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Sobre notarios adanistas, luchas intestinas y manifiestos anónimos

Hace algún tiempo publiqué en el blog ¿Hay Derecho? un post sobre las Jornadas Notariales de Málaga en el que se mencionaban las razones de esa reunión notarial, algunos de los males externos e internos del notariado y las conclusiones que de dicha Jornada habían resultado.

Esas conclusiones fueron adoptadas prácticamente por la totalidad de los 236 notarios que asistieron a ella y según informan los organizadores, las adhesiones a las conclusiones multiplican varias veces esa cifra. En ellas se instaba a nuestros representantes a favorecer las reformas reglamentarias que permitan la existencia de un equipo directivo homogéneo, legitimado por un sistema de elección directa, que garantice simultáneamente la eficacia y la responsabilidad y que, mientras tales reformas se ultiman, el Consejo se contagie de ese espíritu democrático, convoque un Congreso oficial al efecto. Aquí se pueden leer las conclusiones.

Algún tiempo más tarde pareció oportuno a los organizadores de las Jornadas realizar un acto formal de presentación de esas conclusiones al Consejo General del Notariado, tanto por deferencia como por hacer visible e insistir en esas conclusiones, para que se debatan en un Congreso y, conforme a lo allí acordado, se lleven a efecto por nuestros representantes. El Consejo acordó darles audiencia el día 16 de junio y así se ha hecho, y ya se informa de ello en la web de las Jornadas, en una comunicación cuya lectura recomiendo vivamente.

Pero, sorprendentemente, el día anterior a ese acto oficial nos encontramos en nuestros correos corporativos esta carta:

“FORO NOTARIAL

La dimisión de ida y vuelta del Presidente del Consejo General del Notariado que se produjo hace unos meses puso en evidencia el funcionamiento de un órgano en el que su cabeza visible  iba en una dirección y la mayoría de sus componentes en otra. Si se repasan los acuerdos del Consejo publicados en el SIC desde entonces y se tienen noticias de determinados acontecimientos en su seno llegamos a la conclusión inequívoca de que se malgastan muchas energías en intentar, que no conseguir, que el Presidente ejecute los acuerdos adoptados por la mayoría de Decanos. La segunda oportunidad no está siendo aprovechada.

El tema es especialmente grave si consideramos los proyectos legislativos que actualmente están en marcha y en los que, por un lado o por otro, se intenta erosionar la función notarial: Código Mercantil, Ley de Catastro y Ley Hipotecaria, Ley de Jurisdicción Voluntaria, Registro Civil, Reglamento de Registro Mercantil, Reglamento Hipotecario, nacionalidad … Casi nada.

Pues bien; en lugar de rectificar o dejar paso a otro Presidente que sintonice con la mayoría del Consejo para actuar contundente e inmediatamente en esos proyectos la respuesta es intentar acabar con el mandato de los actuales decanos anticipadamente y, previa modificación reglamentaria, proceder a la elección directa de la cúpula notarial. Para ello determinados satélites convocan reuniones en las que notarios bien intencionados asumen con entusiasmo esos cantos de sirena que a todos nos encantaría que fueran la solución de nuestros males. Pero lo cierto es que el trasfondo de la operación es la laminación inmediata de los Decanos y la atribución de poderes omnímodos a un Presidente que camina en sentido contrario al de la mayoría de estos.

FORO NOTARIAL ha mantenido desde su fundación la necesidad de un cambio en la forma de elección del órgano directivo del notariado, pero nunca apoyará que se haga de la forma que ahora se pretende. Las reglas democráticas no admiten discusión: si hay que modificar el Reglamento Notarial, que se modifique pero, como en todas las reformas en materia de elección de cargos, respetando el mandato vigente, es decir, con efectos a partir del momento en que deban celebrarse las próximas elecciones y, por supuesto, garantizando el papel y la representación de los colegios notariales, especialmente los de menor tamaño.

Mientras tanto, insistimos una vez más, dejemos trabajar al Consejo y que internamente resuelvan de una vez la situación insostenible que existe en su seno.”

Sorprendente, ¿no? Creo que es conveniente hacer un análisis minucioso de este comunicado. Veamos. De una manera un tanto deslavazada, nos dice:

* La dimisión de ida y vuelta del presidente pone de manifiesto que el presidente va por un lado y el Consejo va por otro.

* El presidente no ejecuta los acuerdos del Consejo.

* El presidente no deja paso a otro y lo que hace es promover la elección directa de la cúpula notarial, a través de satélites que se aprovechan de notarios bien intencionados.

