coordinación y sintonía de los miembros del Consejo, con rencillas, intrigas y defensas a ultranza de posiciones individualistas, no queda más remedio que insistir en la celebración de un Congreso Nacional convocado por el propio Consejo en el que podamos participar todos nosotros y definir el Notariado del futuro, dirigentes incluidos. Si esto no ocurre y el Congreso tiene que ser convocado desde las bases, no queda más remedio que pedir de manera inmediata la dimisión de quienes nos representan.

  • Mª Adoración Fdz. Maldonado
    27 junio, 2014 - 14:53 Reply

    Cuando entré en el notariado y mis compañeros más antiguos empezaron a contarme las amenazas que constantemente se cernían sobre nuestro cuerpo, ( ahora parecería una pequeña broma, porque “sólo” eran amenazas sobre los aranceles o hacernos funcionarios a sueldo) alguien me dijo que los notarios teníamos siempre un ángel de la guarda.( Este mi homenaje siempre a Valero Soler padre q.e.p.d)
    Pues bien, ruego que sea verdad… porque nosotros parecemos incapaces de afrontar y cerrar con seriedad, madurez, valentía y dimisiones (irrevocables, claro) las inaceptables crisis entre nosotros.
    ¿Por qué algún Decano entiende que su voluntad debe ser la ley, y a quien se opone pretende….¡que le corten la cabeza! (Cuánto daño este horrible cuento de “Alicia en el país de las maravillas”)
    Repito: que el Ángel de la Guarda nos ampare frente a la inestabilidad manifiesta de algunos de los que deciden nuestro futuro.

  • DOLORES TORRES
    27 junio, 2014 - 14:54 Reply

    es lamentable, siempre la misma demagogia barata, y anónimos cobardes.
    Hay muchas cosas que cambiar, pero mientras no se cambie el funcionamiento del Consejo, poco se va conseguir. La excusa de SIEEEEEMPRE, no es el momento, ahora no procede… ¿cuantas veces lo habremos oído? que cansinos son.
    La paradoja está en que quienes teoricamente nos representan, realmente NO nos representan para nada
    Es imprescindible un cambio

  • F. Javier Oñate Cuadros
    27 junio, 2014 - 16:18 Reply

    Este no es el momento. Nunca fue el momento. Nunca será el momento.

    Este no es el texto que necesita el notariado. Aquel no era el texto. Ningún texto será el que conviene.

    Lasciate ogni speranza, voi ch’intrate.

    ¿Galgos, podencos?

    Compárese nuestra situación con la de aquellos de quienes cada vez somos más primos y menos hermanos. Ellos no tienen ningún problema por estar divididos en dos sectores casi iguales; su función se refuerza día a día, ley tras ley, a ver quién es el bonito que se opone, Rodrigo aparte, claro.

  • Pilar de la Fuente
    27 junio, 2014 - 16:28 Reply

    La elección directa es una versión de “podemos” en el ámbito nuestro. Existen numerosas organizaciones democráticas en las que su guía no es la elección directa, comenzando por el partido político mayoritario. Por poner otro ejemplo, la democracia comunitaria, que es la que dirige la política económica española, y gran parte del sistema jurídico, no se basa en la elección directa. No sé exactamente qué se busca con la elección directa, parece que eso será el remedio de todos los problemas.