Todo esto no tiene mucha lógica:

Si la dimisión es de ida y vuelta será que tal cosa fue aceptada por el Consejo, con lo cual la primera afirmación es errónea.

La segunda afirmación, esa de que no ejecuta los acuerdos del Consejo, es muy grave y la verdad es que nos gustaría tener información sobre ello. Sólo una persona que esté dentro del Consejo, puede tener conocimiento de ello de forma directa y, desde luego, nos gustaría que la hiciera llegar a todos para saber exactamente qué cosas ha incumplido. Por otro lado, si fuera cierto, es un tanto extraño que esa responsabilidad de incumplimiento no se impute también a la Comisión Permanente, últimamente tan sobredimensionada (hasta tiene boletín propio).

Pero quizá la más absurda de las afirmaciones sea la tercera. La descalificación de las Jornadas de Málaga es intolerable y muestra tics autoritarios. No tanto por la propuesta en sí que, por supuesto, es discutible como cualquier iniciativa, sino por la descalificación de los que fuimos a ella y de los que las organizaron. A estos les llaman satélites del presidente y a aquéllos bienintencionados, queriendo decir “pardillos” (o adanistas, como se les llamaba en otro foro). Todo por pedir que se escuche a los notarios en un congreso y se debata allí sobre nuestros problemas de fondo y de representación. Asombroso.

¿A qué obedece este escrito? No lo sabemos a ciencia cierta. Foro Notarial ha estado inactivo mucho tiempo y sólo sabemos seguro que tiene su origen en Cataluña. No me agradan estos manifiestos cuasianónimos que no se sabe a qué intereses responden. Pero he de decir que sí ha llegado a mis oídos, por otros cauces, que esta carta puede responder a un nuevo “ruido de sables” en el seno del Consejo. Cuando tengamos información más cierta la publicaremos. Y si es lo que nos tememos, es preciso denunciar estas luchas cainitas que no sabemos a qué propuestas políticas responden y que, encima, surgen cuando se está pidiendo precisamente que cesen esas intrigas por un gran número de notarios. Tiene cierta gracia la contradicción del escrito de Foro: “si hay que modificar el Reglamento Notarial, que se modifique pero, como en todas las reformas en materia de elección de cargos, respetando el mandato vigente, es decir, con efectos a partir del momento en que deban celebrarse las próximas elecciones”. O sea, que “si a regañadientes acepto que se modifiquen las normas, que sea más adelante, cuando yo ya no ostente cargo alguno….” parece querer decir. En todo caso, lo que está clarísimo es que con este escrito se viene a ratificar la necesidad de que los notarios nos movilicemos con la finalidad de poner un poco de orden en nuestra corporación.

Esto no puede seguir así. Simplemente. No pedimos que el presidente sea el actual ni ningún otro en particular: sólo queremos opinar. Nosotros también queremos ejercer nuestro “derecho a decidir”, saber quién va a tomar decisiones sobre el futuro de nuestra profesión -y por tanto sobre nuestra vida y nuestro patrimonio- y a que motivaciones obedecen. Para ello queremos que nos lo cuenten todo: queremos TRANSPARENCIA NOTARIAL.

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About Ignacio Gomá Lanzón

Notario de Madrid

17 Responses to "Sobre notarios adanistas, luchas intestinas y manifiestos anónimos"

  • José M. Sánchez Tapia
    20 junio, 2014 - 14:11 Reply

    Honesto, claro y valiente, como siempre.
    Enhorabuena Ignacio.

  • Julius
    20 junio, 2014 - 17:42 Reply

    Y yo me pregunto ¿Cuál es la razón de que Foro haya mandado ese correo en estos días? ¿Qué es lo que pretenden con sus acusaciones? ¿Cuál es su objetivo real?

  • Jose Carmelo Llopis Benlloch
    20 junio, 2014 - 18:17 Reply

    Las iniciativas que van en un sólo sentido (del remitente al receptor) y no permiten ni debate, ni comentarios ni aportaciones, por muy loables que sean y por mucho que quieran aportan al notariado, no son procedentes en los tiempos que corren. Toda iniciativa necesita no sólo adhesiones y firmas, sino feedback de los demás, aportaciones y colaboraciones abiertas a todas las tendencias, para que podamos formarnos una decisión los que no estamos en contacto día a día con las instituciones corporativas. Personalmente, prefiero un foro participativo como éste que decenas de correos electrónicos de uno u otro signo, como sufrimos hace relativamente poco.

  • T.N.T.
    20 junio, 2014 - 19:32 Reply

    Curioso estos de FORO, mandan sus envíos sin firma, desconocemos cuántos asociados tienen y quiénes forman su dirección, y ante esta falta de transparencia, como siempre, surgen los rumores. Y lo que se oye por aquí es que lo dirige el Vicedecano del Colegi de Catalunya y tiene pinta de ser cierto:

    1º.- En las elecciones Foro, apoyó al actual Decano del Colegi de Catalunya y eterno aspirante a Presidente del CGN.
    2º.- El ataque al desobediente Presidente del CGN, claramente favorece al Vicepresidente Aspirante. (Hay que ver que malo es este Presidente que no hace sus deberes ni obedece al Pleno, o más bien a la Comisión Permanente que lo tiene medio cautivo).
    3º.- Las descalificaciones de la “cartita” a las Jornadas de Málaga se parecen mucho a las que cualquiera puede oír de boca del Vicepresidente Aspirante.
    4º.- Y la cartita de marras se envía justo el día antes de que los promotores de las Jornadas se reúnan con el pleno del CGN, para tratar de convencerles de que convoquen un congreso, al que el Vicepresidente Aspirante se opone tajantemente.
    5º.- Además, por este post nos enteramos de que nuevamente “hay ruido de sables en el CGN”.

    El Vicepresidente Aspirante al Ataque ???

  • Carlos Pérez
    20 junio, 2014 - 20:26 Reply

    El propio escrito de Foro reconoce una serie de hechos:
    1.- Que el notariado está en un momento delicado. Hay proyectos que “pretenden erosionar la función notarial”.
    2. – Que en este momento -como en cualquier otro- es necesario unidad. Que parece que en nuestro principal órgano directivo (el Consejo) no hay tal unidad.
    3.- Que el Presidente va por un lado y la mayoría de los decanos por otro.
    4.– Qué satélites malvados y bienintencionados torpes, quieren menoscabar el poder de los decanos.

    Saquemos consecuencias de estos hechos:
    1º Si estamos ante un momento delicado -y no sólo por los proyectos sino por los “tiempos” que nos han tocado- ¿no sería sensato un Congreso en el que se debata sobre nuestra profesión, qué hacemos bien, qué hacemos mal y cómo puede mejorar nuestro servicio a la sociedad? ¿por qué dejar esta responsabilidad sólo a los decanos?
    2º La unidad es imprescindible, y el que no la haya en el Consejo es muy grave. Demuestra que el sistema, ojo, no las personas, no funciona.
    3º ¿Cómo podemos defender un sistema en el que es posible que el Presidente vaya por un lado y la mayoría del Consejo por otro? ¿Esta paradoja no precisaría un debate sosegado en el que se invitara a todos los compañeros?
    4.- Yo estuve en Málaga, y fue impresionante. Hubo auténtico debate, y se respiró libertad. Es cierto que se criticó a los decanos, pero ¿qué hay de malo? Qué se deba agradecimiento, respeto e incluso cariño a nuestros representantes no obsta que se pueda debatir con ellos e incluso criticarles.
    Finalmente quiero concluir contando que he formado parte del comité organizador de Málaga y fui ponente sobre el tema de la organización de los órganos corporativos. A pesar de ser un tema especialmente delicado tengo que confesar que NO RECIBÍ NINGUNA INSTRUCCIÓN SINO QUE PREPARÉ MI PONENCIA EN TOTAL LIBERTAD, nadie sabía lo que iba a decir e inclusó para prepararla hablé con gente de diferentes tendencias. Ante lo cuál que he sido ¿satélite malvado o bienintencionado pardillo?

  • Santiago
    20 junio, 2014 - 22:18 Reply

    Dice el comunicado de foro: “mientras tanto dejemos trabajar al consejo y que internamente resuelvan de una vez la situación insostenible que existe en su seno”.
    En el seno del consejo tenemos:
    – una decana que quiere ser presidenta
    – un decano que quiere ser president
    – otro decano que también quiere ser presidente, pero que de momento se conforma con ser vicepresidente. Eso si, condiciona su voto a que le den la vicepresidencia.
    – y un cuarto decano que está en contra del actual presidente pero no necesariamente a favor de ninguno de los otros tres.
    Pues bien, estos cuatro decanos tienen que:
    a) en primer lugar, ponerse de acuerdo en cual de ellos sería el nuevo presidente. O en elegir a un quinto decano (el desairado papel que le tocaría desempeñar a ese quinto decano puede imaginarse).
    b) y en segundo lugar, convencer a los restantes decanos en número suficiente para poder sacar adelante su moción de censura.
    Si el actual presidente sigue en el cargo, no es porque magnánimamente se le haya dado una segunda oportunidad, como dicen, sino porque todavía no han podido montar su moción. Que puede que la acaben planteando y ganando, y ello sería algo democrático (al menos según los baremos de democracia de baja calidad que tenemos con el actual sistema). ¿Pero alguien cree de verdad, a la vista del panorama que tenemos, que con ello se resolverían de una vez los problemas en el seno del consejo? La solución no pasa por “dejar trabajar internamente” al consejo y esperar al 2016 de brazos cruzados. Pasa porque todos los notarios exijamos a sus integrantes franqueza, transparencia y responsabilidad.