    Personalmente yo deseo que la institución a la que he dedicado mi vida, no sólo funcione, que afortunadamente funciona, sino que en estos momentos convulsos se fortalezca, porque estoy absolutamente segura de su conveniencia (otros dirían “interés social”), los beneficios que produce a favor de la sociedad, la seguridad que proporciona a un coste muy bajo en relación con otros sistemas, debido a la calidad del documento consolidada en el mismo momento en que se origina dicho documento, además de muchos otras repercusiones sociales favorables que traslada… pero es constantemente atacada por un grupo de talibanes que se encuentra desprotegido porque no hay un símil igual al que ellos defienden en el resto del mundo, pero tienen la palanca (de Arquímedes) con varios puntos de apoyo que permite que unos pocos “sumos sacerdotes” muevan o puedan mover el sistema a su favor.
    La adaptación a los nuevos sistemas tecnológicos se ha realizado gracias a la colaboración de muchos compañeros, que han aportado gran cantidad de su tiempo y su trabajo en favor de todos, y gracias a todos los compañeros porque lo hemos costeado también. Como todos los sistemas puede tener fallos (¿cuál no?) pero hemos dados pasos de gigante en los últimos diez años. Ya no es suficiente como en la época de Núñez Lagos, aunque sí muy necesaria, una batería doctrinal (ahora moderna) que potencie o exponga la utilidad social que proporcionamos y los fortísimos efectos de los documentos que autorizamos. Ahora el presidente debe ser político y adelantarse al radical cambio legislativo que proviene de una nueva fuente (más bien de otra zona más oscura de donde también se puede extraer agua), y de los que giran a su alrededor, todos muy bien ubicados.
    Tenemos unas herramientas muy poderosas, estamos en contacto con la sociedad, y necesitamos ir todos a una apelando a nuestra propia responsabilidad: ¿qué puedo hacer yo para que mi trabajo, además del valor que en sí mismo contiene, sea visto así por la sociedad?
    Y ya basta, Madrid,(y por Madrid aludo a los quince o veinte de Madrid, ya que los demás no se mueven) con estar continuamente echando la culpa a los demás compañeros, o impidiendo el avance necesario para la adaptación a los tiempos actuales. La negativa al archivo de los apoderamientos es un ejemplo. La negativa de Madrid al índice único otro, por poner muchos. La negativa al archivo de titularidades reales, otro. La negativa al acceso al catastro otro. La revista fundada con las invectivas contra el consejo, otro. Los impedimentos a la conexión entre los compañeros otro. La reunión del año 2011 otro más. Por favor, la actuación no es buscar el caudillismo del grupo de “elección directa” que después carezca de control: somos todos mayores y sí tenemos una idea de lo que somos y del valor que seguimos y seguiremos proporcionando. Las leyes o los proyectos que están en marcha exigen movimientos en todos los ámbitos. Es muy sencillo, basta con mirar a los que nos rodean. Ahora la máxima discusión de los vecinos está en que no quieren más competencias: ojalá esa fuera nuestra discusión! El notariado se ha caracterizado siempre por su sentido común, en los despachos se busca una solución no extremista, pues habrá que aplicar el mismo criterio.

  • Luis Bustillo
    27 junio, 2014 - 17:53 Reply

    Pilar,podemos será lo que tu quieras,pero se ha presentado con un programa y ha recibido el voto directo de muchas personas.Prefiero eso que nombramientos por cooptación,sucesión o digitales,en los que los representados no conocen proyectos,programas ni intenciones.

  • Fernando Olaizola
    27 junio, 2014 - 18:06 Reply

    Estimada Pilar:
    Dices que “ahora el presidente debe ser político”. Permíteme discrepar. Nuestros representantes corporativos (o al menos aquellos de entré ellos que aspiran a tener un mayor protagonismo) tienen sin duda que ponerse en el lugar de los políticos con los que bregan, familiarizarse con sus procesos mentales, empatizar con ellos. Pero no convertirse en políticos. Y ese es el gran problema del notariado: que nuestros representantes se han convertido en políticos. Y al igual que los políticos, viven de espaldas a la realidad, obran con la desenvoltura de quién se sabe no sujetó a controles y han tenido, por primera vez en toda nuestra historia corporativa, un interés económico directo en el desempeño de sus cargos a través de las famosas “compensaciones institucionales” (cuestión de cuyos pormenores seguro que debes saber mas que yo). Y al igual que los políticos, tienen poco interés en cambiar el sistema que propicia todo ello.
    Coincido contigo en que estos diez años hemos dado pasos de gigante. En lo que seguro que no estamos de acuerdo es hacia donde.
    Un cordial saludo.