  • María Adoración Fernández Maldonado
    21 junio, 2014 - 13:23 Reply

    Enhorabuena a los editores por vuestra idea de un blog en el que cada uno asume la autoría de sus ideas bajo nombre y firma; donde se intenta evitar la inacción y desapego que, además de los ataques desde tantos frentes, también colaboran a “desmochar” nuestras torres del bien ganado orgullo histórico por nuestra función.
    Yo soy una irredenta ingenua; no pienso dar carta de naturaleza al término pardillo, como se le dio al término “impuesto revolucionario o zulo”. No me gusta su origen.
    Creo que la situación corporativa no puede arreglarse con estos mimbres, pero como no puedo proyectarme más allá de mi entorno, en éste, aún perdiendo, pues ni soy ni seré nunca política, sino sólo notario, no dejaré de expresar mis ideas en forma de acciones legales: si quienes nos representan tienen doble rasero para sus actos, exigiendo exhaustivo control de actos de otros en el CGN, mientras en “su” Colegio deciden tratar a los colegiados como “estorbos” que apartar sin miramientos, haciéndoles( por poner el caso al que estamos convocados en Castilla la Mancha) , votar sin información, sin control, sin la mínima transparencia ni participación que exigen a los demás, propuestas suntuarias, vergonzantes en sus cifras en estos tiempos, si esto es así, hay que oponerse en derecho, y ejercitar las acciones que se puedan.
    ¿Que sólo lo hacemos uno, dos, o tres ? Bueno, el desapego colegial se muestra en forma de total absentismo en los colegios donde la mayoría de las veces nos juntamos menos colegiados que miembros de la JD en cada reunión, pero…que por nosotros no quede. A lo mejor intentando desde cada ámbito impedir la arbitrariedad y el desatino, algo se contagia …o no, ¿quién sabe? ¿Y si evitamos
    así el “estremecedor silencio de los buenos”?
    Suerte a todos si los sables coronan gentes inestables
    Mª Adoración Fdz. Maldonado

  • Emilia Cuenca
    21 junio, 2014 - 14:17 Reply

    Leído el post y la comunicación de las Jornadas de Málaga, así como los comentarios, por desgracia, me sigo quedando un poco igual. Lo único que sé seguro es que en el seno del Consejo, más que debatir propuestas, medidas y soluciones, lo que se hace es tirarse piedras unos a otros. El “y tú más” tan propio de los españoles. Me pregunto, para eso sirven los decanos, los colegios, el Presidente? Será que el laboratorio de ideas lo cerraron hace mucho tiempo? Empiezo a cansarme un poco. Me da la impresión de que los que están allí no son más que el reflejo de nuestra denostada clase política. Por eso, si se cambia alguna regla del juego, mejor que no estén, porque no se subieron al carro del Decanato para eso. Que se cambie lo justito y que me hagan trabajar lo justito.
    Me parece que el Consejo continúa con su travesía accidentada con rumbo a lo desconocido y tendrían que tomar nota de ello.
    Seguro que escucharon con calma y que hubo debate, pero sinceramente, creo que lo mejor es empezar a convocar una nueva jornada y no perder tiempo. Como dicen en mi pueblo, si quieren venir, que se acoplen. Y sobre todo, empezar a hacer grupos de notarios comprometidos para el 2016. Por desgracia, hay que estar dentro para cambiar algo. Dejemos de ser los notarios (de base o sin ella) como los guerreros de Terracota del Emperador.
    Me comentaron que Gallardón se pasó por el Consejo. Se hizo la foto y se fue…

  • Ignacio Gomá Lanzón
    22 junio, 2014 - 18:58 Reply

    Gracias a todos por vuestros comentarios. Quisiera apostillar algunos de ellos: noto una cierta desesperación ante una situación que parece un calco de la situación política general, en la que la realidad va por un lado y los políticos por otro, con una falta de transparencia y participación del “pueblo” en las decisiones que nos afectan y sobre todo, una gran resistencia para que cambien las cosas.
    Efectivamente, creo que hay algo de eso. Ahora bien, también alguna responsabilidad nos corresponde a nosotros, que no nos movilizamos, no exigimos, no pedimos rendición de cuentas y no reclamamos porque nos conformamos con nuestra ración diaria de protocolo, a modo del “soma” huxliano. Y lo que tenemos que tener en cuenta es que ese mal diseño corporativo no es simplemente un problema administrativo que hace que “figuren” unas personas y otras en cambio no puedan fardar tanto. No, ese mal diseño significa mucho más que la incorrecta distribución de la vanidad humana. Significa que no somos una máquina eficiente para luchar contra los peligros que nos amenazan constantemente y prevenir los que previsiblemente nos van a llegar. Y me pesa tanto y lo digo porque sé de lo que hablo: ocho años en la junta del colegio de Madrid curten mucho, y te enteras, lo quieras o no de lo que ocurre en el consejo.
    En definitiva, por no extenderme, nos va mucho en lo que se reivindica (o se va a reinvindicar) en este blog y que nos tenemos que mover. Evidentemente no lo digo por los comentaristas, que ya solo por ello están concienciados, sino por los muchos que no lo están y que hay que conseguir que lo estén. Simplemente por nuestro interés egoísta como notarios, o como notarios-políticos, en el sentido de que nos interesa todo lo que atañe a nuestra profesión, a la que dedicamos muchas horas y queremos.

  • IÑIGO ROMERO DE BUSTILLO
    23 junio, 2014 - 09:51 Reply

    Muy bien Ignacio.
    En esa línea nos reconocemos muchos: pero sin dejarla en ningún momento porque el Notariado .-

  • IÑIGO ROMERO DE BUSTILLO
    23 junio, 2014 - 09:52 Reply

    la necesita. Unión,fortaleza y serenidad pero decisión y voluntad de hacer por el bien del mismo.-

  • F. Javier Oñate Cuadros
    23 junio, 2014 - 11:44 Reply

    Saludos a todos.

    Yo formé parte de la comisión o grupo de trabajo informal pero muy serio en el que debatimos la propuesta de Alfonso Madridejos sobre la reforma del CGN. Aunque en la conferencia que Alfonso dio en el Colegio de Madrid, que fue publicada posteriormente se explicó todo con detalle, querría compartir algunas ideas que tuvimos en cuenta y que en la opinión de todos al principio y de todos menos uno después, permitirían sustituir un sistema que se ha demostrado como el peor de los posibles, al permitir tanto el ejercicio omnímodo e incontrolado del poder como el estéril asamblearismo decanal, a punto de batir el récord de presidentes de la Primera República.

    En la comisión constatamos lo siguiente:

    1º.- El CG no es “del Notariado”, sino “de los Colegios Notariales”, dado que sólo estos están representados por sus decanos.

    2º.- La representatividad de los Colegios no tiene en cuenta el número de notarios adscritos a cada uno de ellos.

    3º.- La estructura del CGN no es adecuada para el cumplimiento de sus fines, a la vista de la experiencia reciente (y de lo que vendría después).

    La reforma la planteamos en los siguientes términos, prescindiendo de los detalles:

    1º.- Se refuerzan las competencias de los Colegios notariales, recuperando la facultad de dictar Circulares de obligado cumplimiento en el ámbito de sus competencias, cercenada en la malhadada reforma reglamentaria de 2007.

    2º.- Se configura el CGN con dos órganos independientes:

    a) El órgano ejecutivo es la Junta Directiva, elegida directamente por los notarios, según el principio un notario, un voto, en lista cerrada. Está formada por el Presidente, Vicepresidente, Secretario, Tesorero y tres Vocales.

    b) El órgano de control es la Junta de Decanos, en la que los decanos tienen un doble voto, personal y ponderado al modo, para entendernos, del Consejo de la UE o de las comunidades de propietarios. Las decisiones de especial trascendencia requieren para su aprobación o rechazo, según los casos, de una doble mayoría reforzada, de manera que ni todos los colegios grandes ni todos los pequeños puedan por sí solos adoptar o bloquear acuerdos de la JD. Por doble mayoría reforzada se puede exigir la responsabilidad del Presidente que si es censurado, implica la apertura de un nuevo proceso electoral.

    c) Se establecen incompatibilidades entre la condición de miembro de la JD de un Colegio y del Consejo y para ser elegible para unas u otras, a fin de mantener una total independencia entre el CGN y los colegios.