  • F. Javier Oñate Cuadros
    27 junio, 2014 - 18:09 Reply

    Si la elección directa es la versión notarial de “Podemos” la elección indirecta es la versión notarial de “Imponemos”, más propia de los tiempos en que la democracia sustantiva era desnaturalizada con el adjetivo “orgánica”, donde la elección a decanos para que luego vayan al Consejo es muy parecida a las elecciones a Procuradores a Cortes por el tercio familiar.

    En todo caso queda claro una vez más que el actual sistema de “Consejo General de los Decanos de los Colegios Notariales” es el mejor para los notarios que, para bien o para mal, funcionamos al margen de lo que ocurra en tal Consejo.

    Nosotros los notarios tenemos derecho a pagar, callar y votar con un sistema que no garantiza el secreto del voto por correo. Más que suficiente.

    En todo caso recordemos lo que dijo ayer el presidente del Banco Sabadell: Hace falta un Podemos de derechas. A lo mejor hace falta un Podemos notarial.

  • F. Javier Oñate Cuadros
    27 junio, 2014 - 18:22 Reply

    ¿Pilar, es Madrid culpable de la dimisión de Cataluña? Lo pregunto porque no lo sé. ¿Hay que hacer un referendum para saber qué opinamos los notarios? Más de 1000 suscribimos un manifiesto en tal sentido por nombres y apellidos. Podríais lanzar otro a favor del actual sistema.

    Yo no soy de Madrid, soy de Zaragoza y ejerzo en San Sebastián. He pertenecido a 4 colegios notariales, ninguno de ellos Madrid. Tampoco Málaga pertenece a Madrid. Ni Burgos. En todos estos sitios se defiende la elección directa. No sé que tiene que ver un cuerpo estatal de funcionarios adscritos a colegios notariales cuyo ámbito territorial puede cambiar el gobierno por Real Decreto (y por ejemplo, crear un colegio único con delegaciones territoriales) con una Unión político-económica de estados soberanos.

    La experiencia es la madre de la ciencia. Desde Marqueño, nos han presidido Ojeda, Guerrero, López Pardiñas y García-Collantes, este último elegido por unanimidad y los cambios en la Comisión permanente han sido tantos (con una excepción) que es un sarcasmo llamarle de tal modo a la Comisión delegada del Pleno.

    Está claro que el sistema propende a la estabilidad y a la unidad del notariado.

    La culpa es de Madrid.

    Delenda est Madrid.

    P.D. Conste que hace mucho tiempo que me retiré de cuestiones de política interna y que no debo nada a nadie en este punto así que mi opinión, equivocada o no, es mía, no la de otros.

  • Pilar de la Fuente
    27 junio, 2014 - 19:24 Reply

    Pese a los chistes que califican a quien los hace, reitero lo que he dicho anteriormente, en estos últimos diez años se ha dado un paso de gigante, y unos compañeros se han dedicado a poner los impedimentos que, entre otros, he señalado, e invoco al sentido de responsabilidad de quienes los han puesto, y a su forma de aunar la voluntad de los que permanecieron. En todo caso, ahora mismo, la actuación ha de hacerse fuera, la defensa de nuestra función ahora mismo no es cuestión de debate entre nosotros. Los problemas graves han aparecido en estos dos años, aunque por supuesto yo soy optimista porque creo y confío en las repercusiones beneficiosas de nuestro trabajo. No obstante, hay que plantearse qué se hace a partir de ahora y mirar hacia este mes de julio, y a lo que los vecinos desean retorcer en el periódico estatal. Me parece que no nos estamos dando cuenta de la importancia del asunto.