    Lo que pasó después es conocido por todos.

    No digo que lo que planteamos fuera perfecto, pero aún no he leido, visto u oido ninguna otra alternativa mejor. Bueno en realidad ninguna otra alternativa que no consista en mantener una estructura con ánimo de apropiarse de su control, ante la desidia y desinterés generalizados. Y para esto todo es válido incluso plantear todo tipo de obstáculos legales y un sinfín de enmiendas de detalle para desvirtuar el planteamiento inicial y enfangar el terreno.

  • F. Javier Oñate Cuadros
    23 junio, 2014 - 12:30 Reply

    Aún diría más, el CGN ni siquiera es el Consejo de los Colegios Notariales, sino que es el Consejo de los Decanos de los Colegios Notariales.

  • Pedro Antonio Vidal Pérez
    23 junio, 2014 - 21:36 Reply

    Buenas tardes a todos.
    Yo también doy la bienvenida a esta idea. Vaya eso por delante. Y también la aclaración de que no pertenezco a ningún foro, asociación o Junta directiva notarial.
    No obstante no quiero dejar de expresar mis reservas relativas a que no se configure como un espacio de Notarios y solo para Notarios. Que no se acceda mediante correos y contraseñas que clara e indudablemente nos identifiquen como tales.
    El propio título del blog expresa un desiderátum y envuelve una crítica a la situación actual. Partiendo de esa base, no me resulta fácil de entender por qué se ha de hacer partícipes de nuestras carencias a terceros. Como mínimo resta el deseable sosiego e introduce incertidumbre. Sinceramente la refutación, en dos líneas, de que “los trapos sucios se deben lavar en casa” para proponer lo contrario, me parece un error de bulto.
    Tampoco acepto la expresión “miedo”, acaso porque el primero que perdí, hace ya muchos años, es el de equivocarme. Y puedo estarlo.
    Pero para eso es necesario que me expliquéis cual ha de ser, en una critica constructiva como la que pretendéis, el papel de los que no conocen la profesión desde dentro. Y no estoy pensando en los Registradores.
    No puedo asumir que creáis, y perdonad la suposición, que el deporte nacional de saber más de la casa ajena que de la propia nos puede ayudar. Yo lo dudo. Muchísimo. No me libero de la idea de que es imposible que nosotros, los Notarios, ejerzamos la crítica, y los otros, los que no lo son, nos concedan la oportunidad de enmendarnos y aun se conmuevan y nos animen a ello. Eso si me parece adanismo. ¿Entonces, a qué dar la ocasión?
    También de si no sentís que sobrepasa vuestros estrictos –y muy legítimos- derechos individuales a debatir asuntos profesionales y corporativos, la discusión y crítica, pública y abierta, de lo que nos afecta a todos.
    La vergüenza puede ser un sentimiento regenerador, pero no el escarnio. Y a eso si le temo. Hay antecedentes. Se llamó “Alternativa Notarial”. Yo tampoco pertenecí a ella. Pero acabó bastante desmelenada por favorecer el anonimato y las entradas de terceros. ¿Será transparente el administrador del blog dando salida, si las hubiera, a las intervenciones de terceros no precisamente constructivas?
    Ojala me equivoque en todo. La verdad es que me hubiera gustado entrar en materia. Pero creo que con una elemental precaución se ganarían notarios para el debate a costa de perder mucho menos de lo que se obtendría. Y a lo peor, en otro caso, si perdemos la serenidad por haberlo hecho antes con la discreción.