  • Valero Soler
    27 junio, 2014 - 20:44 Reply

    Vistos los últimos acontecimientos y reacciones no cabe duda que necesitamos un CONGRESO ya, donde podamos replantearnos nuestra propia organización interna y discutir sobre nuestro futuro

    PD: Gracias Dori por la referencia a las palabras de mi padre. El siempre hablaba de “amenazas externas” a nuestra profesión. El problema es q ahora no estamos en condiciones de afrontarlas porque primero tenemos q solucionar nuestros problemas internos

  • Ignacio Gomá Lanzón
    27 junio, 2014 - 21:41 Reply

    Estimada Pilar: muchas gracias por hacer un comentario, que siempre se agradece, porque muestra interés, y todavía más si es discrepante porque permite calibrar la veracidad de lo que proponemos. No pensaba contestar, pues ya lo han hecho otros, pero al volver a hacerlo tú me he animado.
    Lo primero que hay que decir es que el comentario no tiene mucho que ver con el tema del post, que va del mal funcionamiento del Consejo y de las idas y venidas de presidentes generando inestabilidad y caos. Tu marido sabe de eso porque fue presidente y seguramente ha podido ver en primera línea lo que ocurre allí y precisamente por eso me extraña tu comentario. Y también precisamente por ello creo que algunas de tus afirmaciones han de ser refutadas.
    Una de ellas es la identificación de la solicitud de elección directa con “Podemos”. Imagino que con ello lo quieres es denigrar esta opción, porque de tu comentario se deduce que no eres partidaria. Me parece mal la comparación, sinceramente. Tanto por Podemos, que no creo que se haya decantado por ningún tipo de elección directa, como porque rechazas de esa manera despectiva una opción corporativa por la que se han decantado muchísimos compañeros tuyos.
    Por otro lado, creo que planteas mal la cuestión. No es que no sea democrático el sistema que hay actualmente. Pero sí hay que decir que es menos democrático que la elección directa porque hace que la voluntad del “pueblo” notarial esté peor representada. Por ejemplo, el Colegio de Canarias representa X colegiados y el de Cataluña quizá 2 ó 3 X. Pero los decanos de uno y otro Colegio tienen un voto en el CGN como si representaran a los mismos. Simplemente no es justo. Y cuando el Consejo trata temas que afectan a la forma de vida y el patrimonio de todos, eso es importante; y cuando los decanos se dedican a pelearse entre sí y no formar equipo para defendernos a todos, eso es importante.
    También me parece injustísimo el desprecio que haces a “Madrid” y que eso lo vincules, aparentemente, a la elección directa, como si fueran los 15 ó 20 notarios que criticas los que quieren la elección directa. Muy poco poder tendrían si su poder se basa en esos 20 votos. Precisamente lo que queremos es lo contrario, que no haya 15 o 20 de Madrid ni 17 del CGN que decidan sin transparencia lo que nos importa a todos
    Además, en Madrid hay compañeros como tú y como yo que además en muchos casos son de otro sitio y antes han servido en otras plazas y generalmente han trabajado para la corporación tanto como los demás, o más por su proximidad a quienes dictan leyes. Me parece que es una generalización inaceptable. Y los ejemplos que pones, medias verdades: el índice único es útil, pero sobre todo para Hacienda, no para nosotros; lo de titularidades reales, exactamente lo mismo; lo del Catastro no sé de dónde lo deduces y la conexión entre compañeros no sé qué significa.
    Desde luego, habría que acabar, si lo hubiera, con el caudillismo de los 15 o 20 conspicuos de Madrid que nombran al presidente en secretos conciliábulos; pero también con los conciliábulos de unos decanos de desigual representación que se dedican a conspirar y no precisamente a favor de la corporación, a modo de las élites extractivas de Robinson y Acemoglu, sin dar cuenta a nadie y en la más absoluta oscuridad, generando sin duda una gran parálisis en la corporación
    Hay que acabar con esto. Y la única solución es que la gente vote (todos, no sólo unos pocos) y se haga responsable de las decisiones. ¿O es esto lo que te parece mal?

  • Javier Manrique
    27 junio, 2014 - 21:44 Reply

    Pasan los años, pasa la vida…y la culpa desde hace un tiempo siempre la tienen los de Madrid, aunque no sean de allí ni nunca hayan estado allí. Vamos a dejarnos de una vez de tonterías y hablemos de cada uno por lo que han hecho en su vida y muy concretamente por la corporación notarial, y no sólo si lo han intentado sino si han conseguido un resultado positivo para todos y que cada palo aguante su vela, o sea, que cada uno se haga responsable de sus éxitos y también, claro, de sus fracasos.