    Pedro Antonio Vidal Pérez
    Notario

  • Ignacio Gomá Lanzón
    24 junio, 2014 - 01:26 Reply

    Estimado Pedro Antonio: como autor del post donde pones el comentario te doy las gracias por ser tan claro en tus expresiones, que no voy a minimizar porque son válidas y razonables. Es más, te puedo confesar que la cuestión de si el blog debe de ser abierto o cerrado la hemos debatido largamente entre los editores. Pero al final hay que tomar una decisión y toda decisión conlleva sus ventajas y sus inconvenientes.
    Sin duda un blog cerrado tiene un inconveniente fundamental: que no tiene ningún efecto porque nadie, o muy poca gente, entra a consultarlo. Es así, y si queremos que lo que hacemos sirva para algo hay que asumirlo.
    En cambio, a que sea abierto cabe aducir el riesgo, que tú apuntas, de que cosas íntimas del notariado lleguen a terceros.
    Entre esos dos riesgos, hemos optado por el segundo porque nos parece que es necesario cambiar las cosas (aunque, sinceramente, creo que es excesiva susceptibilidad que entiendas que el título del blog, Transparencia Notarial, suponga ya de por sí una crítica) y pensamos que no es posible hacerlo sin que opiniones diversas lleguen a muchos notarios y también a quienes no lo son. Por cierto: ¿por qué presumes que vamos a hacer escarnio, más allá de la vergüenza? No es así: nosotros simplemente pensamos que es preferible la luz y los taquígrafos como medio para detectar los problemas: sin ella nada se resuelve.
    Y ello es así, querido compañero, porque pensamos que el Notariado no es nuestro: no es tuyo ni es mío. Es una corporación al servicio de la sociedad y tiene buscar el bien común y no sólo el de los notarios y menos aún el de sus dirigentes. Y por ello no ha de haber cosas que estén ocultas a los ciudadanos: eso implica un sentido patrimonial de la función pública más propia de otros tiempos o de otras situaciones (como las que han querido ocultar crímenes nefandos en aras de un bien pretendidamente común, pero en realidad privado). Porque ¿acaso los periodistas deben hacer críticas a los políticos por una intranet “sólo para españoles” para que no se enteren las potencias extranjeras?
    Y hay algo más que preguntarse: ¿hay algo que ocultar? Y ¿es el Notariado el que tiene algo que ocultar? ¿o lo son los notarios o sus dirigentes? Yo creo que la institución no tiene nada que ocultar y si los notarios o sus dirigentes lo tienen mi opinión es que salga cuanto antes y que se depure, en beneficio de toda la comunidad. Y si no lo tenemos, la cuestión no será de transparencia, sino de buenas formas. En lo que a los editores se refiere, nosotros damos nuestro nombre y apellido y responderemos de nuestras manifestaciones y de los comentarios, que moderaremos, sean firmados o no lo sean.
    Por supuesto, como todas, esta opinión es discutible, y por ello te anuncio que probablemente hagamos un post más amplio sobre esta cuestión, que creo que te interesará. Un cordial saludo.

  • Pedro Antonio Vidal Pérez
    26 junio, 2014 - 23:02 Reply

    Gracias Ignacio por tu contestación. Al post que prometes me atengo. Y ahora, si te parece bien:
    ¿QUE OCURRE EN EL CONSEJO?
    Tras la lectura del artículo principal y de todas las intervenciones posteriores me vuelvo a plantear, y estoy seguro de coincidir con muchos compañeros, me vuelvo a plantear digo, por enésima vez, la pregunta del encabezamiento.
    Porque no le sé y me rebela no saberlo. Es paralizante y triste tanto intentar adivinarlo como hacer actos de fe en quienes parecen enterados, o sea, no tener información directa y fiable.
    Pronto he llegado a la primera cuestión que quisiera proponer. La creo además coincidente con el sentido del inciso final de la tercera conclusión de las Jornadas de Málaga, si bien no lo dice de manera expresa. No podré saber lo que ocurre hasta que no se hagan accesibles a los Notarios las actas del Consejo. Con carácter general y no excepcional u ocasional. Digo accesibles, no publicables. En las sedes colegiales por ejemplo.
    Bien se que el Reglamento Notarial dice que sus deliberaciones son secretas y no seré yo quien discuta su “ratio iuris”. Sigo pensando que toda discreción es poca. Pero aparte de que una cosa es la deliberación y otra el resultado de la misma –que de hecho se nos facilita muy comprimida en el SIC- esta el hecho de la difícil conciliación de ese precepto con el que garantiza el derecho de todos los Notarios a ser informados de los asuntos corporativos.
    Que esa información nos la den en píldoras o parcialmente nos coloca a los Notarios en el status de pupilos. No me gusta. Como tampoco la consecuencia: me obliga a intuir, suponer, confiar, dudar y vuelta a empezar. Pues bien, eso es lo que voy a hacer, y lo voy a intentar desde la máxima responsabilidad. Esa que se me niega.
    Voy a utilizar las expresiones “un presidente” y “unos decanos”. Porque no quiero dar a entender que pienso solo en los actuales o en alguno de ellos. Mal podría además. Solo conozco, y poco, a quien representa mi colegio. Pienso en todos, los de ayer, los de hoy, y los de mañana.
    Y quiero empezar diciendo que yo concedo, sin ninguna dificultad, que un decano o un presidente, desde el momento en que se ofrecen para tal, son conscientes de su responsabilidad y se aplican mas o menos felizmente al bien del Notariado. Por grande que sea su ego, por más placer que le produzca el ejercicio de la autoridad, esto no creo que pueda ser de otra forma.
    Partiendo de esa base ¿Cuáles pueden ser los motivos de conflicto a que nos tienen tan acostumbrados?
    He pensado en dos.
    1) Cuestiones de operatividad.
    2) Cuestiones de calado.
    Vamos con la primera y vamos con un presidente.
    Es el representante del Notariado. Su cabeza visible. Es una necesidad que sea operativo. Lo impone la realidad. Hoy esta en un sitio, mañana en otro, con tal ministro, con tal subsecretario, con tal otro presidente. Y tiene que hablar, dar su opinión, y en función de las circunstancias y del interlocutor, incluso tomar decisiones seguramente con menos sosiego del que le gustaría. Por ello es de cajón que pida y aun exija confianza a los Decanos. Que rechace que no se pongan a su lado en vez de enfrente. Y que sea el dueño del don de la oportunidad, tan importante en política.
    Y esa confianza por parte de los Decanos, en mi opinión, es hasta un deber moral dársela. Diré más. Hasta el punto de hacer de todos sus éxitos, y de todos sus contrariedades. Habrá tiempo para la crítica. Si esta ha llegado a ser acerba y pronta me parece, en el peor de los casos, una maldad. En el mejor, un ataque de ansiedad.
    No se si por fortuna o por desgracia pero intuyo que la labor de un presidente se lleva mas del 80% de la tarea corporativa frente a la Administración y frente a la sociedad. De rebote y por ello, tal tarea se ha convertido en el principal tema de debate en el seno del Consejo. Es una disfunción. Acaso inevitable por la celeridad de los tiempos.
    Vamos con los Decanos. Y ello me da pié para entrar en la segunda cuestión, lo que he llamado los temas de calado.
    Para mí, la alta política notarial le corresponde al Consejo en pleno, quien puede y debe exigir que en el medio, más que en el largo plazo, la ejecute cumplidamente el Presidente. Pero me temo que no la hay. Ya he apuntado en parte porqué. Pero no me resigno a que no la haya.
    Dispongo de un dato cierto. Me consta que las sesiones del Consejo son larguísimas y extenuantes. Y que se reúne una vez al mes. Entonces, ¿cómo la va a haber? Sería un atrevimiento pueril decir que deben trabajar más. Lo que quiero dar a entender es que debe ser un órgano deliberativo y científico. Que debe elaborar memoriales, protocolos, ponencias sobre los grandes temas del Notariado. Y que debe apoyarse en grupos de trabajo, comisiones, y colegiados dispuestos, de la manera mas amplia posible.
    Así las cosas no sé si se debe cambiar la estructura de los órganos corporativos. Estoy seguro que quien lo propone lo ha pensado largamente. Yo sin embargo más bien creo en la reprogramación de las funciones y las personas.
    Ah. ¿Y cuales son esos temas? Todos. Pero voy a destacar uno que en mi opinión domina y condiciona, sorda o ruidosamente, la vida corporativa de los últimos años: la relación con los Registradores de la Propiedad, y en su depurada expresión “el modelo de seguridad jurídica”
    Se ha hurtado al Notariado en su conjunto el debate sobre tan importante cuestión. Y no me consta que el Consejo lo haya tomado como una prioridad, pero con el sosiego, el rigor y la comunicación necesaria de todos y con todas las partes implicadas. Es un asunto demasiado serio e importante como para dejarlo en manos de unos pocos, por convencidos que estén. Por eso sinceramente creo que en el pasado se actuó con cierto iluminismo. Nos hemos instalado, o lo parece, en una guerra que yo personalmente no apruebo y que conlleva un indeseable y recíproco reconocimiento de nuestras debilidades. Aun más. Me cuesta comprender a quienes al calor de una coyuntura determinada, que se ha demostrado cambiante, nos metieron a todos de hoz y coz en esto.
    Pero es mucho tema. Por eso lo he destacado. Quédese para otro post.
    Pedro Antonio Vidal Pérez

  • Ignacio Gomá Lanzón
    26 junio, 2014 - 23:47 Reply

    Pedro Antonio, he de decirte que con este segundo comentario tuyo estoy totalmente de acuerdo y que me parece lucido y acertado. Pienso que deberías pulirlo un poco, alcanzar las mil palabras y enviarlo para su publicación porque creo que mucha gente coincidirá con tu criterio.

    Un saludo

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