  • Carlos Pérez
    28 junio, 2014 - 00:59 Reply

    Planteó una pregunta: si el actual sistema funciona tan bien como s posible q en una época tan difícil en menos de un año haya dimitido el presidente, ahora el vicepresidente, se haya cambiado la comisión permanente y en 5 años hayamos tenido 4 presidentes, y lo q te rondare… A este paso vamos a agotar l hueco q n la placa del CGN hay para anotar a los Presidentes…De verdad q algún compañero honestamente no cree que cuanto menos tendríamos que entre todos debatir en un Congreso sb l sistema. Como dijo Clinton a Bush sénior: Es la economía! En nuestro casO no es q sistema s más democrático, ni ls listillos d restringidas, ni los satélites manipuladores, ni los benintecionados pardillos. EL PROBLEMA ES QUE EL SISTEMA NO FUNCIONA, y TENEMOS Q ESPABILAR !

  • VICENTA RAMÓN ROYO
    28 junio, 2014 - 23:08 Reply

    Pilar, yo te leo y concluyo que tu propuesta es seguir en el silencio, que sigamos calladitos los colegiados de a pie, que dejemos hacer. Yo eso quisiera, poder estarme calladita en mi despacho porque todo funciona bien. Pero ahora mismo no puedo, y no puedo, porque, ahora mismo, como dice una colegiada y compañera, cuando llego al despacho no se que patata caliente (la última hipoteca naval en documento privado, registro civlil), me van a dejar o me han dejado, servida en la mesa. No, callar no es la solución. Y por supuesto no puedo compartir contigo en absoluto el comentario de ” En todo caso, ahora mismo, la actuación ha de hacerse fuera, la defensa de nuestra función ahora mismo no es cuestión de debate entre nosotros”, y denota otra vez ese silencio que yo deduzco nos propones, pero son tales los despropósitos que vemos, son tantos los beneficios que reportamos fuera (seguridad juridica y servidumbre a la adminsitración) y dentro (ancert, según el último balance depositado en el RM, genera una cifra de negocio de más de 17 millones de euros, es decir, nosotros generamos más de 17 millones euros), que creo que cuanto menos derecho a hablar y a debatir tenemos, y a autodeterminarnos con esa labor y ese capital también. Yo no quiero que me gestionen ni me debatan mis problemas los de fuera, ellos no han hecho una oposición, ellos no forman parte de esta gran familia, que como toda familia de bien, tiene sus discrepancias, pero como toda familia de bien lo resuelve ella y desde luego, no deja que entre nadie a decir que es lo que más conviene a su futuro. Lo que convenga o no lo hemos de decidir nosotros y luego, una vez fuertes, defendernos fuera. Somos un cuerpo de élite, se nos presume la inteligencia (como el valor en la mili), y con ello y nuestro potencial económico tenemos que actuar hacia fuera con colaboración, pero con firmeza en cual es nuestro lugar en la sociedad. Vicenta Ramón Royo, Notario de Utiel.

  • Dolores Torres
    29 junio, 2014 - 00:18 Reply

    Es tan obvio que el sistema no funciona que no se entiende que haya quién no lo vea.
    Bueno, quién piense que los Decanos deben ser políticos estará contento, algunos dan la talla, pero no es eso lo que queremos la mayoría, ni en el notariado, ni en el país.

  • F. Javier Oñate Cuadros
    30 junio, 2014 - 20:06 Reply

    ¿Quién ha hecho chistes en este hilo, Pilar? No leo ninguno, salvo que sea tu (des)calificación de los compañeros de las Jornadas de Málaga como el “Podemos” notarial.

    Otros acontecimientos pasados si que son de chiste, pero la prudencia obliga a guardar un respetuoso silencio sobre bellos.

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